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■ Hace 70 años se fundó esa institución predecesora de El Colegio de México

La Casa de España, semilla de un pilar de la educación pública

■ Un proyecto temporal devino detonante para apoyar la construcción del país, expresa Javier Garciadiego, presidente del Colmex

■ Mañana, los príncipes de Asturias presidirán la celebración

Arturo García Hernández

Ampliar la imagen Inmueble que ocupó la Casa de España en México, creada en 1938, en la Plaza Río de Janeiro, en la colonia Roma Inmueble que ocupó la Casa de España en México, creada en 1938, en la Plaza Río de Janeiro, en la colonia Roma Foto: Cortesía Biblioteca del Colmex

Ampliar la imagen Primera sede de El Colegio de México, creado en 1940, en la calle Guanajuato número 125, colonia Roma Primera sede de El Colegio de México, creado en 1940, en la calle Guanajuato número 125, colonia Roma Foto: Cortesía Biblioteca del Colmex

Este año se cumplen 70 de la fundación de la Casa de España en México, antecedente y cuna de El Colegio de México (Colmex), sinónimo de excelencia académica e institución fundamental en la construcción del país a lo largo de éstas décadas.

Los aportes en ese sentido –valora el actual presidente de la institución, el historiador Javier Garciadiego, en entrevista con La Jornada– se han centrado en la profesionalización y apoyo a la evolución positiva de la educación superior pública; en el diagnóstico de grandes problemas sociales y el diseño de políticas estatales para su atención; en la creación de un aparato diplomático profesional que fue decisivo para situar a México en el concierto de las naciones y darle un prestigio a la política exterior mexicana.

Propuesta de Cosío Villegas

La Casa de España en México nació en 1938 como un proyecto temporal que Daniel Cosío Villegas le propuso al entonces presidente Lázaro Cárdenas.

El proyecto consistía en invitar a un grupo de intelectuales españoles para que vinieran a dar conferencias a las universidades públicas mexicanas mientras concluía la Guerra Civil en España, donde gobernaban los republicanos.

Cárdenas vio en esa iniciativa –explica Garciadiego– “una oportunidad para consolidar su política internacional humanitaria”.

Varios de los intelectuales invitados tenían cargos en el gobierno republicano y pensaban que venir a México era abandonar su compromiso con el régimen acosado por el franquismo. Finalmente arribaron 12 profesores temporales.

Se les asignó el lugar que desde ese momento se llamó la Casa de España, “que en realidad eran sólo dos pequeños cuartos que les prestaba el Fondo de Cultura Económica en la calle de Madero. Estos profesores no tenían labores docentes sino que iban a dar conferencias a distintas universidades, en Michoacán, en Jalisco y en Guanajuato, así como en la Universidad Nacional Autónoma de México y en el Instituto Politécnico Nacional”.

La Guerra Civil española terminó con la derrota de los republicanos: “Los profesores temporales no podían regresar, como era el plan original; había triunfado el franquismo y el contexto era absolutamente distinto. Y no sólo no regresan los temporales, sino que llegaron por decenas más intelectuales, sabiendo que en México les estaban dando cobijo a esos 12”.

Transformación en 1940

En esas circunstancias, la Casa de España ya no podía permanecer como tal, ni mantener su carácter temporal: “En 1940 se transforma en El Colegio de México, se vuelve una institución permanente y se inserta en el sector de la educación pública en México”.

Al definir las funciones de la nueva institución, se buscó “que no compitiera con otra, sino que fuera complementaria del sistema de educación pública superior. Así, quedaron en el Colmex las ciencias sociales y las humanidades y así como las universidades públicas se encargaban de la profesionalización de cientos de miles de jóvenes, la principal responsabilidad del colegio fue formar a quienes posteriormente iban a ser los profesores en esas universidades públicas”.

Así nació ese modelo de “institución pequeña, con alumnos selectos a través de unos filtros enormes, en donde se vincula investigación y docencia. Hemos sido muy fieles a nuestro compromiso con la academia, prácticamente todos los estudiantes de maestría y doctorado que tenemos trabajan con una enorme carga de investigación y seminarios”.

