Espectáculos
Ver día anteriorMartes 16 de octubre de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Abraham Zabludovsky produce la cinta; se estrenará en el festival de Valladolid, España

La vida precoz y breve de Sabina Rivas es política, pero sin panfleto ni odio

Basada en La mara, de Rafael Ramírez Heredia, y dirigida por Luis Mandoki, no podía ser una farsa, sino un cine verdad, afirma en entrevista

Al rodar, vivimos la experiencia terrorífica de los migrantes; la historia es congruente con ese drama”, señala

Greisy Mena y Joaquín Cosío, entre los protagonistas

Foto
Abraham Zabludovsky, con un grupo de maras durante la filmaciónFoto cortesía de la producción
Mónica Mateos-Vega
 
Periódico La Jornada
Martes 16 de octubre de 2012, p. 9

Dirigida por Luis Mandoki, la película La vida precoz y breve de Sabina Rivas es, por definición, política, pero sin panfleto ni odio, asegura Abraham Zabludovsky, productor de la cinta basada en la novela La mara (2004), de Rafael Ramírez Heredia (1942-2006).

Es la primera vez que el periodista incursiona en el séptimo arte, esa franja de la comunicación más libre de controles e influencias del gobierno o del gran capital. Y lo hace lleno de entusiasmo, comprometido hasta el fondo con un tema crudo e indignante: el drama que viven los migrantes en la frontera sur de México.

La vida precoz y breve de Sabina Rivas es el único largometraje latinoamericano incluido en la sección oficial de la 57 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, España, que se desarrollará del 20 al 27 de octubre. Competirá con cintas de directores como Goran Paskaljevic, Deepa Mehta y Margarethe von Trotta.

Los protagonistas son Joaquín Cosío, los jóvenes actores venezolanos Greisy Mena y Fernando Moreno, así como Angelina Peláez. Se trata de una superproducción excepcional en el cine mexicano, pues tuvo un presupuesto de 60 millones de pesos.

La adaptación del libro fue realizada por Diana Cardozo, y cuenta con Damián García en la dirección de fotografía, Antonio Muñohierro en el diseño de producción y Perla Ciuk como productora ejecutiva.

Muestra la realidad, no propone soluciones

En entrevista con La Jornada, Zabludovsky explica que este trabajo cinematográfico se propone mostrar la realidad que hoy se vive en la frontera sur, “no ofrecer soluciones, pues no es el papel del director. Vemos el sufrimiento de una niña (Sabina, interpretada por Greisy Mena) que no se ve a sí misma como víctima; ella es una guerrera, ella dice ‘me voy’, regresa, toma sus decisiones; dice ‘vete’, pide que no le cambien el nombre, y lo único que la salva de la manada de lobos es un vestidito de algodón, a veces ni siquiera eso. La salva su espíritu”.

En este sentido, agrega, no hace falta tratar al público como menor de edad o meter la ideología propia. Con sólo mostrar lo que está pasando en la frontera sur es suficiente para generar indignación; necesitábamos todos los elementos de lo real para construir la ficción pues, como dice el escritor Mario Vargas Llosa, la literatura aclara la realidad.

A diferencia de los guiones de Luis Estrada para sus películas La ley de Herodes (1999) y El Infierno (2010), “magníficas en su género –continúa el productor–, nosotros no hicimos una película fársica, género muy difícil. Esto no podía ser una farsa, sino un cine verdad, un cinema verité, acercarnos lo más posible a lo real. Teníamos que respetar la geografía y darle un lugar en el tiempo porque lo que narra la película no ocurrió hace 20 años, ni ocurrirá dentro de cinco, es lo que está ocurriendo hoy.

“Por eso, en el retén donde ocurren algunas cosas, donde está la migra, aparecen las fotos de los presidente de Estados Unidos y del de México, es decir, hay una soberanía compartida. Es una manera de decir qué esta pasando en nuestra frontera sur, donde no estamos ejerciendo solos la soberanía. Hay un poder extranjero que está operando al parejo de la autoridad mexicana o, quizás, por encima de ella.

En la película se observa una foto del presidente Felipe Calderón y otra de George Bush cuando firmaron la Iniciativa Mérida, eso explica lo que está pasando y la presencia de los gringos. Quisimos acercarnos lo más posible a la realidad para que a través de esos elementos el drama creciera, al igual que la angustia de lo que le va a pasar a Sabina.

Abraham confía en que no existirá censura de los distribuidores de La vida precoz y breve de Sabina Rivas, cinta que obtuvo clasificación B-15 (para adolescentes y adultos): “Fuimos muy cuidadosos en no regodearnos en la violencia ni abusar vulgarmente del sexo; no queríamos una clasificación para adultos, porque con una C automáticamente excluyes a 80 por ciento del público que va al cine. Claro, tampoco queremos que los niños vean esto. B-15 estuvo bien y no hubo censura de nadie, no lo permitimos.

