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Presentó obra final: Autobiografía soterrada

Sergio Pitol se despide; ya no escribirá más
 
Periódico La Jornada
Sábado 3 de julio de 2010, p. a11

El escritor Sergio Pitol presentó la noche del jueves, en la ciudad de México, su autobiografía con la que, dijo, da por concluida su labor literaria de más de medio siglo.

Una autobiografía soterrada: ampliaciones, rectificaciones y desacralizaciones es mi último libro y el final de mi obra, dijo el Premio Cervantes de Literatura 2005 con gran esfuerzo, debido a una enfermedad neurológica que le afecta el habla. La empezó a escribir hace 44 años, pero sale ahora a la luz.

Pitol, de 77 años, no sólo ha dejado la escritura, sino también su trabajo como traductor al castellano de literatura anglosajona, gala, germana y eslava, de la que es notable conocedor.

Es que tengo un problema, por eso no puedo revisar, escribir, nada. Con esta enfermedad los idiomas se fueron, confesó a los periodistas al final de la presentación, en la que evocó a su gran amigo el escritor Carlos Monsiváis, quien falleció el 26 de junio.

“Fui amigo de Monsiváis por más de 55 años. Le dediqué mi primer relato Victorio Ferri cuenta un cuento”, dijo el autor.

Pitol escribió ensayos, poemas, novelas y cuentos. Fue viajero incansable y diplomático en Moscú, Praga, Budapest y París.

La autobiografía recoge pasajes como su niñez enfermiza, la muerte de su madre, un viaje a Cuba para recibir tratamiento médico, su descubrimiento de las letras y momentos que inspirarían sus obras.

La última parte de Una autobiografía soterrada... rescata una conversación entre Monsiváis y el autor de El tañido de una flauta.

En su juventud, Pitol, Monsiváis y José Emilio Pacheco fueron inseparables durante más de un lustro. Su última reunión fue en la Feria Iternacional del Libro de Guadalajara en noviembre de 2009, cuando se hizo oficial que Pacheco había gando el Premio Cervantes de Literatura.

De jóvenes hablábamos sin tregua de literatura; vimos cientos de películas, íbamos al teatro, exposiciones, conciertos y manifestaciones en la calle, recordó Pitol. Pese al cansancio firmó libros y se fotografió con sus lectores durante casi una hora.