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Comíamos en el mismo recipiente en que hacíamos del baño

En estos sitios sólo nos denigran más, afirma ex interna de un grupo de ayuda
 
Periódico La Jornada
Sábado 5 de diciembre de 2009, p. 25

Juan ronda los 40 años, casi toda su vida ha estado en la calle y actualmente forma parte de una comunidad cuyo punto de referencia es la esquina de Artículo 123 y Humboldt, en la delegación Cuauhtémoc.

Hace algunos meses fue trasladado sin su consentimiento al anexo Los Elegidos de Dios.

“Todo el tiempo estuve castigado. Lo primero que me hicieron al llegar fue darme una putiza. Dormí en el suelo y sólo comíamos una vez al día.”

Los educadores de la asociación civil El Caracol –organización que detectó el anexo para alcohólicos y drogadictos de Iztapalapa–, identifican a esta comunidad como Grupo Juárez.

“Yo no tomo, nada más le entro al puro activo. El día que me levantaron estaba en la esquina (de artículo 123 y Balderas), la bandita estaba en la otra esquina. Algunos lograron escaparse pero a mí y otros compas nos agarraron”, abunda Juan.

La presencia del grupo, integrado por más de 25 personas entre adultos, jóvenes y niños, ha generado la inconformidad de vecinos y comerciantes de la zona. Autoridades, representantes de El Caracol y visitadores de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) se reúnen para encontrar soluciones.

La situación que enfrenta el Grupo Juárez junto con la de otros conglomerados callejeros tanto de la delegación Cuauhtémoc como Venustiano Carranza, derivaron en la recomendación 23/2009 que refiere acciones de limpieza social y actualmente se encuentra sujeta a seguimiento.

Claudia tiene 20 años, la mitad de ellos los ha pasado en la calle. Tiene cinco meses de embarazo. Asegura que lleva un año sin drogarse y que va a parir en el hospital Gregorio Salas.

“A mí varias veces me llevaron a los anexos. Estuve tres meses en el ‘Rebaño Sagrado’. Nos tenían junta tras junta. Nos hacían comer en el mismo recipiente en el cual hacíamos del baño y llegábamos ahí tras las redadas para quitar a los chavos indigentes. Si ya estamos de la chingada en la calle en esos lugares nos denigran más.”

Por ahora el grupo tiene algo que celebrar pues si bien la semana pasada una patrulla de la policía atropelló a una de sus integrantes –de nombre Marisol–, se logró que el seguro contratado por la Secretaría de Seguridad Pública cubriera el costo de la atención médica en un hospital particular. Actualmente Marisol se recupera en las instalaciones de la asociación civil El Caracol.

En el exhorto de la CDHDF, cuyos peticionarios, además de los propios agraviados, fueron Gustavo Bertado de Yolia Niñas de la Calle y Martín Pérez de El Caracol, se documentó que si bien las instancias gubernamentales rechazan realizar “operativos de limpieza social” en contra de las poblaciones callejeras, además del caso del Grupo Juárez, se han detectado este tipo de despliegues en el cruce de Eduardo Molina y Congreso de la Unión; Eje 1 y Penitenciaria; en el parque La Selvita, de Fray Servando y en avenida del Trabajo.