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Muestra que retrata la urbe desde una mirada crítica y otra que lleva a su descubrimiento

Citámbulos invita a vivir todas las caras de la ciudad de México

Más de 100 creadores y especialistas ofrecen una experiencia multisensorial a través de diversos soportes y disciplinas

Permanecerá hasta enero de 2010 en el Museo Nacional de Antropología

Foto
De ciertas flores, obra del colectivo Comando Santa Lucía, que forma parte de la exposición
 
Periódico La Jornada
Domingo 20 de septiembre de 2009, p. 2

La vida contemporánea de la ciudad de México con las voces de sus habitantes, el crecimiento geográfico y demográfico, así como los problemas y las situaciones entrañables que se ven en la megalópolis, es lo que presenta la exposición Citámbulos: un viaje a través del espejo, que se presenta en la sala de exposiciones temporales del Museo Nacional de Antropología.

Más de 100 artistas, investigadores urbanos y antropólogos miran a la ciudad de México en el espejo para invitar al espectador a conocer y explorar cada rincón de la urbe, en la que el pasado se une al presente para valorar nuestro patrimonio.

El colectivo Citámbulos, integrado Ana Álvarez, Valentina Rojas, Fionn Petch y Christian von Wiessel, comenzó en 2002 la aventura de deambular por las calles de la ciudad de México.

En la exposición, el colectivo propone un viaje que posibilita a los habitantes verse a sí mismos desde dos perspectivas: desde una mirada crítica para analizar los problemas urbanos y las soluciones que se han formulado para enfrentarlas, y desde una que invite a descubrir las maravillas propias de la megalópolis contemporánea en diálogo con su patrimonio histórico y cultural.

Conforme exploras la ciudad encuentras algo diferente, por eso en esta muestra se retrata la vida contemporánea vista de manera interdisciplinaria, porque todos somos sus habitantes y tenemos realidades distintas, pero vivimos en un espacio común. Existe un diálogo con biólogos, antropólogos, sociólogos, artistas y convergen esas múltiples miradas en la exposición, explicó Ana Álvarez, matemática.

Para el filósofo escocés, Fionn Petch, retratar la ciudad de México rompe con estereotipos de desastre para presentar a nivel vivencial cómo es habitar un lugar, recorrer sus calles, escuchar a los habitantes, reconocer sus aromas y disfrutar el arte de viajar.

Mediante un recorrido similar al Sistema de Transporte Colectivo Metro, la muestra permitirá al público oler, ver, oír, degustar y sentir la vida de la ciudad. En este viaje se expande a los sentido cómo es la megalópolis con piezas sonoras, fotografías e incluso olores, detalló Petch.

A lo largo de cinco líneas temáticas: Desbordamiento (crecimiento físico y demográfico de la ciudad), Jungla urbana (relación con la naturaleza y biodiversidad), Contrapunto (identidad), Brechas (espacio público y conformación socio-espacial) y Arena México (relación Estado-ciudadanos) el espectador se encontrará con los fenómenos urbanos.

Debido al carácter vivencial de la exposición, en la elaboración de las piezas se utilizan diversos medios como fotografía, video, paisaje sonoro, arte-objeto, mapas, dibujos y textos explicativos y literarios.

Christian von Wiessel destacó que la muestra incluye el tema del patrimonio vinculado con la contemporaneidad, ya que existe el patrimonio intangible de lo que realizan algunos habitantes de la ciudad, al tiempo que se involucra al espectador con la conservación de la riqueza cultural de la ciudad.

Todos nos consideramos habitantes en la ciudad y como ciudadanos la creamos; en esta medida ayudamos a conservar el lugar que habitamos, explicó el arquitecto alemán Wiessel.

Recorrer las calles de la ciudad, explorar sus recovecos y escuchar las voces de quienes la habitan y la reinventan son las coordenadas que propone el colectivo al público de la exposición para convertirse en citámbulos y practicar el arte de ser viajeros.

La exposición que permanecerá abierta al público hasta el 13 de enero de 2010, está montada en su totalidad sobre cajas de plástico de 40 por 33 por 27 centímetros, unidas unas con otras con cinchos de plástico transparente, para reflejar cómo la gente adapta sus propios espacios y reconstruye con diversos objetos.