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Marchas en las principales ciudades de la nación andina contra el modelo educativo privatizador

Multitudinarias protestas en Chile para exigir mejor educación pública

Es la mayor movilización en años; estamos ante un diálogo de sordos, acusa la dirigencia estudiantil

El presidente Piñera, en su peor nivel de respaldo popular con 36 por ciento de aceptación a su gestión

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La manifestación de estudiantes y profesores chilenos es reprimida por la policía militarizada cerca del palacio presidencial de La MonedaFoto Ap
Enrique Gutiérrez
Corresponsal y agencias
Periódico La Jornada
Viernes 17 de junio de 2011, p. 29

Santiago, 16 de junio. Más de 80 mil estudiantes de secundaria, de universidades y profesores de Chile marcharon este jueves por las calles de esta capital, en una de las mayores manifestaciones de los últimos años, en reclamo de una mejor educación pública, de un aumento del gasto público en la materia y del establecimiento de mesas de diálogo para que sean escuchadas sus demandas, en tanto que miles más se volcaron a las calles en las ciudades de Concepción, Valparaíso y Temuco.

En momentos en que el presidente derechista Sebastián Piñera se encuentra en su peor nivel de respaldo popular con 36 por ciento a poco más de un año de su asunción, los manifestantes marcharon por la céntrica avenida Bernardo O‘Higgins, también conocida como Alameda, en un ambiente festivo y portando banderas y pancartas para culminar en las inmediaciones del palacio presidencial de La Moneda y el Ministerio de Educación.

Estamos ante un diálogo de sordos, reclamó Camila Vallejo, una de las dirigentes estudiantiles. Queremos formar una mesa de diálogo con garantías y señales claras de que se accederá a ciertas demandas, dijo por su parte el presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, quien agregó que es de vital importancia abrir negociaciones con el ministro de Educación, Joaquín Lavín.

Por su parte, el ministro Lavín declaró a los medios de prensa que por el camino que vamos no se arregla la educación. La educación se arregla con diálogo, con acción, con clases, con ideas, con acuerdos, jamás con violencia; ese es el único camino.

No hubo informes acerca de cómo concretar ese diálogo o abrir mesas de diálogo, como propusieron los manifestantes. Las protestas del movimiento estudiantil se extendieron este jueves a otras ciudades del país, como Valparaíso, Concepción y Temuco, entre otras, que reunieron a otros miles de manifestantes.

Incluso Gajardo afirmó que hay 200 mil jóvenes marchando por todo Chile. Pero fuentes de la intendencia de Santiago (gobierno regional) calcularon en esta capital una asistencia de sólo unos 80 mil manifestantes.

En Chile está prohibido pensar y Educación igualitaria para todos ahora, señalaban algunas de las pancartas de los marchistas por las calles del centro de Santiago, que terminó en escaramuzas aisladas con la policía militarizada y saldo de unos 40 detenidos, la mayoría menores de edad, además de algunos daños materiales, confirmaron las autoridades.

Queremos una respuesta del gobierno. Que se escuchen las peticiones de los estudiantes que ya llevamos varios años pidiendo, dijo el joven Marco Cáceres, quienes reclaman más recursos del Estado para la educación, menores costos de transporte, reducir desigualdades en los institutos públicos y aliviar las abultadas deudas con las que quedan los universitarios al culminar sus carreras.

Los estudiantes, que mantienen a decenas de colegios y universidades tomados o en huelga desde hace varios días, con el apoyo del gremio docente, exigen que el Estado destine mayores recursos a la educación pública, que hasta la fecha es de alrededor de 4.4 por ciento del producto interno bruto (PIB) chileno frente al 7 por ciento recomendado por la Unesco.

Demandan que el Estado recupere el control de los colegios públicos y mixtos, en los que estudia cerca de 90 por ciento de los estudiantes chilenos, los cuales desde 1990 están en manos de los municipios, que acusan problemas de gestión y financiamiento.

Bajo la dictadura del fallecido general Augusto Pinochet Ugarte, la educación fue perdiendo recursos desde 7 por ciento del PIB en 1973 hasta caer a 2.4 al final del régimen militar.

Cerca de 40 por ciento de los 3.5 millones de escolares (de secundaria) estudia en los colegios públicos, mientras que alrededor de 50 por ciento lo hace en escuelas subvencionadas, en que el Estado y los padres contribuyen con el pago de las mensualidades. Otro 10 por ciento acude a colegios privados y, por lo demás, el acceso a becas es reducido.

Asimismo, los universitarios demandan que la educación vuelva a ser gratuita, como ocurría en la década de los años 70.

En Chile hay cerca de un millón de universitarios, de los que 80 por ciento estudia en instituciones privadas creadas durante la dictadura militar, a partir de 1981. Así, tanto para escolares como para universitarios, los aranceles son altos y los créditos para pagarlos conllevan altos intereses.

Por su parte, Juan Eduardo García Huidobro, decano de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, explicó a la prensa que el sistema educacional chileno tiene un esquema muy mercantilizado y diferenciado, y que acceden a mayor calidad quienes van a instituciones pagadas.

Existe una enorme privatización porque los alumos deben pagar en muchos casos por una enseñanza deficiente y no todos logran la misma educación, agregó el experto. La inequidad se repite en la educación escolar, dijo, y agregó que hay una brecha importante entre el rendimiento de los colegios públicos y los privados.

Según analistas políticos, la multitudinaria movilización de este día es una de las mayores de los últimos años desde la llamada revolución de los pingüinos de 2006, que entonces puso en aprietos al gobierno de la presidenta socialista Michelle Bachelet.

De acuerdo con estadísticas oficiales, solamente uno de cada seis jóvenes pobres tiene acceso a la educación superior chilena, pero la relación sube a seis de 10 en los hogares más ricos.