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El escritor conduce al lector por laberintos científico-históricos

Umberto Eco, el maestro del encubrimiento , cumplirá 80 años
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Umberto Eco durante el funeral del periodista italiano Giorgio Bocca, el 27 de diciembre de 2011, en MilánFoto Ap
 
Periódico La Jornada
Miércoles 4 de enero de 2012, p. 4

Roma, 3 de enero. El nombre de la Rosa fue la primera novela y el punto de inflexión del escritor italiano Umberto Eco, el científico que impresionó al mundo con una de las historias más tortuosas y misteriosas de la literatura universal, quien cumple 80 años el próximo 5 de enero.

Con refinamiento y diversión, el autodenominado maestro del encubrimiento mezcla realidad y ficción. Sobre todo con un gran éxito en el mercado editorial internacional. El noritaliano escribe novelas tan intrigantes como tortuosas, llenas de inspiración y poesía histórica-cultural. Uno de sus mayores éxitos, El nombre de la rosa, llevada al cine por Jean-Jacques Annaud, con Sean Connery como protagonista, lo catapultó a la fama hace tres décadas.

Le siguieron cinco novelas, la más reciente El cementerio de Praga, sobre el antisemitismo y las trascendentales teorías de las conspiración al respecto. Umberto Eco es uno de los grandes de la literatura universal contemporánea que aún no recibe el Premio Nobel.

Siempre se cuida de mantener en secreto sobre qué escribe.

Lamentablemente no está disponible para declaraciones, ni siquiera sobre su cumpleaños, lo excusa su editorial.

Pero lo que lo hizo famoso en todo el mundo está para él en un segundo plano: profesionalmente se considera un filósofo, humanista e intelectual que escribe novelas como amateur, según afirma en sus Confesiones de un joven escritor, reflexiones sobre la escritura y la literatura de hace un par de años que, sin embargo, siguen vigentes. Empezó su carrera literaria a los 50 años con el drama monacal ambientado en la Edad Media, El nombre de la rosa. Eco se considera a sí mismo un novelista bastante joven y seguramente prometedor.

Este investigador medieval, filósofo y semiótico une de forma magistral cada viraje de la acción, abre y cierra trampas y lleva al lector por laberintos de pensamiento científico-histórico en novelas, como El Péndulo de Focault, La isla del día de antes o Baudolino. Todo entretejido con sueños, teorías, flash-backs y obstrusas fantasías, como en El cementerio de Praga.

Nada es lo que parece, pero todo está finamente construido por el gran fabulador oriundo de Alessandria, en la región del Piamonte. Así lo formuló una vez el Profesor de los bestsellers, título de un documental sobre Eco: Un narrador no puede inventar nada que no se parezca a la comicidad y dramatismo de la realidad