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Visiones que llegan a los hombres cuando duermen

Los sueños, parte fundamental del movimiento jihadista contemporáneo, afirma experto

Robert Fisk

Cuando era pequeño, tenía una pesadilla recurrente en la que siempre aparecía el perro de mi abuelo. Arthur Rose tenía un labrador llamado Sir Lancelot, al que nos referíamos con el diminutivo Lance. Yo adoraba a ese perro. Creo que él también me quería, porque jugábamos a las carreras en los enormes jardines de Arthur, y si yo trataba de hacerlo tropezar, él intentaba hacer lo mismo conmigo, y cuando yo quedaba tumbado en el suelo se sentaba de espaldas a mí y sacudía su pesada y poderosa cola sobre mi cara.

Pero en mis pesadillas me enfrentaba a un Lance hostil, que ya no era un labrador amistoso, sino una criatura más semejante a un lobo que ladraba y lanzaba tarascadas, con el rostro contraído por el odio. Me atormentaba hasta que mi gemidos de temor traían a mi padre a mi cama. Me sacudía varias veces hasta que yo lograba liberarme de ese temible perro fantasma.

Los occidentales tendemos a considerar los sueños un fenómeno azaroso, resultado de un cerebro en descanso pero aún activo, un sopor en el que se arroja a la playa el residuo de nuestras experiencias diarias convertido en espuma de mar.

Pero para muchos musulmanes extremos, los sueños son un asunto mucho más serio. El profeta Mahoma recibió los mensajes de Dios que componen el Corán después de una serie de sueños que duraron seis meses, y hay quienes creen que el texto completo fue escrito por el profeta en un estado de trance onírico.

Los sueños, en otras palabras, no eran un mero reflejo de un cerebro humano ocioso, sino una comunicación directa con Dios.

El doctor Iain Edgar, del departamento de Antropología de la Universidad de Durham, me envió los resultados de la investigación de este fenómeno, la experiencia del “sueño real” o ruya en árabe, que él cree es “parte fundamental, inspiracional e incluso estratégica del movimiento militante jihadista contemporáneo en Medio Oriente y otras partes”.

Al describir al Islam como “la cultura en que más peso se da al sueño nocturno hoy día”, Edgar cita un hadith (dicho del profeta) en que la esposa de Mahoma, Aisha, dice: “el comienzo de una inspiración divina tomó la forma de sueños buenos y justos al dormir… Él nunca tuvo un sueño que no se volviera realidad a la luz del día”.

En el siglo VIII, el escritor de temas oníricos de Basora, en el sur iraquí, Ibn Sirin, autor de Sueños y su interpretación, dividió los sueños en los espirituales (ruan), los cuales son inspirados por el diablo, y los “que emanan de nafs (que significa “sangre corriendo, ardiente”), un espíritu terrenal que habita en el cuerpo del que sueña, pero está separado de su alma.

Me temo que el feroz labrador de mi padre pertenece a esta última categoría. Pero estas ideas no deben tomarse a la ligera. Mohammed Amanullah presentó un trabajo en Berkeley hace tres años en el que señaló que la mitad del personal de 12 musulmanes en el departamento de estudios religiosos en una universidad de Malasia reportó sueños “verdaderos”, y en la mitad de ellos el profeta se revelaba. Otro hadith afirma que Mahoma dijo: “quien sea que me haya visto en sueños, no debe dudar de que era yo, pues Satán no puede imitar mi figura”.

Osama Bin Laden, desde luego, es un creyente de los sueños. No sólo me dijo en una ocasión que uno de sus “hermanos” me vio en un sueño vestido de musulmán, barbado y a caballo, lo cual debía significar que yo era un “musulmán verdadero”, lo cual interpreté como un intento de reclutarme, que de inmediato rechacé.

