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La emisora universitaria cumplió 75 años con el propósito de volver a los orígenes

La juventud debe ser el sujeto fundamental de Radio UNAM

Tenemos que diseñar programas y espacios para el futuro que incluyan a los jóvenes, sin olvidar que tiene la magia de llegar a muchos sitios, señaló el director Fernando Chamizo

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La Orquesta Sinfónica Nacional en el auditorio Simón BolívarFoto tomadas del libro Memorias de Radio UNAM 1937-2007
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Tomás Brody, investigador del Instituto de Física y profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM, quien grabó un curso sobre radiactividad dentro del proyecto Universidad Abierta de México, que finalmente se canceló
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Alejandro Gómez Arias en la inauguración de la XEXX, emisora de la Universidad Nacional, el 14 de junio de 1937
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El escritor José Emilio Pacheco, quien junto con Sergio Pitol era responsable de emisiones literarias
 
Periódico La Jornada
Domingo 24 de junio de 2012, p. 2

Las radios universitarias son un producto de primera necesidad en países como los nuestros, afirmó el escritor uruguayo Eduardo Galeano durante la primera reunión de la Red de Radios Universitarias de Latinoamérica y el Caribe, que tuvo lugar en octubre de 2011 en nuestro país.

Y lo son, sostuvo, porque los medios dominantes de comunicación usurpan el espacio público para vender automóviles o guerras, para mentir sobre la realidad y desalentar la esperanza.

En ese contexto nada favorable, Radio UNAM cumplió 75 años el pasado 14 de junio, consolidada como uno de los pocos reductos, en México y América Latina, de difusión del pensamiento, la crítica, el arte y la cultura en México, a decir de sus colaboradores, entre ellos Margarita Castillo, quien ha sido la voz institucional de la estación por varias décadas.

A lo anterior se suma la opinión del rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, quien define a la emisora como una de las entidades fundamentales en la vida de la máxima casa de estudios del país a lo largo de las siete y media décadas pasadas.

Nuestra Radio UNAM ha estado comprometida con las funciones esenciales de la Universidad, ha estado absoluta e invariablemente comprometida con las mejores causas de la sociedad nacional, asevera el rector en una entrevista publicada en la edición conmemorativa de la revista Rúbrica, editada por la propia radiodifusora universitaria.

Ha sido una entidad, una emisora que ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de la radio cultural, en el establecimiento, crecimiento y consolidación de muchas otras emisoras universitarias.

Localizada en el 860 de amplitud modulada (AM) y el 96.1 de frecuencia modulada (FM), la estación de la UNAM es una de las 41 radiodifusoras universitarias que actualmente existen en el país.

Fundada en 1937 por Alejandro Gómez Arias, bajo las siglas XEXX, cambiadas dos años después por las de XEUN, le corresponde el honor de ser pionera de las emisiones culturales en el continente americano y primera en el país, según consigna Josefina King Cobos en su libro Memorias de Radio UNAM 1937-2007.

Este 75 aniversario de Radio UNAM ocurre en medio de un proceso de renovación iniciado a su interior hace poco más de cuatro años, con la llegada de Fernando Chamizo a su dirección, proceso, en principio, cuestionado por la audiencia, pero que de forma paulatina comienza a ser aceptado.

La propuesta de ese funcionario, según explica él mismo en entrevista, está sustentada en atraer de nueva cuenta a la audiencia joven.

En ese sentido, el rector José Narro Robles considera que el futuro de la emisora, el inmediato y el más lejano, debe tener como sujeto fundamental a la juventud mexicana universitaria, pero también a los jóvenes que no han tenido, por distintas razones, la oportunidad de ingresar a alguna institución de educación superior.

Tenemos que pensar en los jóvenes, diseñar programas para el futuro, espacios, modalidades que incluyan a este sujeto esencial sin perder de vista que la radio tiene la magia de llegar a muchos sitios y a todas las personas.

Para ello, la propuesta de los actuales directivos de Radio UNAM está centrada en volver a los orígenes, luego de que el proyecto, a su decir, se había anquilosado, al concentrarse durante varios años de manera casi exclusiva a difundir música de concierto.

Esos principios fueron resumidos de la siguiente manera por Alejandro Gómez Arias, fundador de la estación, en dos diferentes momentos. El primero en una entrevista publicada en el número 13 de la Revista de la Universidad, correspondiente a febrero de 1937; y el otro, en su discurso con motivo del comienzo de transmisiones de la emisora, el 14 de junio de aquel mismo año.

Los puntos esenciales de las radiodifusiones comprenderán la cultura musical en sus diferentes ciclos: educativos, históricos, mexicana, moderna y popular, seguidas de las conferencias respectivas, puntualizó.

Nuestras estaciones estarán al servicio del país para el intercambio de ideas políticas y sociales. Por ellas podrán transmitirse todas las tendencias, todas las ideologías, pues nuestra labor es para servir desinteresadamente (...) Estaremos al servicio de la cultura y el arte.

La de Radio UNAM es una historia de buenos y malos momentos, como la de toda entidad longeva. Entre los primeros, sin duda, debe subrayarse la llamada Época de Oro, ubicada entre las décadas de los 60 y los 70 del siglo pasado, en particular durante la gestión del escritor Max Aub en la dirección de la radiodifusora, entre 1960 y 1967.

A ese lapso corresponde la producción de radio-teatros, con obras que abarcaban desde títulos clásicos hasta los más contemporáneos de aquel entonces. Ese momento fue terreno fértil para autores y directores de escena jóvenes, entre ellos Nancy Cárdenas y Juan José Gurrola.

