Usted está aquí: lunes 15 de septiembre de 2008 Política Pemex y el desarrollo sustentable

Iván Restrepo

Pemex y el desarrollo sustentable

Donde Petróleos Mexicanos (Pemex) realiza tareas de extracción y conducción de hidrocarburos no supieron de la alta calificación que la Iniciativa de Reporte Global (GRI, por sus siglas en inglés) otorgó a la paraestatal para reconocerle su transparencia en el tema del desarrollo sustentable. Según el reporte sobre la distinción señalada, Pemex no solamente adopta las normas internacionales más estrictas, sino que promueve la participación social, así como de líderes de opinión y expertos en el tema de la sustentabilidad. Además, es la primera compañía en su tipo que recibe tan importante distinción. Pero, de acuerdo con las instancias oficiales, los grupos ciudadanos defensores de la naturaleza a los que se suman las denuncias de las poblaciones donde Pemex tiene presencia, la empresa que el gobierno pretende privatizar es causante del mayor número de daños al ambiente.

Este mes, por ejemplo, se espera conocer la sanción que la Procuraduría Federal de Protección  del Ambiente (Profepa) aplicará a la paraestatal por el accidente ocurrido el 23 de octubre pasado en la sonda de Campeche, cuando una plataforma golpeó un pozo de perforación y provocó una fuga de petróleo y gas tóxico: dos millones 500 mil litros contaminaron el mar. Los 81 trabajadores que estaban en la plataforma tuvieron que desalojarla de emergencia. El saldo del accidente fue de 22 muertos, entre ellos cinco rescatistas que acudieron a la zona del accidente. Debido al derrame de hidrocarburo que causó Pemex puede hacerse acreedor a la multa máxima que fija la legislación: 2 millones 800 mil pesos.

Esa misma procuraduría clausuró el mes pasado el “almacén” temporal que la paraestatal tenía en el municipio tabasqueño de Paraíso, pues contaminaba el suelo arenoso con desechos tóxicos. Allí había desde aceites, grasas y solventes hasta residuos biológico-infecciosos. Pemex deberá dejar limpio ese sitio y almacenar adecuadamente sus residuos. En ese mismo municipio se quejan por la tardanza de la paraestatal en sanear los terrenos afectados por derrames de hidrocarburos. El último  ocurrió a principios de este año en la ranchería La Trinidad. La superficie afectada todavía no está en buen estado.

Periódicamente Pemex elabora el informe Desarrollo sustentable en el cual reporta los daños que ocasiona al ambiente. Esa “transparencia” fue el motivo de su premiación. Del documento más reciente se desprende que casi se duplicó el volumen de hidrocarburos derramados entre 2006 y 2007. Igualmente aumentó la generación de contaminantes del aire y de residuos. Esto, pese a que ha disminuido la producción nacional de hidrocarburos.

Por su parte, la Profepa reporta en lo que va de 2008 cerca de 200 “emergencias ambientales” ocasionadas por Pemex en los renglones de derrames, explosiones o fugas de hidrocarburos. Si éstos y muchos más son conocidos por la ciudadanía, en muy buena parte se debe a la acción de los afectados que denuncian en los medios las alteraciones que sufren en su entorno y su salud.

Un reconocimiento muchísimo más importante que el mencionado le darían las poblaciones a la paraestatal si informara sobre asuntos que no cita en sus informes y que sexenio tras sexenio promete resolver. Por ejemplo, el relacionado con los miles de habitantes que padecen los efectos de las sustancias tóxicas generadas en el corredor petrolero y petroquímico al sur de Veracruz: de Coatzacoalcos y Minatitlán a Cosoleacaque y Cangrejera. Allí vive más de un millón de personas y es la región más contaminada de México.

Pese a que ya existen estudios puntuales sobre el tema, no se han fijado las medidas que garanticen el bienestar de la gente de esa región ni en otras donde la paraestatal tiene presencia relevante. No puede alegarse falta de recursos para resolver los problemas, porque los hay, pero se malgastan, como los cientos de millones destinados a una machacona publicidad en la que se alaba la iniciativa oficial de reforma de Pemex.

Que el cuidado del medio ambiente y la salud pública no son prioridad para la primera empresa nacional, lo demuestra que no fueron asuntos considerados dentro de las discusiones para convertirla en industria realmente limpia y sustentable.

 
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