Usted está aquí: domingo 11 de enero de 2009 Política Bajo la Lupa

Bajo la Lupa

Alfredo Jalife-Rahme

■ Ciudad de Gaza: el mayor campo de concentración del mundo

Ampliar la imagen Aspecto de un sector bombardeado ayer en la ciudad de Gaza, desde el centro de operaciones militares de Israel en la urbe palestina Aspecto de un sector bombardeado ayer en la ciudad de Gaza, desde el centro de operaciones militares de Israel en la urbe palestina Foto: Ap

En la batalla entre el elefante militar (Israel) y la hormiga guerrillera (Hamas) la desproporción es descomunal: Israel representa 56 veces el territorio de la franja de Gaza, donde “viven” hacinados en condiciones infrahumanas 1.5 millones de palestinos, cuya valía estratégica es su salida al mar.

La misma Cisjordania, donde habitan 2.5 millones bajo el gobierno de la Autoridad Nacional Palestina, aliada de Estados Unidos (EU) y los países árabes pro EU (Egipto, Jordania, etcétera), constituye un territorio 16 veces mayor a la franja de Gaza, de la que se encuentra desconectada y sin salida al mar.

Los datos del PIB nominal son abrumadores: Israel ostenta un PIB 31 veces mayor a la suma de Cisjordania y la franja de Gaza (quizá, una de las zonas suburbanas más paupérrimas del planeta).

El Vaticano ha sido muy severo frente al infanticidio y la “limpieza teológica” de Israel en la franja de Gaza, que ha calificado como “un campo de concentración”. Debido a la elevada densidad demográfica de la ciudad de Gaza, se trata del mayor campo de concentración del mundo (Bajo la Lupa 31/12/08, 4/1/09 y 7/1/09).

Pareciera que el ejército invasor israelí, pese a su apabullante ventaja tecnológica en cielo, mar y tierra, teme el enfrentamiento cuerpo a cuerpo con Hamas en la ciudad de Gaza (nuestro “escenario número tres”), que probablemente otorgara el triunfo mediático y táctico a los palestinos aliados de Irán y Siria en la costa oriental de mar Mediterráneo.

Según la televisora Al-Arabiya (9/1/09), “la destrucción de los túneles de Hamas (nota: la ruta Philadelphi y la ciudad de Rafah en la frontera con Egipto) y de su infraestructura es el objetivo de la fase actual de la ofensiva israelí”.

Pese al asfixiante bloqueo de alimentos, agua, ayuda humanitaria sanitaria y a la interrupción deliberada de electricidad, después de 15 días de estrangulamiento por cielo, mar y tierra, es asombrosa la resistencia de la guerrilla Hamas, que se ha concretado a emular las hazañas de Hezbollah en Líbano, de acuerdo con los cánones y cañones de la “guerra de la cuarta generación”: la “guerra asimétrica” entre el ejército mas poderoso de Medio Oriente, dotado de un máximo de 400 ojivas nucleares (Israel), y la guerrilla Hamas, que aún no exhibe su arsenal de cohetes antitanque, que le podría infligir severas bajas al ejército invasor israelí para quien, en su lúgubre necrología demográfica de “limpieza teológica”, según acotan varios analistas de la región, cada muerto israelí equivale a cien palestinos.

De acuerdo con Stratfor, muy cercano a Israel (9/1/09), un funcionario del ejército israelí “expresó su sorpresa sobre Hamas frente a la ofensiva israelí en Gaza, lo cual fue reportado por el diario Al-Arab, de Qatar”. A contrario sensu, el portal Debka, de Israel (10/1/09), asegura (sin aportar datos duros convincentes) el “resquebrajamiento” de la resistencia de Hamas.

Sea lo que fuere, el grado de resistencia épica de Hamas decidirá el curso de la enésima invasión del ejército israelí, el cual le podría conseguir su posicionamiento como un imprescindible negociador en el proceso de paz cuando tome el poder Obama, en los anhelados próximos ocho días que serán determinantes para la nueva cartografía geopolítica regional que sufrirá ajustes dramáticos.

El londinense The Guardian (8/1/09), muy cercano al gobierno laborista, filtró que Obama “estaba preparado a charlar con Hamas”, lo cual, de paso, podría profundizar las negociaciones con Irán.

The Washington Note (31/12/08) reporta la entrevista del geoestratega Zbigniew Brzezinski (muy cercano a Obama) con Joe Scarborough, de la NBC (filial de la poderosa General Electric), quien refiere que “el embrollo en Gaza representa las viejas noticias, la vieja política y una manifestación predecible de la inmadurez estratégica y moral (sic) de todas las partes”. ¿“De todas las partes”? Brzezinski se equivoca en cierta medida al no discernir que Israel ha sido el “niño mimado” de Baby Bush en sus ocho años de belicismo planetario, es decir, no se puede colocar a la hormiga al nivel del elefante apuntalado por el complejo-militar-industrial de EU, cuando Hamas no cuenta con un apoyo similar tan decisivamente determinante.

El resultado estratégico a la invasión militar israelí en la franja de Gaza lo decidirá más bien el grado de resistencia de Hamas, cuyo “empate técnico” reverberará, sobre todo, en CisJordania, donde la mayoritaria población juvenil podría emular el ejemplo de sus compatriotas costeños, ya no se diga en el mismo Israel, donde 25 por ciento de su población árabe puede iniciar una intifada (insurrección) que socavaría las entrañas de Israel y su política de apartheid.

En ese sentido se manifiesta quizá la postura del ex presidente Jimmy Carter (premio Nobel de la Paz 2002), quien ha catalogado la enésima invasión de Israel a la franja de Gaza como “una guerra innecesaria” (The Washington Post, 8/1/09).

Lo cierto es que la resistencia de Hamas impide eliminar la presencia iraní de la costa oriental del mar Mediterráneo en la frontera con Egipto.

Al contrario: el gobierno persa se ha posicionado en las costas de la franja de Gaza, Líbano sur y Siria.

El régimen torturador bushiano, el gobierno israelí, los gobiernos árabes aliados de EU y Europa serán incapaces de imponer una “solución” negociada en ausencia del “factor Hamas”.

En esta perspectiva cabe señalar el punto de vista de Juan Cole, el mayor experto estadunidense sobre Medio Oriente, quien sostiene que “la reciente ofensiva israelí colocó el clavo final en el féretro de la fantasía medio oriental de la administración Bush (Salon 8/1/09)”. Cole enumera todos los fracasos de Baby Bush y su séquito de neoconservadores straussianos en todo Medio Oriente: la franja de Gaza no es la excepción. De paso, concluye la “era del petróleo barato”.

La cartografía geopolítica de Medio Oriente se está reconfigurando, pero no como deseaba Baby Bush, sino al revés.

 
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