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En Re/tratos de la re/vuelta, el autor compila tres mil chistes políticos de 1910 a 2000

Berenzon reflexiona sobre el humor como respirador artificial ante las crisis del país
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El chiste ha sido a lo largo de la historia el catalizador del estado de ánimo de la población, según BerenzonFoto Luis Humberto González
Ana Mónica Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Domingo 23 de enero de 2011, p. 5

El sentido del humor es el gran vehículo del inconsciente, explicó el historiador Boris Berenzon Born, quien, basado en teorías sicoanalisistas e historiográficas, devela la utilización de los chistes y los rumores en los intrincados vericuetos de la política mexicana.

En el volumen Re/tratos de la re/vuelta, coeditado por la Universidad de Guadalajara, Editorial Universitaria y el Centro Universitario de la Costa Sur, Berenzon analiza el discurso del humor en los gobiernos revolucionarios para mostrar los vínculos entre el chiste político y la población, como termómetro que exhibe los valores latentes de la sociedad revolucionaria.

El chiste, dijo el catedrático, ha sido a lo largo de los sexenios un catalizador para diluir los estados de ánimo de la población, y no descarto que en ciertas ocasiones este mismo chiste o rumor sea lanzado desde altas esferas políticas, por así convenir a los intereses de la administración en turno.

Berenzon, apasionado de las teorías del sicoanálisis y la historiografía, admitió que esta investigación surgió tras analizar la forma en que son vertidos los chistes o lanzados los rumores como manifestación del inconsciente, para decir lo que no se quiere decir.

Incluso, revela el autor, por la vía del humor se manifiestan tanto quienes ostentan el poder como quien no lo tiene, y las palabras que sonarían a herejías refractadas en el prisma de lo jocoso pierden su carácter herético.

Esto significa, puntualizó Berenzon, que el chiste ostenta la misma dinámica del sueño, donde las referencias a expresar lo inconsciente bajan, y en esta laxitud del lenguaje se pueden decir palabras, frases del orden de lo prohibido y lo negado. Mientras soñamos, subrayó, se revela todo aquello que no queremos decir.

El escritor profundiza en diversos periodos de la historia desde la Revolución hasta el año 2000 para mostrar los chistes que se hicieron sobre las figuras presidenciales, los grandes villanos o los héroes de este país, “lo cual es un agasajo en plena conmemoración del centenario de la gesta.

“Se debe recordar –prosiguió Boris Berenzon–, que desde la Colonia los tópicos sobre los que versan los chistes se centran en la política, la sexualidad y el nacionalismo.

Ejemplificó con uno de los tres mil chistes que recabó durante su investigación: “¿Por qué al Presidente le dicen el tampax? Porque está en el mejor lugar, en el peor momento”. Este chiste rayaría en la vulgaridad, aclaró, sin embargo denota una expresión del inconsciente.

Incluso, abundó, los políticos más audaces coleccionan sus propios chistes, porque saben que existe un gran secreto en este inconsciente colectivo.

En otros ejemplos, el autor de Sutilezas de la memoria mencionó que a Benito Juárez no le agradaban los chistes ni las caricaturas sobre su persona, mientras Santana poseía un extraordinario sentido del humor, al igual que Díaz Ordaz, Luis Echeverría o el mismo Francisco Villa, porque éstos entendían que el humor es un vehículo de conocimiento político.

En realidad, dijo, no sé si el humor utilizó a Vicente Fox o viceversa, y al actual Presidente tal vez le sucede algo parecido, agregó.

Otro aspecto relevante de los chistes políticos es que son distractores de la sociedad y se propagan según la coyuntura. En nuestro país, el humor ha sido un respirador artificial con las tremendas crisis que tenemos.

En su investigación, explicó: “la dialéctica del chiste es la traición del inconsciente que se filtar a través del ‘se dice’. Lacan ha dicho que todo el lenguaje es un metalenguaje; en este sentido, el discurso del humor se presenta tanto en los de ‘abajo’ como en la elite”.

En el caso del discurso del humor en los gobiernos revolucionarios, el análisis demuestra que cuando más se oculta más se evidencia: El humor es una disciplina intelectual que busca hacer cosquillas a la mente, juega con nosotros, con nuestras lógicas y razonamientos.

Boris Berenzon es doctor, maestro y licenciado en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, y tiene estudios en sicoanálisis. También es autor de Historia de la historiografía de América y de Dos siglos de caricatura parlamentaria en México, entre otras publicaciones.