En esas propuestas, se contaba con elencos de actores de primer nivel, como Aurora Molina y Ofelia Guilmáin, y también de noveles talentos que más adelante cobrarían fama, como Héctor Bonilla y Juan Ferrara. Incluso se llegó a formar una pequeña Compañía Titular de Radio Universidad.

De igual manera, a ese contexto histórico se remiten programas emblemáticos de la estación, como El cine y la crítica, de Carlos Monsiváis, el cual, definió alguna ocasión el propio cronista, consistía en “una sucesión de sketches paródicos, las sátiras semanales de la política, la sociedad, la cultura, el nacionalismo, el cosmopolitismo, la oligarquía, el populismo, el cine, y la televisión”.

En ese periodo, asimismo, la radiodifusora universitaria fue tachada de comunista, debido a su participación en el movimiento estudiantil de 1968, que a la postre le costaría ser silenciada por el gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz.

De acuerdo con testimonios recogidos en el libro Memorias de Radio UNAM, tal epíteto tuvo que ver con el hecho de que muchos de los colaboradores eran intelectuales críticos, como Rosario Castellanos, Alberto Dallal, José Emilio Pacheco y Juan Ibáñez, entre otros.

Lo anterior propició, se consigna en el citado volumen, que en varios programas se podía ejercer la crítica social o política con gran libertad, algo que no sucedía en la mayoría de los medios electrónicos del momento.

Desde julio de 1968, en claro respaldo al movimiento estudiantil, la emisora de la UNAM denunció la represión del gobierno e hizo propaganda de los actos y las marchas organizadas por el Consejo Nacional de Huelga (CNH), e incluso los propios estudiantes producían sus noticiarios.

Así lo cuenta Josefina King Cobos: “El rector Javier Barros Sierra les ofreció a los líderes del CNH un espacio radiofónico diario y le pidió a Carlos Monsiváis –para entonces colaborador asiduo de la emisora– que supervisara el montaje y la producción del mismo.

“Surgieron así los programas El movimiento estudiantil informa y La respuesta está en el aire. El primero era básicamente informativo y desde el principio se hizo de un gran auditorio. Miles de personas sintonizaban la estación para enterarse de los puntos de vista y los hechos que la gran prensa no abordaba, ya que Radio UNAM era la única radiodifusora que no se alineó al régimen del presidente Gustavo Díaz Ordaz.”

Un indicador del interés y entusiasmo que suscitó el noble proyecto de la emisora de la máxima casa de estudios a mediados de la pasada centuria es la lista interminable de personajes de diversos ámbitos que participaron en su programación.

Al respecto, la investigadora Josefina King apunta que Carlos Fuentes y Fernando Solana hacían crítica política; Rosario Castellanos tenía un espacio de comentarios bibliográficos; José Emilio Pacheco y Sergio Pitol eran responsables de emisiones dedicadas a la literatura, en los cuales ocasionalmente colaboraban Juan García Ponce, Emmanuel Carballo y otros escritores y poetas.

Carlos Monsiváis despertaba el entusiasmo de jóvenes y adultos con su ya citado El cine y la crítica; Gabriel García Márquez, todavía sin el renombre que adquirió poco después, escribía una serie sobre literatura latinoamericana; Raúl López Malo programaba música de concierto, y Elena Poniatowska hacía entrevistas.

A los anteriores debe sumarse una pléyade de importantes nombres de la cultura y el arte nacional y latinoamericano: Luis Cardoza y Aragón, Juan López Moctezuma, Juan Vicente Melo, Raquel Tibol, Carlos Illescas, Ricardo Guerra, Óscar Chávez, Pilar Pellicer, Enrique Lizalde, Carmen Montejo e Ignacio López Tarso.

De tal forma, en estos 75 años de historia Radio UNAM se ha significado como referente para la construcción de la radio cultural en América Latina y el México contemporáneo, según afirman sus directivos, así como integrantes de las comunidades universitaria y cultural del país.

Ha sido, definen, una extensión hacia la sociedad del quehacer de la máxima casa de estudios, así como un aula extramuros en la que varias generaciones se han acercado a nuevos conocimientos en diversas áreas del quehacer humano y/o complementado en los ya adquiridos.

Radio UNAM ha sido cómplice de nuestra educación. Sea con la música o con la palabra, con la noticia, el comentario, el poema o la narración, hemos asistido a interminables muestras y conversaciones del quehacer artístico intelectual de México y el mundo, subraya al respecto la escritora Mónica Lavín.

En términos similares se expresa el compositor Julio Estrada, quien, como parte de los testimonios recabados por la edición especial de la revista Rúbrica, destaca la necesaria e invaluable labor de la radio universitaria para la formación de todos los mexicanos.

A su vez, la astrónoma Julieta Fierro compara a esta radiodifusora con una supermamá: nos entretiene, nos enseña, nos acompaña, ayuda a enterarnos con prudencia sobre la vida, nos regala música que nos hace bien, nos hace reír, nos sorprende, nos invita a reflexionar y a pensar tanto, que nos convierte en creadores.

Uno de los principales retos actuales para Radio UNAM, según resume la opinión de Margarita Castillo, es recuperar su vocación como escaparate de lo que es esta casa de estudios en su conjunto, tanto para la comunidad universitaria como para la sociedad. Esa sería una de las mejores maneras políticas para defender a nuestra querida Universidad Nacional.