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Difícil que AL tenga éxito si EU mantiene consumo de drogas y tráfico de armas, dice Guatemala

Lleva el crimen organizado inercia para sustituir al Estado, advierte Calderón

En el foro de Vallarta el Presidente se dice dispuesto a discutir otras opciones para combatir el narco

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Periódico La Jornada
Miércoles 18 de abril de 2012, p. 23

Puerto Vallarta, Jal., 17 de abril. Mientras el consumo de drogas se mantenga en Estados Unidos y ese país siga permitiendo el flujo de armas y de dinero ilícito hacia los grupos delincuenciales, va a ser muy difícil que podamos enfrentar con éxito al crimen organizado, advirtió el mandatario de Guatemala, Otto Pérez.

En tanto, el presidente Felipe Calderón se dijo abierto a discutir alternativas para enfrentar a los grupos criminales, ya que en la actualidad –señaló– la pregunta es: ¿quién manda en los territorios que se disputan los criminales? Yo digo que el crimen organizado tiene una inercia sustitutiva del Estado.

Durante la sesión plenaria del Foro Económico Mundial para América Latina, el mandatario guatemalteco abordó el tema de la inseguridad que afecta a las naciones que se encuentran entre el gran consumidor de estupefacientes, que es Estados Unidos, y las que producen las drogas. Consideró que con la estrategia actual los grupos criminales se han fortalecido, en lugar de verse mermados, por lo que las medidas adoptadas hasta hoy han evidenciado su fracaso.

En su turno, Calderón explicó que, de su parte, es reacio a usar el término “guerra contra las drogas. Es un término muy americano acuñado en la época del presidente Nixon, el cual enfoca todo un esfuerzo al tema de los enervantes; creo que ese es un primer error. El problema que estamos viviendo los países latinoamericanos no es la droga sola o la droga en sí misma, es la operación del crimen organizado como tal”.

Dijo que el hampa es el problema máximo de América Latina desde hace aproximadamente 15 años y que ha evolucionado hacia el control ya no de rutas, sino de ciudades y territorios. Hoy –dijo–, los gobiernos enfrentan una realidad distinta que obliga a contar con estrategias diferentes.

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Otto Pérez, presidente de GuatemalaFoto Ap

Para mí la premisa es el estado de derecho. Lo que está en juego es el Estado mismo, la legalidad. Y debemos preguntarnos: ¿quién manda? El presidente municipal de esta localidad o el capo que opera ahí. El gobernador de este estado, o el jefe del grupo o el jefe de la mafia que está en esa entidad, o en un país. ¿Quién manda en una nación? ¿El presidente y el Congreso, o las leyes de los capos? Y yo digo que el crimen organizado tiene una inercia sustitutiva del Estado.

Recordó que si el Estado se define por sus características monopólicas para imponer la ley o recaudar impuestos, los señores llegan a un lugar y disputan el monopolio de la fuerza del Estado; ellos ponen su fuerza, llegan a un sitio y ponen su propia ley. Y finalmente llegan a un lugar y cobran sus cuotas, que son como impuestos. Es un estado paralelo.

Planteó entonces tres ejes para enfrentar el problema: aunque parezca tautológico, hay que combatir a los criminales. Yo pienso que el gran error es dejarlos hacer su voluntad. El gran error es dejarlos entrar a esa ola expansiva. Hay que confinarlos, acotarlos, combatirlos y arrestarlos. En eso no podemos ceder; hay que construir instituciones más fuertes y reconstruir el tejido social. Nuestras instituciones en América Latina están tremendamente vulnerables, son policías frágiles, corrompibles, mal armadas y mal reclutadas.

Respecto a la regulación de las drogas para su consumo, Calderón dijo que no se opone ni al análisis ni al debate. Al contrario, lo promuevo.