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Muestra fotográfica de Laura Cano que se inaugura hoy con Los monólogos de la maquila

Plasma La vida en un hilo la fortaleza y el optimismo de las obreras del país

Mi quehacer se enfocó en cómo empatan el trabajo y la familia, explica la artista

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La fotógrafa recopiló testimonios de Tijuana, Motul (Yucatán), Tehuacán (Puebla), Piedras Negras y Ciudad Acuña (Coahuila)
Tania Molina Ramírez
 
Periódico La Jornada
Viernes 20 de marzo de 2009, p. 9

Ellas hacen nuestros pantalones de mezclilla, ellas arman piezas de automóviles. Sin exagerar, entregan su vida a la fábrica. A cambio, muchas veces logran independencia de su familia o simplemente mantener a sus pequeños. La fotógrafa Laura Cano captó la vida cotidiana de mujeres de la maquila. Se encontró con mujeres con enorme fortaleza. Muchas, felices hasta en las más duras condiciones laborales. Son mujeres muy luchonas y con una actitud muy positiva, dijo Cano en entrevista.

La fotógrafa viajó a Tijuana, Motul (Yucatán), Tehuacán (Puebla), Piedras Negras y Ciudad Acuña (Coahuila) en 2001, 2003 y 2008. Mi trabajo se enfoca en su vida cotidiana, en cómo tienen que empatar el trabajo y la familia. Muchas son el sostén; buscaba reflejar con las fotos la fuerza de estas mujeres.

Los testimonios recopilados en este proyecto que Cano comenzó con la fotógrafa Silvia Calatayud, reflejan el más contundente optimismo, como el de María de los Ángeles Carrales, en Ciudad Acuña, quien le dijo que separar cupones (su primer trabajo) era muy bonito. Eligió el turno nocturno porque deja a sus hijos dormidos. La otra ventaja que ve en la maquila es la seguridad social (uno de sus hijos padece hemofilia).

Pero también reflejan que quizá estarían mejor sin la maquila: Elide Can Puc, en Motul, Yucatán, “ha hecho la misma operación, nueve horas todos los días: cerrar costados de pantalones y faldas”. Citó Cano a Elide: Nos amenazan de que la planta se va a ir, pero a lo mejor estaríamos más sanos... con todo lo que respiramos... Si se fuera la planta, tendríamos que buscar trabajar en otra cosa.

Está el caso de Eva Baylón, guerrerense de la Costa Chica que trabaja en Tijuana. Tuvo un accidente de trabajo que, como dijo Cano, se pudo prevenir si hubiera traído lentes de seguridad. Pasó año y medio incapacitada y la operaron cuatro veces. Perdió el ojo. La fábrica le dio una pensión parcial que no le alcanza para sostener a sus tres hijos, así que ahora tiene otro trabajo.

Laura Cano se planteó ver cómo se vive en el norte y el sur con la maquila: Me di cuenta de que básicamente es lo mismo. Los cambios radican en que en el norte el turno nocturno es muy socorrido, y en el sur no. Las mujeres, para estar más tiempo con sus familias, prefieren trabajar de noche, cosa que no sucede en Yucatán o Tehuacán.

En Tijuana, muchas de las trabajadoras vienen de otros estados, así que muchas viven solas o con sus hijos. En cambio, en el sur era impresionante: los jóvenes se van a trabajar a la maquila y los viejos se quedan a cuidar a los niños y a hacer la comida. Todo gira alrededor de los abuelitos, es un trabajo familiar, es una sola economía, dijo la fotógrafa.

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En el sur los jóvenes se van a trabajar a la maquila y los viejos se quedan a cuidar a los niños y a hacer la comida, comentóFoto Laura Cano

A veces se encontró con que la vida cotidiana que llegaba a retratar en el día libre se reducía a ver la televisión: después de todo un trabajo físico de la semana, la gente acababa agotada.

En el norte ocurría que par-tían al trabajo a las cinco de la tarde, y salían de ahí a las seis de la mañana... obviamente, llegaban en calidad de bulto, se despertaban y se tenían que ir.

La inauguración de la exposición se acompañará de la puesta en escena de la obra Monólogos de la maquila, ensamble escénico de historias azules, montado por el grupo de teatro Costureras de Sueños. Narra la vida de cuatro obreras y cómo sus historias se entrelazan con las de otras mujeres que quieren caber en un pantalón talla tres, explicó su directora, Inti Barrios. Está situada en Tehuacán, pero podría ocurrir en cualquier lugar.

El interés principal es que sea vista por gente que trabaja en la maquila y que muchas veces jamás ha visto teatro. Así, la obra ha viajado por corredores maquileros durante dos años, a numerosas ciudades, desde Ciudad Juárez hasta Nicaragua. Se ha presentado tanto fuera de fábricas yucatecas y en pleno campo oaxaqueño, como en recintos teatrales y hoteles.

La obra nació en Valle de Tehuacán, a partir de la situación laboral de los trabajadores de la industria de la mezclilla y de la lucha de la Comisión de Derechos Humanos del Valle de Tehuacán, que sufrió fuerte represión a partir de su acompañamiento y apoyo a los obreros de la empresa Tarrant Apparel Group, propiedad de Kamel Nacif.

La obra interdisciplinaria (teatro, performance, radio), escrita por Barrios, tiene poco texto y muestra mucho lo físico. Una mujer nos dijo que al fin entendía por qué su hijo llegaba tan molido a casa.

Barrios contó cómo muchas mujeres se han visto reconocidas en la obra, y ha implicado decir yo, obrera, soy protagonista. En Tehuacán la obra se volvió un canto de guerra, de apoyo a la lucha de las trabajadoras.

En la puesta actúan Beatriz Álamo, Eréndira Dávalos, Verónica de Alba y Barrios.

La exposición La vida en un hilo se inaugura hoy con la presentación de la obra de teatro Monólogos de la maquila a las 18 horas, en la Casa de la Cultura Azcapotzalco. Avenida Azcapotzalco 605, colonia Azcapotzalco Centro. Estación Camarones del Metro. La exhibición permanecerá un par de semanas. En abril se montará en Piedras Negras.