Opinión
Ver día anteriorSábado 9 de octubre de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Desfiladero

Lula-Lira: democracia para comer

Jaime Avilés
C

ómplice de Vicente Fox en el desafuero de Andrés Manuel López Obrador en 2005 y en el fraude electoral de 2006, la ex titular de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), María de los Angeles Fromow, tenía cita ayer a las 16:30 en el Instituto Federal Electoral (IFE), para inscribirse como candidata a consejera ciudadana. En caso de ser apoyada por mayoría en la Cámara de Diputados, ocuparía ese cargo en los comicios de 2012 y de 2018.

Otra que pensaba registrarse ayer, y con la mayor frescura, es la consejera del Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) Carla Astrid Humphrey, esposa del diputado panista y ex subsecretario de Gobernación Roberto Gil Zuarth. De 1997 a 2005, Humphrey asesoró en el IFE al actual secretario de Educación Pública, organizador de fiestas bicentenarias (shalalalá) y aspirante presidencial panista, Alonso Lujambio.

En algún momento impreciso, entre 2000 y 2003, de acuerdo con una investigación del periódico Rumbo de México, Humphrey cobró en el IFE una dote matrimonial de 8 mil 500 pesos, pero según cuentan sus allegados y amigos, nunca contrajo nupcias. Por tal es que, aseguran, vestirá de blanco camino al altar donde la esperará Roberto Gil Zuarth, informó el citado diario, en vísperas de la boda, el viernes 30 de mayo de 2008. La denuncia nunca fue desmentida.

Ex colaborador del siniestro ex presidente del PAN Germán Martínez, el diputado Gil Zuarth cabildea en el Congreso para que su esposa sea ungida por sus compañeros de banca. ¿Es moralmente aceptable que un representante popular haga campaña en su lugar de trabajo para que su cónyuge se convierta en integrante del órgano que, en teoría, arbitrará los próximos comicios? ¿Puede acceder a ese puesto una persona que timó al IFE para apropiarse de 8 mil 500 pesos?

¡Desde luego! Carla Humphrey y María Fromow tienen enormes posibilidades de llegar, porque sus postulantes invocarán la cuota de género, para que al frente del IFE haya equilibrio entre el número de hombres y mujeres. Y como son muy pocas las señoras que entraron al proceso de selección, no descarten ustedes que al menos una de las dos –a pesar de sus antecedentes– resulte favorecida.

Hija de un militar de alto rango que cultivaba buenas relaciones con Carlos Ahumada y Rosario Robles en la época del desafuero, Fromow no vio, ni mucho menos persiguió, ninguna de las innumerables anomalías que distorsionaron el proceso electoral de 2006. Su coparticipación en el fraude que elevó al poder al maligno y mortífero hombrecito que vive actualmente en Los Pinos le da una ventaja extra sobre sus competidores.

Entre tanto, Calderón parece más que satisfecho de la reveladora cortina de humo que tendió, acusando otra vez a López Obrador de ser un peligro para México, con el obvio propósito de quitarle reflectores al nuevo y desvergonzado atraco perpetrado por su gobierno contra el patrimonio nacional, despojo que el viernes pasado consumó su secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas, al otorgarle ilícitamente una tercera parte del espectro radioeléctrico a Televisa a cambio de 180 millones de pesos, una bicoca por algo que vale 5 mil millones de pesos.

Con una cara más dura que el pan de los hot-dogs que venden a precio de oro en los cines, Molinar Horcasitas parece destinado a convertirse en sucesor de Diego Fernández de Cevallos: se le quemaron 49 bebés en la guardería ABC de Hermosillo cuando dirigía el Seguro Social; se le desbarató Mexicana de Aviación, donde su hermano era directivo; se le salieron de control las líneas de autobuses foráneos –invadidas de propaganda a favor de Peña Nieto–; se pasó por el arco del triunfo las sentencias de numerosos jueces federales que le ordenaron suspender la entrega del espectro a Televisa, y sigue, y seguirá, tan campante.

