Usted está aquí: lunes 8 de octubre de 2007 Espectáculos Baaba Maal, conquista al público en Chapultepec

El artista senegalés promete hacer proyecto en México

Baaba Maal, conquista al público en Chapultepec

Arturo Cruz Bárcenas

Ampliar la imagen Uno de los integrantes del grupo senegalés de Baaba Maal Uno de los integrantes del grupo senegalés de Baaba Maal Foto: Víctor Camacho

“Creo que las culturas de pueblos diferentes pueden permanecer juntas; vendré pronto a México, inclusive sin mi grupo, tan sólo con mi familia, para hacer algo con músicos de aquí”, expresó ayer en entrevista con La Jornada Baaba Maal, originario de la ciudad ribereña de Podor, en Senegal, luego de ofrecer un concierto vespertino en el Bosque de Chapultepec, en la entrada de Avenida de la Juventud Heroica, que desemboca en el Monumento a los Niños Héroes.

Puso a bailar a los asistentes, muchos de ellos niños, quienes animados por el ritmo frenético de las percusiones del grupo de Baaba Maal –sobre todo de Massamba Diop, quien ejecuta el tambor parlante (talkin drum)– no se quedaron quietos y sin inhibiciones subieron al escenario para bailar esa música que no se escucha a diario. Pero no sólo infantes, sino jóvenes de todas las edades y hasta gente mayor, muchos de ellos visitantes al bosque, se detuvieron y se preguntaron quién era ese artista, el cual un día antes había concitado una muchedumbre en Morelia.

Erotismo y energía

Baaba y su grupo comenzaron la tocada a las 15:15 horas, con el apoyo de la Secretaría de Cultura del GDF. Con sus ropas multicolores –amarillos y negros, negros y ocres, blancos y ocres– llamaron la atención de quienes daban un paseo. Cada tema fue un frenesí y las chicas Awa Tine y Djiby Sall, que bailan en compañía de Emile Mbengue, irradiaron erotismo y energía, producto de una cultura enraizada.

“Cuando tocamos música aprendemos muchas cosas sobre el mundo; haber estado aquí, en Chapultepec, al aire libre, siempre estará en mi mente, y a la gente que estuvo enfrente de mí siempre la citaré. La felicidad es para mí ver gente compartiendo y disfrutando la vida como yo. Jamás voy a poder pagar esto. El que la gente se acerque a mí no lo puede pagar el dinero”, precisó.

Su música es su medio de comunicación, su vida. “Yo crecí con ritmos que tienen raíz, lo cual me hizo decidir ser músico, porque la que escuchaba en la radio no podía comprarla y era más fácil hacer mi propia música, que yo sé que es muy hermosa.

“La música enseña a la gente la historia, nos habla de una ciudad y su gente, da esperanza. Los intérpretes africanos podemos ir a Europa o a Estados Unidos a hacernos un nombre, pero cuando regresamos tenemos qué jugar un juego dentro de los roles sociales. La música tiene la misión de mantener a la gente viva. Si no fuera por la música el panorama sería mucho peor en Africa.

“En Europa la gente nos para y nos dice que no vayamos allá, pero aún así nosotros tratamos de cantar y bailar con regocijo, con una sonrisa en la cara.”

 
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