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La decisión no supone el fin de la revuelta en Madrid, dice el 15-M

Indignados levantarán el domingo el campamento en la Puerta del Sol
Armando G. Tejeda
 
Periódico La Jornada
Miércoles 8 de junio de 2011, p. 29

Madrid, 7 de junio. La asamblea general de la Puerta del Sol, convertida en el epicentro del movimiento de protesta de los indignados españoles, decidió levantar su campamento el próximo domingo de la céntrica plaza madrileña.

El movimiento del 15 de mayo (15-M) advirtió que esta decisión no supone en ningún caso el fin de la revuelta, que se desarrollará ahora en la base social de los barrios y en los numerosos actos de protesta que tienen previsto realizar en las próximas semanas.

Después de tres intentos por decidir el futuro del campamento, finalmente la asamblea general optó por romper la tradición de adoptar medidas que afecten al campamento por unanimidad y levantar las casas de campaña y la numerosa infraestructura construida en las últimas semanas.

Más de 300 personas asistieron a la reunión a pesar de la lluvia y del agotamiento que dejaron 23 días ininterrumpidos de lucha, organización y protesta.

Los representantes de las comisiones, que previamente mantuvieron un encuentro para definir la propuesta que presentarían, explicaron que la situación del campamento era insostenible, había graves problemas de sanidad, de convivencia e infraestructura que hacían inviable que continuara.

Además, reiteraron que el campamento estaba lastrando el crecimiento del movimiento ciudadano, que se expande sobre todo a través de las redes sociales.

Ante esta situación se propuso que el próximo domingo se levante la protesta y, al mismo tiempo, celebrar una serie de actos festivos-reivindicativos en el que se invitará a participar al resto de plazas ocupadas en el Estado español y los barrios madrileños.

Durante el debate se volvieron a escuchar las voces discrepantes, procedentes de un sector organizado y de unas 40 personas que expresaron su total rechazo a levantar la acampada, convencidos de que ésta se convirtió en un símbolo del movimiento del 15-M que no debe desaparecer.

Intentaron convencer al resto de los indignados de que levantar el campamento era una forma de ceder ante las fuertes presiones que han recibido desde la patronal madrileña y los gobiernos local, autonómico y central.

La acampada de la Puerta del Sol se une así a la senda marcada por otras plazas ocupadas, que también decidieron levantar las casas de campaña, las cocinas rudimentarias y hasta la biblioteca y el huerto, para seguir difundiendo su mensaje en los barrios pero manteniendo la plaza como sitio de reunión para celebrar asambleas.

De hecho, en la plaza madrileña se decidió dejar un punto informativo –acordado ya con las autoridades–, además de dejar abierta la posibilidad de volver cuando sea necesario y, si se da el caso, celebrar asambleas generales que afecten al movimiento ciudadano.

Con esta decisión se puso fin a 23 días de protesta ininterrumpida, que tuvo su momento álgido en los días previos a los comicios municipales del 22 de mayo, en los que decenas de miles de personas ocuparon de forma pacífica la plaza para denunciar un modelo económico y político que consideran injusto, y fue repudiada la corrupción y la falta de transparencia de la democracia.

Además, se insistió en que están en pie de lucha para mejorar sus perspectivas de futuro y para defender los bienes y los servicios públicos que están amenazados ante los planes de austeridad y recortes impuestos por los organismos internacionales.