La excelencia académica de El Colegio de México también se explica por la “enorme disciplina” de sus fundadores y dirigentes: “Con Cosío Villegas uno trabajaba o trabajaba; Víctor Urquidi era tan severo que Cosío Villegas nunca le dijo Víctor, sino Victoriano. Entonces es una institución donde no hay genios, pero sí un enorme respeto por la disciplina”.

Elite intelectual

–¿Es El Colegio de México una institución elitista?

–En términos económicos no, los muchachos que llegan aquí proceden básicamente de la clase media. Las verdaderas elites se educan en otros lugares, buscan una formación profesional que les garantice ingresos altos desde un principio o estudian administración de empresas para manejar los negocios familiares.

–Me refiero a una elite intelectual o académica.

–Eso sí, está clarísimo. Sesenta por ciento de nuestros egresados ingresan a la docencia o a la investigación en otras instituciones, de México o del continente; 39 por ciento está en el sector público a escala nacional o en agencias internacionales. No formamos cuadros para el sector privado. También diría que formamos una elite para ciertos sectores del ámbito político.

La Casa de España, y posteriormente El Colegio de México, se han dedicado durante dos décadas principalmente a las humanidades: “La presencia de un humanista como Alfonso Reyes era inconmensurable. Fundó un centro de estudios históricos y un centro de estudios lingüísticos y literarios. Muerto Reyes, asume la presidencia Cosío Villegas, quien era un hombre más pragmático, preocupado por resolver los problemas concretos de México. Entonces con él y posteriormente con Silvio Zavala nacen dos centros: en 1961-1962 se crea el Centro de Estudios Internacionales, y en 1964 el Centro de Estudios de Asia y África”.

La creación de los dos centros mencionados respondía a los cambios geopolíticos que se daban en el mundo: “Indudablemente, la Revolución Cubana y las guerras de descolonización en Asia y Africa”.

Contextualiza Garciadiego: “Recordemos que después de la Revolución Mexicana, el decenio de los años 20 fue violentísimo para el país y eso incomodaba en el exterior. Con el cardenismo, México por fin se hace miembro regular del concierto de las naciones, pero no contaba con un aparato diplomático profesional. Muchos diplomáticos eran veteranos de la Revolución y durante varios años mandamos generales como embajadores.

“La nueva problemática internacional que se manifestaba en la Revolución Cubana, en la guerra de Vietnam, en la descolonización de Asia y África, es lo que orilla al Colmex a crear esos dos centros.”

Javier Garciadiego identifica un tercer momento importante en la historia del Colmex a finales de los años 60 y principios de los 70: “Se acaba el milagro mexicano y el desarrollo estabilizador, surgen los problemas demográficos muy fuertes. Es en El Colegio de México donde se diseña la nueva política demográfica, que antes era poblacionista, hasta que Víctor Urquidi le hace notar a Luis Echeverría la locura a la que nos encaminábamos”.

Apolíticos no, pero sí apartidistas

A partir de 1970 se abren las maestrías en economía y en asuntos demográficos: “El colegio aporta al país expertos en estos temas, que antes no los había. En economía a lo mejor sí, pero no en demografía ni en asuntos urbanos. Aquí se descubre el asunto migratorio; académicamente aquí nace Jorge Bustamante (posterior fundador y director de El Colegio de la Frontera Norte).

“Resumiendo: aquí se han formado los investigadores y profesores que han colaborado con el Estado mexicano en dos o tres líneas fundamentales.”

–¿Cómo ha logrado el Colmex mantener su excelencia académica y su prestigio en medio de las veleidades de la política.

–No tomando posiciones partidistas. De ninguna manera podemos decir que sea una institución apolítica, porque aquí hay muchos colaboradores que tienen posturas públicas clarísimas, y entre ellos cerca de 20 editorialistas en diferentes periódicos del país. Pero como institución, nos interesan los problemas del Estado mexicano, pero no nos involucramos en política partidista.

“Si uno revisa los expedientes de los ex presidentes del colegio, una vez que concluyen su periodo han regresado a la docencia y la investigación. No vemos en el puesto una plataforma política.”

Con motivo del 70 aniversario de la Casa de España en México se llevarán a cabo dos actos conmemorativos, mañana y el jueves. El de mañana lo presidirán los príncipes de Asturias, y el del jueves, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard. En cada uno de esos días, académicos de El Colegio de México dictarán diversas conferencias magistrales.

 
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