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El capo abatido en Jalisco fue detenido y liberado en noviembre de 1993
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Ignacio Coronel VillarrealFoto Ap
 
Periódico La Jornada
Domingo 1º de agosto de 2010, p. 7

Culiacán, Sin., 31 de julio. El 2 de noviembre de 1993, la entonces Policía Judicial del Estado (PJE) detuvo en Culiacán a Ignacio (Nacho) Coronel Villarreal, uno de los jefes del cártel de Sinaloa, quien murió el pasado jueves durante un enfrentamiento con militares en Zapopan, Jalisco, confirmó la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

De acuerdo a la ficha 0601 00011426, los judiciales detuvieron a Coronel y a otras 11 personas, entre ellos varios agentes federales, cuando viajaban en tres vehículos y en posesión de un arsenal. Fueron enviados al penal estatal en Culiacán acusados de falsificación de documentos oficiales, delitos contra la administración de justicia, acopio de armas y asociación delictuosa.

Falso agricultor

La detención estuvo a cargo de Francisco Javier Bojórquez Ruelas, jefe de investigaciones de la PJE, quien meses después fue muerto a balazos; al parecer, el operativo en que se le detuvo derivó de que el comando se negó a pagar el peaje en la caseta ubicada en la comunidad La Platanera, de la carretera Costera.

Los informes de la PGJE indican que Nacho Coronel, de barba cerrada y saco deportivo, se identificó como César Arturo Barrios Romero, de 40 años, quien se dedicaba a la agricultura.

El resto de los entonces detenidos era David Serratos Gutiérrez, Dagoberto Rodríguez Jiménez, Jorge Zamora Gutiérrez y Alejandro Cháidez Villalobos, oriundos supuestamente de Guadalajara; José Luis Galeana Rosales, y los sinaloenses Armando Machado Coronel, de Guasave, y Jesús Antonio Rivera.

Además, los presuntos agentes federales Arnulfo Galindo, José Ramón Chávez, Enrique Prieto y el comandante Olegario Pérez, todos de la ciudad de México.

Además de las armas, los detenidos traían equipo de contraespionaje, utilizado para evitar ser rastreados o interceptadas sus señales de comunicación. Declararon que habían acudido a un operativo especial realizado en Sonora.

Los 12 fueron consignados ante el Ministerio Público Federal, recluidos en el penal de Culiacán y exonerados luego de gestiones y argucias realizadas por un grupo de unos 10 abogados, quienes lograron liberarlos a mediados de noviembre.

Las autoridades federales confirmaron que ocho de los detenidos eran agentes de la PJF, por lo que fueron cesados y consignaron; los agentes asumieron además la responsabilidad de las armas decomisadas, lo que permitió que los cuatro civiles, entre ellos Nacho Coronel, salieran en libertad.

Coronel Villarreal era uno de los jefes del cártel de Sinaloa y socio de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, e Ismael Zambada, El Mayo, y operaba en Guadalajara y Colima, aunque era originario del municipio de Canelas, Durango.