Pero después del 11 de septiembre, se citó a Bin Laden diciendo que “Abul Hassan al Musri me dijo hace un año: ‘en un sueño vi que jugábamos un partido de soccer contra los estadunidenses. Cuando nuestro equipo aparecía en la cancha ¡todos eran pilotos!’ Él (Musri) no sabía nada de la operación (11-S) hasta que lo escuchó por radio. Dijo que en su sueño el partido siguió su curso y que los derrotamos. Eso fue un buen presagio para nosotros”.

Yosri Fouda, un periodista de Al Jazeera, quien en 2002 entrevistó a los ideólogos de Al Qaeda, Ramzi Bin Shibh y Khalid Shaykh Mohammed, reportó que Shibh afirmó haber tenido muchos sueños sobre Mahoma antes de los ataques. “Hablaba del profeta y de sus íntimos compañeros como si los conociera personalmente”.

Shibh recordó que “Mohammed Atta (quien lideraba uno de los grupos que secuestraron los aviones del 11-S) me dijo que Marwan Shehdi tuvo un hermoso sueño en el que estaba volando muy alto en el cielo rodeado de pájaros verdes que no eran de nuestro mundo; que estaba chocando contra objetos y que se sentía inmensamente feliz”.

Fouda enfatiza que a las “aves verdes” se les atribuye un importante significado en los sueños; el verde es el color del Islam y pájaros volando son un símbolo del paraíso.

Según Edgar, el sueño que contó Bin Laden en que el infortunado Fisk aparecía como un imán montado a caballo simbolizaba a “una persona de posición, rango, honor, dignidad, poder y gloria”. Bueno, gracias, pero no gracias.

Richard Reid, el británico que fue detenido a bordo de un avión con un zapato bomba, habló de un sueño en el cual intentaba que un camión de redilas le diera aventón, pero que éste venía lleno y tuvo que viajar en un auto más pequeño.

Presumiblemente, el camión representaba los cuatro aviones usados en los atentados del 11 de septiembre, plan del cual Reid fue excluido, y el auto era el avión de American Airlines a bordo del cual Reid pretendía “alcanzar” a sus 19 camaradas.

Zacarias Moussawi, el francés de origen marroquí que pudo haber sido el aeropirata número 20, descubrió que sus propios sueños de estrellar un avión contra un gran edificio se convirtió en un tema significativo durante su juicio de 2006 en Estados Unidos.

Rahimullah Yusufzai, quien es por mucho el más sabio periodista en Pakistán, señala que talibanes le dijeron que el fundador de este movimiento, el tuerto Mullah Omar, “obtiene sus instrucciones en sueños y las sigue”. Uno de estos sueños fue la génesis de la fundación del Talibán. Omar una vez telefoneó a Yusufazai para consultarle un sueño en el que vio un “palacio blanco” que se estaba incendiando.

Él sabía que Yusufazai había estado en la Casa Blanca y le preguntó si este edificio parecía un palacio blanco. Esto fue antes del 11 de septiembre.

Extraordinariamente, Qari Badruzzaman Badr, un ex prisionero de Guantánamo, declaró al Daily Times en Lahore que “muchos árabes han tenido sueños en que el sagrado profeta personalmente les da la noticia de su libertad… Un árabe vio a Jesús, quien lo tomó de la mano y le dijo que los cristianos ahora estaban equivocados. Más tarde, los otros prisioneros dijeron que pudieron percibir el dulce aroma de Jesús en la mano del que tuvo el sueño”.

En otras palabras, Jesús, un importante profeta del Islam, estaba diciendo a los prisioneros musulmanes que los cristianos no tienen la razón. Como comenta Edgar: “Este mensaje onírico debe haber sido de una trascendencia inmensa sobre su opresión”.

Pero existen sueños falsos. Un imán de Peshawar aseveró que un hombre le había contado que Mahoma le permitió tomar alcohol, pero cuando el individuo admitió que lo ingería, el imán le dijo que no había visto al profeta, sino sólo una justificación para su pecado.

¡Ay! ¡Me temo que no hay esperanza para nosotros, los infieles!

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

 
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