Cuando el Jefe Diego fue secuestrado, dos levantacejas lo describieron como hombre ejemplar. Pues bien, su ejemplo ha rendido frutos. Juan Molinar tiene todo para remplazarlo como el coyote más desvergonzado de México.

Elton John visitará a Fox

Ansioso por la llegada de Elton John, que el próximo viernes cantará en su rancho de San Francisco del Rincón, donde los boletos ya se venden a precios de entre 900 y 9 mil pesos, Vicente Fox lo dijo en una entrevista dos semanas atrás: en 2012, el PRI regresará a Los Pinos. Hace tres días, Calderón le respondió: yo no tendría problema en ceñirle la banda presidencial a un priísta, pero está por verse que (el PRI) gane.

La decisión está tomada en la cúpula de la mafia que es la cúpula del país: Peña Nieto puede considerarse electo desde ya. Así lo insinúa el negocio del espectro radioeléctrico en favor de Televisa, la casa de campaña del gobernador mexiquense. Nadie en las filas del PAN tiene condiciones para ganar en 2012: Cordero, el de Hacienda, es el vivo retrato de Mr. Bean, el mimo inglés que se tropieza con su sombra; Lujambio no sabe atarse los zapatos; a Molinar lo aguardan décadas de cárcel, y Lozano es tan carismático como García Luna.

Peña Nieto es el pelele sustituto ideal para la olinarquía. Sin embargo, los científicos dudan que debajo de ese copete haya al menos un poco de masa cerebral. Y lo que más temen sus promotores es que su bien elaborada popularidad se desplome en cuanto la telenovela de su vida tenga mayor exposición mediática. Mientras tanto, para insomnio de unos y pavor de otros, empezando por Calderón, López Obrador vuelve a repuntar en lo general, y su presencia está surtiendo extraños efectos entre los habitantes del estado de México a los que visita de jueves a domingo, y lo escuchan y lo redescubren.

Que la pejemanía ha vuelto al escenario político nacional lo pusieron de manifiesto Jesús Ortega, Jesús Zambrano y Carlos Navarrete. El 23 de septiembre el tabasqueño les había pedido quitarse la careta y afiliarse al PAN. Y los tres, sin dilación, se descararon. Esta semana salieron a los medios a tratar de burlarse de él, recomendarle que se calme, acusarlo de incongruente. Y terminaron de exhibirse como esbirros de Calderón, pero al hacerlo dejaron entrever cuánto temen que les eche a perder el negocio de la alianza con el PAN en los comicios mexiquenses.

¿Habrá elecciones en 2012? ¿La violencia provocada por Calderón permitirá que se instalen casillas en los estados que hoy asuelan policías, soldados, marinos y cárteles? ¿El IFE caerá en manos de gente como Humphrey y Fromow? ¿Doña Maca, la del Trife, invalidará la candidatura de López Obrador? ¿Impondrán a Peña Nieto haiga sido como haiga sido? ¿Cuántos años más podrán mantenerse de pie las ruinas de México? ¿Dos, tres a lo sumo? ¿Y luego?

Hay una rebelión que falta y que si estalla será imparable: la rebelión de las mujeres. Si éstas se levantan pacíficamente dentro de cada familia y pareja y convencen a los suyos de contribuir a la transformación del país, el cambio comenzará, como tiene que ser, antes del primero de julio de 2012. De eso también se trata la obra de teatro que, a pesar de lo que ofrecí aquí el sábado pasado, todavía no termino, y que dentro de algunos días será publicada en Internet para que la baje y la use quien quiera servirse de ella. La dirección donde podrán encontrarla es http://presasporabortar.blogspot.com

Pasemos, como dijo Lula en su larga y suculenta entrevista del domingo pasado con Carmen Lira en Brasilia, de la democracia que garantiza el derecho del pueblo a gritar que tiene hambre, a la democracia que garantiza el derecho del pueblo a comer.