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Joaquín Sabina comienza hoy en el Auditorio gira de promoción de Vinagre y rosas

Lo único bueno de que no esté Serrat es que no tengo que comer con presidentes

Daría rosas a Barack Obama y vinagre a Silvio Berlusconi, expresa el cantautor español

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Joaquín Sabina durante la conferencia de prensaFoto Ap
 
Periódico La Jornada
Martes 13 de abril de 2010, p. a10

“El presidente Felipe Calderón fue muy ingenuo, por decirlo de alguna manera, cuando planteó esa batalla –contra el narcotráfico–… ¡Mentira que no supiera que la policía estaba completamente infiltrada y que no supiera que esa guerra no la podía ganar él ni nadie!”, expresó ayer en conferencia de prensa el cantautor español Joaquín Sabina, quien hoy empezará en el Auditorio Nacional la segunda parte de su gira por Latinoamérica para promover su nuevo disco, Vinagre y rosas.

Dijo que no hace canciones por encargo, por lo cual no ha pensado en componer un tema sobre la lucha del gobierno mexicano contra el narco. Señaló que con la legalización no se acaba con las drogas, pero sí con la corrupción, los asesinatos y la infiltración en el poder.

Desigualdad social absoluta, dice

Hace unos dos años, recordó, dio una conferencia de prensa en la que acompañaba a Joan Manuel Serrat y ambos tuvieron una reunión con el presidente Calderón. Se le preguntó si en esta ocasión su programa incluye una cita con el mandatario mexicano. Contestó: Lo único bueno de que ahora no esté Serrat es que no tengo que comer con presidentes. Siguieron carcajadas de los reporteros y de él.

Dijo que lo que no le gusta de México es la absoluta y brutal desigualdad social.

Su disco Vinagre y rosas lleva vendidas más de 400 mil copias en el mundo y en México ya es disco de oro por más de 45 mil, por lo que Manuel Cuevas, vicepresidente de ventas y marketing de Sony-BMG, le entregó una placa alusiva.

En la rueda de prensa, efectuada en el hotel Camino Real del Distrito Federal, el autor de Princesa comentó: “Estamos muy felices de volver a México y, si es posible, trataremos de devolver a los mexicanos la complicidad que nos han dado en los años recientes. Con México tengo una historia profesional y personal. Vengo a alimentarme, a oír nuevas canciones, a conocer otros Méxicos, a tener por lo menos algún reventón con mariachis… ¡Me siento muy mexicano!”

En su cedé lo acompaña el Grupo Pereza. Es una oportunidad que me dan los integrantes de la agrupación; es gente mucho más joven que yo, mucho más roquerita, mucho más callejera; son lo que yo quise ser cuando tenía su edad, es decir, un Keith Richards con 30 años.

México fue el primer lugar donde toqué en América Latina y eso es como el primer amor: no se olvida nunca.

Sobre Cuba dijo: No firmaré ningún manifiesto, ni carta, mientras sigan existiendo, por ejemplo, Guantánamo y el bloqueo. Daría rosas al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y vinagre a Silvio Berlusconi.

Vinagre y rosas presenta 13 canciones. Como adelanto ofreció Tiramisú de limón y Viudita de Clicquot. Me había salido un disco muy literario, bastante íntimo, reposado, y yo quería un poco de energía juvenil. Quería ensuciarlo un poco con los sonidos del rocanrol de la esquina, y los Pereza tienen eso.