Usted está aquí: viernes 28 de marzo de 2008 Mundo Identificados, los presuntos asesinos del periodista daguestano Ilia Shurpayev

■ Son dos jóvenes que huyeron de Rusia hacia su natal Tayikistán

Identificados, los presuntos asesinos del periodista daguestano Ilia Shurpayev

Juan Pablo Duch (Corresponsal)

Moscú, 27 de marzo. Aunque se dieron a la fuga y se esconden en su natal república centroasiática de Tayikistán, ya están identificados los presuntos asesinos de Ilia Shurpayev, periodista de ORT, uno de los principales canales de la televisión pública de Rusia, encontrado sin vida hace una semana en el apartamento que rentaba en esta capital.

Originario de la república caucásica de Daguestán, Shurpayev –cuyo cuerpo desangrado presentaba múltiples navajazos y otras huellas de tortura, así como un cinturón apretado en el cuello que le provocó la muerte por asfixia– no era un periodista de oposición ni tampoco hacía reportajes de denuncia sobre corrupción o delincuencia organizada, lo cual redujo la probabilidad de que el asesinato guardara alguna relación con su desempeño profesional.

En efecto, fuentes del Ministerio del Interior de Rusia filtraron este jueves a una agencia noticiosa local que el caso está prácticamente resuelto y sólo falta detener a los sospechosos, dos jóvenes tayikos, de 25 y 20 años, que al día siguiente del crimen viajaron a Dushanbé, la capital de Tayikistán.

Los indicios apuntan a que el móvil del asesinato fue el robo de una fuerte suma que el periodista había ahorrado para comprarse un apartamento (en Rusia, a pesar de que ya empiezan a difundirse las hipotecas y disminuye la desconfianza hacia los bancos, todavía es común que la gente prefiera adquirir propiedades al contado).

Junto con imágenes de los presuntos asesinos captadas por una cámara de seguridad en el edificio, la afición de Shurpayev a las redes sociales en Internet ayudó a esclarecer el crimen al detectar los investigadores que, pocas horas después de matarlo, uno de los tayikos dio de baja su nick (nombre de usuario) de la llamada “relación de amigos” autorizados para acceder, sin restricciones, a su bitácora.

Pero no pudo borrar el intercambio de mensajes privados, donde aparecía un número de celular que, al día siguiente del crimen, emergió vía el servicio de roaming en Dushanbé.

El mismo día de su muerte, Shurpayev escribió en su bitácora en Internet que se incluyó su nombre en una lista negra de periodistas que el dueño de un periódico de Daguestán prohibió mencionar en sus páginas. “Ahora resulta que soy disidente, ¡hazme el favor!”, escribió Shurpayev con marcada ironía.

Todo indica que, dentro de la lucha de clanes por el poder en Daguestán, alguien utilizó la muerte de Shurpayev para sembrar mayor confusión al asesinar a balazos apenas unas horas después, en pleno centro de Majachkalá, la capital daguestana, al director de la compañía de radio y televisión de Daguestán, Gadzhy Abashilov, quien también figuraba en la misma lista negra.

Pocos avances hay en la investigación de este caso, aparte que se tiene la certeza –reconocida por la policía de Daguestán– de que Abashilov perdió la vida por motivos políticos.

 
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