Usted está aquí: jueves 6 de marzo de 2008 Economía México SA

México SA

Carlos Fernández-Vega
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■ El tesoro es ¿nuestro?

■ Confirma Pemex paternidad de espot sobre aguas profundas

Reacio al debate público y plural sobre el tema, el gobierno federal ha optado por las campañas mediáticas multimillonarias para “convencer” sobre las “bondades” de su moribunda “reforma” energética, y en este contexto finalmente reconoció su paternidad en el espot propagandístico que Pemex recién sacó al aire por los canales institucionales (aunque se conoció semanas atrás), es decir, la televisión privada, por medio del cual se presume el “tesoro” mexicano.

Cuatro de los últimos cinco gobiernos (al quinto, el de Miguel de la Madrid, ni siquiera eso se le ocurrió) presumieron sus respectivos “tesoros” (del primermundismo a la solidez económica y financiera del país), pero el que más menciones obtuvo hasta el reciente espot de Pemex fue el relativo a la fortaleza macroeconómica mexicana, “envidia de la comunidad internacional” (Fox y Gil Díaz dixit), la cual, al final de cuentas, no ha servido de mucho en términos de desarrollo.

El debate en torno a la “reforma” energética debe ser desplazado, porque ahora un “tesoro” suple al inmediato anterior, y los mexicanos debemos estar más que felices por el que promueve el gobierno calderonista, por medio de Petróleos Mexicanos: el tesoro petrolero en aguas profundas del Golfo de México, que las trasnacionales energéticas sobrevuelan como aves de rapiña (“…y van por él”, como señala el referido espot). Hace muchos años que se conoce la existencia de tan preciado bien, pero a juicio de Los Pinos era necesario gastar una buena cantidad de dinero público por si a alguien se le había olvidado.

Propaganda y no debate es la estrategia gubernamental para “reformar” el sector energético del Estado. En efecto, México está atiborrado de tesoros, su gente en primerísimo lugar, pero la propaganda oficial “olvida” que también es territorio de piratas. Y sobran los ejemplos. De hecho, los últimos 25 años concentran una buena cantidad de historias sobre tesoros robados por los bucaneros de la “modernidad”.

Sobre el “tesoro” enterrado en el Golfo de México y las historias de piratas, en 2006 la información oficial precisaba que “de los 54 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente que se estima posee México todavía por descubrir, alrededor de 60 por ciento se encuentra en aguas profundas y el otro 40 por ciento en tierra y en aguas someras con tirantes de agua de 0 a 500 metros de profundidad. La mayor parte se localiza en las cuencas del sureste, como Chiapas, Tabasco, la sonda de Campeche y también una buena parte del área de Lankahuasa y la Faja de Oro marina.

“En México las oportunidades extractivas son todavía muy importantes debido a que sólo 25 por ciento del territorio nacional susceptible de contener hidrocarburos ha sido explorado. De este porcentaje, la mayor parte se ha hecho en tierra y una pequeña parte se ha realizado en mar, como es Campeche y la Faja de Oro en Poza Rica, Veracruz, pero todo el resto de la plataforma continental y el área de aguas profundas del Golfo de México, que en su conjunto suman alrededor de 400 mil kilómetros cuadrados, apenas se está empezando a explorar. De acuerdo con los planes de inversión de Pemex, la empresa requerirá de 15 mil 600 millones de dólares para 2007, y de éstos, 77.8 por ciento se destinaría a PEP, es decir, 12 mil 100 millones de dólares.”

Ésos eran los datos oficiales a mediados de 2006, y los divulgó quien en ese entonces ocupaba la Subdirección de la Coordinación Técnica de Exploración de Pemex-Exploración y Producción, Adán Oviedo Pérez, uno de los técnicos más reconocidos en la materia, y precisaba que “se está explorando y se están encontrando nuevos yacimientos. Pero, por la naturaleza de esas áreas, que han sido exploradas desde hace 100 años, los grandes volúmenes de hidrocarburos ya se encontraron. Vamos a seguir encontrando pero en volúmenes menores, por eso la necesidad de desarrollar proyectos como el de Ku Maloob Zaap, Crudo Ligero Marino y el Complejo Bermúdez, que nos van a permitir compensar la declinación de Cantarell. Sin embargo, esos proyectos nos darán un respiro para compensar la caída de la producción del principal yacimiento en México, Cantarell, sólo por un periodo máximo de seis años. Por ello, es necesario empezar a explorar para buscar las reservas en aguas profundas, que en caso de encontrarlas y su posterior explotación pasará un periodo de no menos de seis años. Entonces, estamos apenas a tiempo de empezar a hacer esa exploración e inversión para pensar en un posible desarrollo hacia 2012, si es que nos movemos con suficiente oportunidad y contamos con los niveles suficientes de inversión para desarrollar esa reserva”.

El “tesoro” mexicano allí está, y hay que desenterrarlo. El problema es que dos años después de esas declaraciones, Oviedo Pérez ocupa la dirección general de la Compañía Mexicana de Exploraciones, dedicada, entre otras cosas, a la perforación de toda clase de pozos (petroleros en su mayoría). Comesa es una filial de Petróleos Mexicanos, pero también es propiedad, al 40 por ciento, de la trasnacional francesa Schlumberger, la cual está más que contenta con el espot de Pemex, la política energética calderonista y la posibilidad de que, sin debate alguno, se abra el arcón enterrado en el Golfo de México.

Y mientras, las tarifas eléctricas se mantienen al alza, cuando en campaña se prometió su reducción. El aumento residencial para el primer bimestre de 2008 es un verdadero atentado para los consumidores.

Las rebanadas del pastel

Que siempre no llevan prisa, que la cosa es calmada y que la cara dura es condición sine qua non para ser legislador: los diputados panistas y priístas “aplazaron” la integración de la Comisión Especial que investigue la legalidad de los contratos de Pemex otorgados a la familia de Juan Camilo Mouriño, y firmados por éste en su doble calidad de empresario-funcionario. Piden tiempo para cobijar al delfín de Los Pinos. A ver con qué salen ahora.

 
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