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Estuvieron 107 años en el Museo de Historia Natural de NY

Regresó EU varias osamentas yaquis a autoridades de esa etnia en Sonora
Corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 22 de noviembre de 2009, p. 4

Hermosillo, 18 de noviembre. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó en Sonora que fueron repatriados al territorio sagrado de la etnia yaqui, al sur de la entidad, 12 cráneos, varios huesos largos, textiles y material de guerra de integrantes de ese grupo, mismos que habían sido saqueados y que permanecieron 107 años en Estados Unidos.

Se trata de un grupo de osamentas y restos de artes de guerra, como arcos y flechas, que se encontraban en el Museo de Historia Natural de Nueva York, mismos que pertenecieron a varios integrantes de la etnia yaqui, quienes murieron en el verano de 1902, cuando el ejército federal masacró al menos a 124 de ellos en la sierra de Mazatán, en las zona alta de Sonora.

En esa región serrana, a principios del siglo pasado, los yaquis eran perseguidos por su oposición a la dictadura.

Los restos de los guerreros yaquis, que después de más de 100 años regresaron a su tierra, fueron enterrados en una ceremonia en la población de Vícam, en el municipio de Guaymas, en una ceremonia realizada con los rituales característicos de quienes tuvieron una actividad guerrera entre los autonombrados yoemem.

Los restos fueron originalmente tomados de su sitio de descanso en el año de 1902, tres semanas después de que se verificara una batalla con tropas federales en la sierra de Mazatán.

Quien estuvo a cargo del levantamiento de los cuerpos en aquel entonces fue el antropólogo checo Ales Hdrlicka, quien visitaba Sonora para realizar mediciones craneanas entre los indios del estado y se enteró de la reciente batalla, por lo que acudió a saquear las tumbas.

El mismo investigador checo recolectó los cráneos de 12 individuos, huesos humanos, sombreros, colchas, armas, una cuna tipo moisés y todo lo envió al Museo Americano de Historia Natural en Nueva York, lugar en el que permanecieron hasta ahora.

Entre los que cayeron en aquella masacre, además de los 12 guerreros que fueron repatriados al territorio yaqui, estaban al menos 26 mujeres y 20 niños; además, en esa ocasión las tropas federales tomaron 234 prisioneros que se cree fueron llevados a otros estados del país.

Después de aquellos hechos, el investigador checo escribió un artículo llamado Notes on the indians of Sonora, Mexico, el cual realizó en buena medida tras tomar nota de los detalles de la masacre de Mazatán, que curiosamente son ahora conocidos gracias al saqueo de Hrdlicka y a su escrito.

Para rescatar esos restos, el INAH aplicó el Proyecto Cerro Mazatán, nombre que se le dio al trabajo de investigación que se realizó de manera binacional y que contó con la colaboración de yaquis de Sonora y Arizona en la Unión Americana.

La primera meta del proyecto era regresar los restos humanos y otros materiales que Hrdlicka obtuvo en el lugar de los hechos.

Labor colectiva y binacional

El retorno de los restos se dio gracias al trabajo de muchos investigadores de varias instituciones, quienes hicieron las gestiones para el retorno de las osamentas, entre ellos la doctora Raquel Padilla Ramos, del Centro INAH Sonora, y el doctor Randall McGuire, de la Universidad Estatal de Nueva York en Binghamton.

También participaron los doctores en arqueología Ventura Pérez, de la Universidad de Massachussetts, y Andrew Darling, coordinador del Cultural Resource Management Program en la Comunidad Indígena Gila River, en el vecino país del norte, así como el doctor José Luis Moctezuma Zamarrón, del centro INAH Sonora, y Guadalupe Lara, estudiante de la licenciatura en Historia de la Universidad de Sonora.

Los investigadores mexicanos coinciden en que el interés y la conciencia histórica de los arqueólogos estadunidenses fueron fundamentales para llevar a cabo este hecho inédito.

Los restos repatriados el pasado domingo fueron recibidos por el antropólogo físico Antonio Pompa y Padilla, titular de la Dirección de Antropología Física del INAH, quien a su vez los entregó a las autoridades yaquis.

El viaje de las osamentas y artefactos se inició en Nueva York, en el extremo nororiente de Estados Unidos, y prosiguió hasta la ciudad de Phoenix, Arizona, donde los restos fueron recibidos con honores militares muy cerca de esa ciudad, en el pueblo yaqui de Guadalupe.

Posteriormente, los restos fueron trasladados a la comunidad yaqui de Pascua, cerca de Tucson, Arizona, hace tres semanas.

Desde ahí, las osamentas fueron llevadas a la vieja iglesia de Vícam Pueblo, municipio de Guaymas, Sonora.

Ahora los restos finalmente descansan en lo que se espera será su última morada, un lugar llamado Metetoma, a varios kilómetros al oriente de Vícam.