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Maravillas móviles

Los países pobres ya han recibido grandes beneficios de los teléfonos celulares; ahora prepárense para la segunda ola

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Una integrante de la etnia dao, en Vietnam, fotografía con un teléfono celular un camino a 360 kilómetros al noroeste de Hanoi, a finales del mes pasado, cerca de la frontera con ChinaFoto Reuters
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Periódico La Jornada
Martes 6 de octubre de 2009, p. 24

Mientras pone a su bisnieto a saltar sobre su rodilla, Mary Wokhwale señala sus alrededores en su casa de Bukaweka, una aldea de Uganda. Vivo de mi celular, dice. En 2003 fue una de las primeras 15 mujeres de su país en volverse operadora de un teléfono de aldea. Gracias a un microfinanciamiento, pudo comprar un aparato y una antena montada en el techo para conseguir una señal confiable. Comenzó a dar el servicio a sus vecinos, cobrando una pequeña cantidad por llamada. Eso le permitió devolver el préstamo y adquirir otro aparato. Luego pudo comenzar un negocio de venta de cerveza, abrir una tienda de discos y videos y ayudar a otros miembros de su familia a pagar la escuela de sus hijos. El negocio se ha reducido un poco en los dos años pasados, pues al bajar el precio de los celulares muchos aldeanos pudieron comprar el suyo, pero la vida de Mary ya se ha transformado.

La señora Wokhwale prosperó porque hacer y recibir llamadas telefónicas es tan importante para las personas, que hasta las más pobres están dispuestas a pagar por ellas. En lugares con caminos deficientes, correos poco confiables, trenes escasos y filas interminables, los teléfonos celulares remplazan los traslados, permiten acceso rápido y fácil a información sobre precios, facilitan a los comerciantes alcanzar mercados mayores e impulsan la creación de negocios. Un estudio del Instituto Mundial de Recursos descubrió que al elevarse los ingresos en el mundo en desarrollo, el gasto en teléfonos móviles por hogar crece más rápido que el que se hace en energía, agua y prácticamente cualquier otro consumo.

La razón por la que los móviles son tan valiosos para personas de países pobres es que por primera vez dan a acceso a telecomunicaciones, en vez de ser sólo adiciones a los teléfonos de línea fija, como en los países desarrollados. Para ustedes es un complemento: acá es una revolución, dice Isaac Nsereko, de MTN, el mayor operador en África. Según un estudio reciente, aumentar 10 teléfonos móviles por cada 100 personas en un típico país en desarrollo eleva el crecimiento del PIB en 0.8 puntos porcentuales.

En 2000 los países en desarrollo representaban más o menos la cuarta parte de los 700 millones y pico de teléfonos celulares del mundo. A principios de 2009 su proporción se había elevado a tres cuartas partes de un total que para entonces llegaba a 4 mil millones (ver tabla 1). Eso no significa que hoy 4 mil millones de personas tengan celular, porque muchos en países tanto ricos como pobres poseen varios teléfonos o tarjetas módulos de identidad de suscriptor (SIM, por sus siglas en inglés), los minúsculos chips que identifican a un suscriptor con la red móvil. Carl-Henric Svanberg, jefe ejecutivo de Ericsson, el mayor fabricante mundial de aparatos de telecomunicaciones, calcula que el número real de personas con teléfonos móviles está cerca de 3 mil 600 millones.

Es difícil contar con cifras exactas, sobre todo porque continúa el rápido crecimiento de suscriptores. En los 12 meses que concluyeron en marzo de 2009 firmaron contrato 128 millones más en India, 89 millones en China y 96 millones en toda África, según la consultora especializada TeleGeography. Los números en Indonesia, Vietnam, Brasil y Rusia también crecieron con rapidez (ver tabla 2). China es el mayor mercado mundial de telefonía móvil, con más de 700 millones de suscriptores. India es el que suma más cada mes: 15.6 millones sólo en marzo. Y África es la región con la tasa más veloz de crecimiento de suscriptores. Ahora que los mercados del mundo en desarrollo están saturados, los pobres rurales en el mundo en desarrollo representarán la mayor parte del crecimiento en los años por venir. El total llegará a 6 mil millones hacia 2013, según el grupo industrial GSMA, y la mitad de esos usuarios estarán en China e India.

Todo esto transforma la industria de telecomunicaciones. En unos años su centro de gravedad se ha desplazado del mundo desarrollado a los países en desarrollo. Los mayores cambios ocurren en los lugares de mayor pobreza, como la zona rural de Uganda.

Tres tendencias en particular reconfiguran el panorama de las telecomunicaciones. Primero, la expansión en los países en desarrollo se ha visto acompañada de la elevación de operadores locales de telefonía móvil en China, India, África y Medio Oriente, que rivalizan o superan en tamaño a los de la industria occidental. Estos operadores han desarrollado nuevos modelos de negocios y estructuras industriales que les permiten obtener ganancias dando servicio a clientes que gastan poco, con los cuales las firmas occidentales no se molestan. Los operadores indios están a la cabeza, y ahora operadores de otros países, ricos y pobres, adoptan algunos aspectos del modelo indio. La extensión de este modelo podría poner los celulares al alcance de un número aún mayor de pobres en el mundo.

La segunda tendencia es el surgimiento de los dos principales fabricantes chinos de equipo de telecomunicación, Huawei and ZTE, que han entrado en el escenario mundial en los cinco años pasados. En un principio se les despreciaba como fabricantes de equipos baratos de mala calidad, pero han ganado fama de calidad e innovación, lo cual ha dado una sacudida a los fabricantes occidentales. La víctima más reciente fue Nortel, alguna vez la empresa más valiosa de Canadá, la cual se declaró en quiebra en enero pasado. Al concentrarse en mercados emergentes, Huawei and ZTE están en buena posición para expandir su proporción del mercado con el aumento de suscriptores y la elevación de las redes de tecnología de segunda (2G) a tercera generación (3G), sobre todo en China e India.

La tercera tendencia es el desarrollo de nuevos servicios basados en telefonía, aparte de llamadas y mensajes de texto, que ahora se vuelven viables dado que los móviles son cada vez más accesibles. En los países ricos la mayoría de estos servicios giran en torno de asuntos triviales como bajar música y juegos electrónicos. En los países pobres, servicios como asesoría agrícola, atención a la salud y transferencias de dinero vía celular podrían aportar enormes beneficios económicos y al desarrollo. Más allá de eso, en los próximos años las redes móviles y los servicios de cómputo de bajo costo permitirán ofrecer los beneficios del pleno acceso a Internet a las personas del mundo en desarrollo.

Cada una de estas tendencias es significativa en sí misma, pero también tiene consecuencias para países ricos y pobres. Juntas podrían originar una segunda ola de desarrollo económico impulsada por la telefonía móvil, tan poderosa como la que surgió tras el lanzamiento de esta tecnología. Su expansión en países pobres no sólo está reconfigurando la industria: está cambiando el orbe.

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya