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■ Presentaron libro del escritor y analista coeditado por La Jornada Ediciones y el SME

El desastre de Pemex, “por una política de Estado socavadora”: Montemayor

Arturo Jiménez

Ampliar la imagen Eduardo Villa, representante de La Jornada Ediciones; el escritor Carlos Montemayor, y César Sánchez, la noche del jueves, durante la presentación del libro 1938: el petróleo que fue de México Eduardo Villa, representante de La Jornada Ediciones; el escritor Carlos Montemayor, y César Sánchez, la noche del jueves, durante la presentación del libro 1938: el petróleo que fue de México Foto: Marco Peláez

Los argumentos y el boicot manejados por las empresas trasnacionales en 1938, durante la época de la expropiación petrolera, son muy parecidos a los pretextos utilizados hoy por el gobierno federal para privatizar Petróleos Mexicanos (Pemex), como el supuesto de no poder contar con asesoría técnica, refacciones, tecnología de punta ni capitales.

Lo anterior se reflejó en la participación del escritor y analista Carlos Montemayor durante la presentación de su libro 1938: el petróleo que fue de México, que tiene por subtítulo Argumento histórico para una película que aún no se ha filmado, coeditado por La Jornada Ediciones y el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

Presentado la noche del martes en la Casa Lamm, Montemayor criticó el diagnóstico de la secretaria de Energía, Georgina Kessel, y del director de Pemex, Jesús Reyes Heroles, pues dijo que si bien tienen razón en que la situación de la paraestatal es un desastre, a su análisis le faltan tres de cuatro partes.

La primera es, dijo, identificar a los culpables de que Pemex esté así, es decir las políticas aplicadas por los presidentes Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Vicente Fox para “destruir” a esa empresa.

La segunda se refiere a la realización del deslinde penal de los “culpables directos” del desastre de la paraestatal.

Y la tercera, a la necesidad de “hacer un diagnóstico de cómo Pemex, destruido por cuatro administraciones presidenciales seguidas, podría, con sus propios recursos, levantarse de las cenizas”.

Se trata, agregó, de una “política de Estado intencionalmente socavadora” y los responsables deberían ser encarcelados.

Montemayor retomó: “Los argumentos de las empresas trasnacionales en 1938 para que el gobierno mexicano no expropiara la industria petrolera, son los mismos que ahora usa el Estado mexicano para privatizarla, para desexpropiarla”.

Esto, comentó, sólo ocurre en un “país mágico” como éste o en el que predomina una especie de “esquizofrenia social”, pues se usan los mismos argumentos tanto para rescatar una empresa estratégica como para “rematar” a la misma.

La movilización social

Acerca del libro, Montemayor aclaró que no abarca temas actuales del debate sobre la propuesta de reforma energética, pero aborda aspectos importantes como la movilización social, la cual consideró fundamental e indisociable del proceso de expropiación encabezado por el presidente Lázaro Cárdenas.

El libro, dijo, es una memoria de ese proceso social y “la trama surge de una investigación documental y hemerográfica sobre los principales acontecimientos políticos, sociales y militares que ocurrieron en México y en ciertas regiones del mundo desde el 3 de enero al 31 de diciembre de 1938”.

Montemayor agregó que “el proceso de privatización o de desmantelamiento de este proceso social, a la luz de estos datos, debería al menos extenderse más allá del ámbito cupular de decisiones de elite y exponerse a la participación popular”.

Contó que el Imcine apoyó la investigación y que el cineasta Sergio Olhovich preparó en 1999 un guión cinematográfico que aún no ha podido filmarse por diversas razones.

Tras de varias participaciones del público, bien documentadas y argumentadas, Montemayor dijo que ello es prueba de que “es posible hablar con el país, es posible escuchar al país”.

En torno a las dos preguntas de la consulta sobre la reforma energética y a instancias del público, el investigador compartió que observaba la formulación de las mismas como “oscura y ambigua”, pues no quedaban claros los riesgos de la privatización petrolera, por lo que planteó su reformulación.

En la presentación participó César Sánchez, coordinador del archivo histórico del SME y quien coincidió con Montemayor en que “los argumentos utilizados para proponer la reforma de Pemex son los mismos que las empresas extranjeras usaron para criticar la expropiación de sus bienes en 1938”.

 
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