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Andrés Rosales, conduce hoy la quinta emisión de esta serie

El jazz latino y la salsa, razón de Picadillo Jam, en Horizonte
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Los buenos músicos de salsa, como Rubén Blades, también hacen jazz, afirma Andrés RosalesFoto José Antonio Pérez Basurto
Arturo Cruz Bárcenas
 
Periódico La Jornada
Domingo 3 de octubre de 2010, p. 7

“Los buenos músicos de salsa, como Rubén Blades, también hacen jazz. Por eso, para mí era necesario crear un programa de radio dedicado al jazz latino. Esa es la razón de Picadillo Jam”, expresó en entrevista Andrés Rosales, quien tiene casi dos décadas de experiencia en la conducción o colaboración de emisiones sabrosas y de una descarga que emociona y suma adeptos.

Hoy, domingo tres de octubre, conducirá el quinto programa de Picadillo Jam, que se transmite por la frecuencia de Horizonte los domingos de 14 a 16 horas, y cuyo formato es muy sencillo: Andrés Saluda, habla de la canción que se tocará, se escucha el tema y al final de la melodía suelta un suspiro de placer, que muchas veces es la única forma de decir y agradecer la pieza tocada. La selección parte de las miles de horas que Andrés ha invertido en oír y criticar disco tras disco. Primero que nada, es un escucha exigente, nada complaciente y, a veces, hasta criticado por esta postura. Ese es su mérito.

Añadió que el jazz latino siempre le ha gustado, sobre todo que ha estado permanentemente inmerso en el movimiento de la salsa. “Cuando he promovido discos de salsa suele venir algo de jazz latino, así empezó a surgir mi gusto por éste, además  que esta música la había escuchado en vivo en el mítico Arcano, negocio de Paco Galindo. A veces las neuronas te llevan a aceptar otras áreas de la música.

“El antecedente del programa surgió en el inicio Salsajazzeando, de Deborah Holz, pues yo lo produje y le puse música durante unos seis meses en 2006. Cuando me retiré de esta emisión seguí el gusto por el jazz latino y hace dos años y medio me propusieron en Horizonte para tener un programa, pero no podía por falta de tiempo.”

Por esos días, Rosales viajaba a Puerto Rico, donde compraba discos latinos. Hoy posee materiales para mantener un programa sobre el género durante dos años, sin repetir ningún tema. “Picadillo Jam está bien en Horizonte porque el programa de Deborah –que es de salsa– tiene seguidores. Otros oyen jazz por el perfil de la estación. Durante el día el público escuchaba algo de jazz latino, pero ahora tiene un programa dedicado a esta variante y yo lo conduzco; además, cuento con el apoyo de colaboradores profesionales. El nombre del programa surgió luego de intentos fallidos como Latín Jazz Project, pero sonaba muy agringado. Buscamos un nombre corto y Erick Montenegro, gerente de la estación, sugirió Picadillo que es un gran tema interpretado por Tito Puente, al cual Enrique Gil sumó la palabra jam, que significa descarga. No estamos muy de acuerdo con el nombre, pues sentimos que se hizo muy apresurado.”

El primero que se divierte con  Picadillo Jam es el propio Rosales. Para él, “la música hace sentir emociones; una de ellas es la alegría. En ocasiones lleva a la tristeza. No estoy pensando en que si la música que pongo va a gustar, pues es para todos los gustos. El jazz tiene cosas muy densas o difíciles, pero otras son suavecitas. Siento que el público de Horizonte tiene un oído fino y le gustan las cosas con contenido, por eso mi compromiso implica darle algo interesante. Por el momento no tengo competencia, pero espero que pronto surja, porque si no me sentiría como los japoneses cuando no tiembla. En cuatro semanas –lo que lleva el programa– creo que he logrado que la gente se acerque a escuchar esta música. Espero que cuando acabe mi programa la gente se siga oyendo Horizonte. Ahora bien hacer que un joven escuche jazz ayuda a que el cerebro tenga más elasticidad en las funciones que maneja.

También pienso que este programa va a servir para que aquellos que minimizan el trabajo de los salseros se den cuenta que si se trabaja en las composiciones y en los arreglos, a veces la línea divisoria entre lo que llaman salsa y el jazz latino es muy tenue.

Rosales tiene la experiencia de haber trabajado hace 17 años con Lynn Fainchtein; siguió en Salsamanía durante 13 años. Continúo porque tengo un programa en Internet, y en el salón El Paraíso programo salsa para las clases de baile, a las que acuden niños, adultos y hasta viejos. A todos les gusta lo salsozo. Ahí estamos todos los jueves de 19 a 22:30 horas y los sábados de 17:30 a 23 horas, todo en plan familiar. El Paraíso esta en Izazaga 52 entre Isabel la Católica y Bolívar, por la acera donde está el Claustro de Sor Juana.

Sobre la función de la crítica que ejerce, dijo que es algo que a algunos no les gusta. “Los músicos que me conocen saben que no persigo un fin destructor. Lamentablemente, en la gran mayoría de las estaciones de radio lo que hay son mercachifles, sin gente que trasmita lo que llena el alma.

“Afortunadamente, existe Horizonte. No comulgo mucho con las ideas de los puristas. Lo que no quiero es que Picadillo Jam caiga o se convierta en una clase, en los académico, pues lo importante es que la gente sienta la música.”

Picadillo Jam se transmite los domingos de 14 a 16 horas por Horizonte, estación del IMER, en el 107.9 de FM.