“Los contribuyentes aportantes –como se llama técnicamente a quienes apoyan la producción o posproducción de largometrajes de ficción, animación y/o documental para gozar del estímulo fiscal que indica el artículo 226 de la Ley del Impuesto sobre la Renta–, entre ellos Televisa y otros, no se metieron en nada, ayudaron, pero no intervinieron.

“Por ejemplo, al gobernador de Chiapas, Juan Sabines, le dejé el guión y le dije: ‘léelo para que luego no digas que te dí otra cosa, esto es lo que vamos a hacer’; y no se metió, porque a él le conviene que la situación que se vive en la frontera se sepa, para generar un clima de opinión y que le den más recursos de inversión para que el estado prospere. Se me hace un punto de vista moderno.

“Los únicos que le metimos mano al guión fuimos, en orden de importancia, Cardozo, Mandoki y yo, y ninguno le bajamos para acomodarnos a ningún interés. Hay cosas que Luis no quería poner por cauteloso, pero yo le decía: ‘dale, claro, sin pasarte’. No tuvimos problemas de censura y espero que no los tengamos ahora que llegamos al exhibidor”, reiteró.

No quería estar en la comunicación concesionada

Abraham Zabludovsky, quien produce la cinta mediante la compañía Churchill y Toledo, recuerda que la idea de filmar La mara, surgió luego de leer ese libro de Rafael Ramírez Heredia, alrededor de 2006.

“Tenía noticias de que se trataba de una novela existosísima; vendió 300 mil ejemplares, cuando un libro de Carlos Fuentes vende dos mil; en cosa de meses tuvo 10 reimpresiones y se volvió de culto, circuló por toda América Latina.

“Lo leí con cuidado. Yo estaba interesado ya en entrar al cine porque cuanto salí de Televisa y de radio estaba muy necesitado, profesionalmente, de continuar en la comunicación, pero no quería estar en la comunicación concesionada.

“Cuando leí La mara, dije ‘esto tiene que llevarse a la pantalla’, pues ahí está un reportaje elevado a la literatura, con los recursos fantásticos de Ramírez Heredia; ahí está la historia de lo que está pasando en la frontera sur de México, narrado por alguien que ya fue a verlo. Fue como una revelación para mí”.

Un amigo le presentó al escritor y pronto Abraham se dio cuenta de que Ramírez Heredia era muy celoso con sus derechos de autor, “prefería no venderlos a dárselos a alguien a quien no le tuviera confianza de que lo fuera hacer bien. Pero un día, luego de varias charlas, me dijo: ‘mira niño, tú y yo nos vamos a hacer amigos, que se agarren los abogados’. Y fue muy buena idea. Llegamos al siguiente paso: tratar de que se subiera al proyecto el director más adecuado.

“El único posible, desde mi punto de vista, era Luis Mandoki por su emoción social, su madurez, su experiencia de haber hecho películas grandes en Los Ángeles, sobre todo por su trabajo en Voces inocentes dentro y fuera de la pantalla, porque la película es buena, pero él la empujó como un tractor para que fuera taquillera.

“La vida precoz y breve de Sabina Rivas es un proyecto grande que requería toda la experiencia de Luis frente a toda mi inexperiencia, necesariamente atractivo para él porque me bateó el guión de una película para niños. Me dijo: ‘eso no es para mí’; ese detalle me gustó.

“Luis agrega a Diana Cardozo para hacer el guión. Fue un trabajo fantástico, tardamos un año, 30 o 40 juntas y 15 versiones, pero no podíamos empezar a filmar sin haberlo terminado y aceptado todos; fue una parte cansada, pero muy emotiva.

Después, durante la filmación, 55 locaciones, algunas en Tapachula, en Oaxaca, nos conectamos emocionalmente con el sufrimiento de los migrantes y necesariamente todos operamos de otra manera, porque no estuvimos en un estudio. De manera trivial y distante si quieres, pero vivimos la experiencia terrorífica de los migrantes, y no podíamos simular la geografía, teníamos que meternos en las balsas, los retenes, el tráfico de las garitas, los alacranes, la garrapata, el calorón. La historia es, en lo posible, congruente con ese drama.

Sin obstáculos

Dice: Tenemos una gran película, es una narración clásica, sin tomas raras. La maravilla de Mandoki, aparte de la construcción de la narración, es cómo le quitó al drama todos los obstáculos para que entre la pantalla y el corazón del espectador no hubiera una sola interrupción emocional.

Pero eso sí, recalca Zabludovsky, no hicimos una película para triunfar en los festivales, sino para que la vea la gente, queremos auditorio, no ser un éxito comercial, porque para ganar dinero hay otras maneras de hacerlo sin complicarse la vida. Aquí nos propusimos que las personas vean, se conmuevan y sepan que eso está pasando en México, hoy, a la vuelta de la esquina. Me importa que se vea aquí en el país, si se puede por el mayor número de jóvenes, y que se indignen.

Añadir un comentario