Usted está aquí: jueves 10 de enero de 2008 Política Calderón pide cerrar filas para acabar con el apoyo policiaco a la delincuencia

Falló la estrategia de enfocar la lucha en la detención de los capos: García Luna

Calderón pide cerrar filas para acabar con el apoyo policiaco a la delincuencia

Claudia Herrera y Gustavo Castillo

Sí es posible derrotar a la delincuencia, pero sólo cuando gobiernos y poderes trabajan como un solo cuerpo y cierran cualquier posibilidad de cobertura policiaca o política al crimen organizado, advirtió el presidente Felipe Calderón a gobernadores, tras remarcar que eso aprendió tras un año de gestión.

En la sesión número 22 del Consejo Nacional de Seguridad Pública hubo dos temas torales: este llamado a un “cierre de filas” y la firma de una serie de convenios para la distribución de los 7 mil 417 millones de pesos destinados a seguridad que fueron etiquetados para su uso en determinadas acciones, como los operativos conjuntos.

Tras los enfrentamientos ocurridos entre las fuerzas federales y delincuentes en Tamaulipas, las autoridades federales también aprovecharon el foro para reiterar sus tradicionales advertencias. Tanto el Presidente como el procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, declararon que no darán tregua ni cuartel a la delincuencia.

Previamente a la sesión pública en Palacio Nacional, Calderón tuvo con los gobernadores una encerrona de casi dos horas, es decir, 45 minutos más de lo planeado. Ahí, los mandatarios locales demandaron que el nuevo fondo de 3 mil 600 millones de pesos para las policías municipales sea repartido vía la Federación y las entidades, con la finalidad de evitar desvíos.

Los asistentes concluyeron además que se inicia una “nueva etapa” en la lucha contra la delincuencia, porque las redes del narcotráfico y del crimen organizado han diversificado sus actividades, según reseñó el gobernador de Nuevo León, Natividad González Parás.

Posteriormente, Calderón presidió la sesión del consejo acompañado de los integrantes del gabinete y del jefe de la oficina de la Presidencia, Juan Camilo Mouriño, quien ocupó un lugar central en el presídium entre los secretarios de Defensa, Guillermo Galván, y de Hacienda, Agustín Carstens.

El secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, Joel Ortega, acudió por primera vez a una sesión pública de dicho consejo en representación del jefe de Gobierno, el perredista Marcelo Ebrard, y enfatizó que hay plena disposición de colaborar y coordinarse con las autoridades federales. Adelantó que en la próxima sesión solicitará la revisión del esquema general de seguridad del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Ante un público integrado también por legisladores y académicos, el Presidente prometió dar su respaldo a los policías, soldados y marinos que luchan contra los delincuentes, y pidió guardar un minuto de silencio por los elementos asesinados recientemente en Tamaulipas.

Reconoció que estos hechos demuestran que en esta batalla falta mucho por hacer, pero dijo que a la vista de su experiencia del primer año de gobierno, puede afirmar que sí es posible recuperar los espacios públicos, limpiar las ciudades del secuestro, el robo o la extorsión.

Sicarios asumen control de organizaciones

Previamente, el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, reconoció que no fue suficiente lo hecho el año pasado, y declaró que en la actualidad las llamadas ejecuciones, por ser delitos de alto impacto, han generado una percepción de escalada de violencia generalizada, un propósito deliberado de la delincuencia organizada “en respuesta a las acciones en su contra”.

Contrariamente a esta percepción, dijo que las estadísticas muestran una reducción de 35 por ciento de la tasa de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, que hoy representan 0.8 por ciento del total de delitos registrados en el país, de los cuales sólo 0.1 por ciento se consideran ejecuciones.

Criticó la estrategia aplicada en el pasado, porque se centró en detener a los líderes de organizaciones criminales bajo la lógica de que sin la cabeza el cuerpo dejaba de operar, pero finalmente el control de las organizaciones delictivas lo asumieron los sicarios y lo hicieron con mayor violencia.

A la luz de la experiencia internacional, insistió en que el crimen organizado utiliza los medios de comunicación y busca infiltrarse en el mundo empresarial y financiero, en áreas de seguridad, inclusive en cargos públicos.

Finalmente delineó los cuatro compromisos de esta administración: corresponsabilidad en el combate a la delincuencia, coordinación operativa plena, combate a la corrupción y aplicación de un código donde se rechace la “contracultura de la violencia”.

 
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