Opinión
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Mexicana, en el filo

¿Regresará al aire?

SCT: infame bloqueo

Carlos Fernández-Vega
T

ras 17 meses de mantenerse clavada al suelo, y justo a escasas horas de vencer el plazo jurídico para declarar su quiebra, parece que alguien recordó la existencia de un problema en Mexicana de Aviación, y tras bambalinas se cocinaría una eventual salida para que la aerolínea regrese al aire y sus 8 mil 500 trabajadores a chambear. Sin embargo, con pinzas de neurocirujano debe manejarse este aparente inicio de solución, porque muchas han sido las versiones –puros borregos– de que ahora sí el consorcio aeronáutico retomaría su actividad. Para nadie es un secreto que el principal obstáculo para que tal alternativa se concrete sigue siendo el gobierno federal, que por medio de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes se dio a la tarea de circular dichas versiones, al tiempo que bloqueaba cualquier posibilidad.

El hecho concreto es que el juez federal Felipe Consuelo Soto, responsable del concurso mercantil de Mexicana de Aviación, ayer decretó una suspensión indefinida del procedimiento judicial que encabeza “a fin de que no se cumpla el vencimiento de la reciente prórroga de la etapa de conciliación del concurso que se ha prolongado durante 17 meses. De acuerdo con funcionarios del juzgado administrativo a cargo de Consuelo Soto, existen ‘altas posibilidades’ de que en las próximas semanas se firme un convenio con los acreedores de Mexicana para evitar la quiebra de la empresa. Sin embargo, si Med Atlántica (eventual compradora de la aerolínea) no comprueba la existencia de los 300 millones de dólares (que invertiría en la operación de compra-venta) o se retira del proceso de restructuración de Mexicana de Aviación, la aerolínea se estaría declarando en quiebra, declaró el magistrado rector del concurso mercantil de la firma, Felipe Consuelo. ‘Ahí tendría que dar por concluido el término y decretar la quiebra, no habría otra solución (...) hay que ser prudentes, y entonces hay que decir, se agotó hasta donde más se pudo y no quedó por nosotros’, afirmó” (La Jornada, Alfredo Méndez).

Hoy, 10 de febrero, llegaba a su fin la última prórroga de la etapa de conciliación del concurso mercantil e irremediablemente se declararía la quiebra. Pero a un día de que eso ocurriera, el conciliador José Gerardo Badín reportó al juzgador que 65.2 por ciento de los acreedores con derecho a voto ya aceptaron otorgar quitas sobre los montos nominales que se les adeudan. Según Badín, se cuenta con un promedio general de quita de 82.4 por ciento. A decir de las fuentes consultadas, los fondos para pagar a los acreedores están pendientes de ser validados por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Son 300 millones de dólares aportados por Med Atlántica, grupo inversionista que pretende apuntalar los pasivos de Mexicana (ídem).

Cuando menos alguien tomó una decisión en esta opereta, en la que los responsables del hundimiento financiero de la aerolínea (Gastón Azcárraga y socios) se mantienen impunes, al igual que los encargados gubernamentales de vigilar el buen uso de una concesión federal (con Juan Molinar Horcasitas a la cabeza, hoy en funciones de grillo electoral panista), mientras que los que nada tuvieron que ver en el manejo fraudulento y la canibalización de la empresa, los 8 mil 500 trabajadores, se mantienen sin chamba y con sus respectivos contratos colectivos destazados por cortesía directa de Javier Lozano Alarcón, como secretario del Trabajo (hoy, vía Acción Nacional, en pos de un hueso en el Senado de la República), quien supuestamente debía protegerlos. Una verdadera historia de terror para los más, y otra muestra de la espeluznante impunidad que priva en el país.

Pero bueno, la decisión del citado juez y la eventual salida que le encontrarían al “conflicto, a través del grupo empresarial de referencia, permite mantener cierta esperanza de que 8 mil 500 trabajadores recuperen sus plazas laborales, y sus respectivas familias el mínimo de seguridad y bienestar. Es imposible sacar de la jugada a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, pero –por lo mismo– es por demás importante aterrizar el convenio de compra-venta, y que alguien de los involucrados apure a la autoridad a cobrar el cheque depositado por Med Atlántica (desde el pasado 27 de enero), porque hasta ahora, según la SCT, nadie sabe, nadie supo, si hay fondos suficientes.

En diciembre de 2005 el gobierno foxista vendió (así le llamaron) Mexicana de Aviación a Gastón Azcárraga Andrade, es decir, el mismo empresario que, junto con sus hermanos, quebró la empresa 11 años atrás, la cual, por cortesía de la administración Zedillo, rescató el Fobaproa y saneó el gobierno federal a costillas de los impuestos. Una maravilla que da cuenta de cómo se hacen pingües negocios particulares en México: con adecuadas relaciones políticas se estatizan, privatizan, restatizan, reprivatizan o simplemente se dejan al garete empresas cuyo saneamiento, por decisión del gobierno en turno, se factura a todos los mexicanos, mientras los responsables de este festín se mantienen entre los cien empresarios más importantes del país o agarran hueso público aquí o allá, sin consecuencia alguna.

Habrá que ver cómo se aterriza todo esto, si en realidad la decisión del citado juez es con el fin de solucionar el problema de Mexicana de Aviación o simplemente es otro distractor. El hecho es que si el gobierno calderonista apostó al olvido, los trabajadores de esa empresa se han encargado de no permitirlo. Como aquí se ha comentado, los tres sindicatos han acordado actuar unidos para lograr el castigo de los hechos delictivos que llevaron a concurso mercantil a la aerolínea y la reparación del daño derivado de esos actos, amén de lograr que se mantengan los bienes de Mexicana como unidad económica de producción, distribución y comercialización de bienes y servicios. Ello, con el fin de “operar Mexicana de Aviación como empresa social, para culminar con esa determinación la defensa heroica que han hecho todos nuestros compañeros de la empresa que ha sido y será otra vez su casa, su fuente de trabajo, su gran familia laboral, e insignia de México en los cielos del mundo… La delincuencia organizada desde el gobierno contra México y sus trabajadores debe conocerse y tener castigo”.

Las rebanadas del pastel

Por la vía de los hechos, otro discurso calderonista se va al suelo (nadie pasará hambre en este país): en enero de 2012 la inflación anualizada en alimentos, bebidas y tabaco llegó a 7.18 por ciento, contra 4.51 en 2011 y 5.9 en 2010. El índice de precios de la canasta básica reportó un crecimiento anual de 6.03 por ciento, y sólo en lo que va del año el precio de la tortilla ha aumentado 6.54 por ciento en tortillerías y casi 10 por ciento en supermercados. ¿Nadie?