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Muestran dibujos, estampas, libros y piezas de yeso en el Museo Nacional de San Carlos

Documentan la gramática del ornamento en el México de los siglos XVIII y XIX
 
Periódico La Jornada
Miércoles 29 de julio de 2009, p. 6

Una investigación sobre el tema del ornato en México ha dado pie a una muestra.

Se trata de Gramática del ornamento: repertorios de los siglos XVIII y XIX, exposición de 85 piezas, entre dibujos, estampas, libros y yesos, abierta en el Museo Nacional de San Carlos (Puente de Alvarado 50, colonia Tabacalera).

La muestra partió del propio acervo del museo, señala Fernanda Matos, directora del recinto. Es material que normalmente está en bodega, porque no pertenece al guión de la colección permanente, hecho que les permitió revisar las obras, estudiar y restaurarlas.

También se contó con préstamos del Instituto Mora, Academia de San Carlos, Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Fondo Reservado de la Biblioteca Clavijero de la Universidad Iberoamericana y el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional, a cargo de la UNAM.

Estampas e hitos

Rebeca Kraselsky, responsable de la curaduría –junto con Aurora Avilés–, explica que Gramática del ornamento... partió de una serie de estampas del museo de San Carlos, de la autoría de Giovanni Ottaviani y Giovanni Volpato, artistas italianos del siglo XVIII, quienes hicieron un libro dado a conocer aquí en 1787, en el cual retomaron la producción de frescos, logias y estancias, que Rafael realizó para el Palacio Vaticano.

Ir al pasado, tomar los hitos de la historia del arte como modelos y fuentes de inspiración, era una característica de la época, apunta Kraselsky.

Al trabajar en dichas estampas, las curadoras advirtieron que éstas habían sido solicitadas por Gerónimo Antonio Gil desde 1782, es decir, antes de que se fundara la Academia de San Carlos, en diciembre de 1783, al igual que una serie grande e importante de libros de ornato.

Preguntaron sobre el papel que jugó este material dentro de las clases y qué lugar ocupó el ornato en la historia de la academia. Sus intereses se centraron en un tema particular: la cátedra de ornato desde finales del siglo XVIII y durante el XIX.

Gramática del ornamento está dividido en cuatro núcleos: Conformación de un repertorio. Libros y estampas de la Biblioteca de San Carlos; Repertorio y estilos; Ejercicios, y un espacio dedicado a los italianos Ottaviani y Volpato.

Como no se había profundizado en el tema del ornato en México, la investigación arrojó una selección de piezas de artistas, alumnos de la Academia, la mayoría poco conocidos, aunque de muchos hay noticias en la literatura crítica de la época que hemos podido rastrear.

La especialista señala a Francisco Lindo, artista dedicado a la reproducción botánica, y Petronilo Monroy, quien ocupó la cátedra de ornato durante muchos años, y dejó por escrito sus reflexiones acerca del lugar que ocupaba éste en México.

Del siglo XVIII también destacan José Mariano Guerrero y Juan Ignacio Guerrero, los primeros artistas que encontramos registrados con premios en adornos y flores.

Todos estos elementos, afirmó Kraselsky, “nos llevaron a crear esta exposición que nos permite reconstruir la ruta de la transmisión de estos conocimientos dentro de la cátedra y advertir la relevancia del tema dentro de la Academia.

Tanto es así que, a partir de los planes de estudio y ver que el ornato estaba presente en todas las cátedras, concluimos que su ejercicio era obligatorio tanto para pintores y escultores, como para arquitectos. No sólo les daba la posibilidad de cierta maestría en el manejo de la técnica, sino les transmitía un conocimiento de tipo histórico, ya que muchos de los libros en que se fundamentaron para estudiar el ornato estaban estructurados bajo condiciones histórico-estilísticas.

Una consecuencia de la investigación fue la utilización del yeso dentro de la academia.