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Manejan millonarios negocios sin rendir cuentas a los trabajadores, asegura

Romero Deschamps y su gente, contratistas encubiertos de Pemex, acusa frente opositor

De los recursos del gremio, la dirigencia sindical ha usurpado $3 billones de 1989 a la fecha

Patricia Muñoz Ríos
 
Periódico La Jornada
Lunes 16 de diciembre de 2013, p. 6

La dirigencia del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), encabezada por Carlos Romero Deschamps, ha usurpado cerca de 3 billones de pesos de 1989 a la fecha, de los recursos del patrimonio del gremio, según denuncias presentadas penalmente por el opositor Frente Nacional Petrolero.

Esta organización señala que el comité ejecutivo del STPRM, además de administrar las cuotas sindicales y los recursos que le transfiere la paraestatal para el pago de prestaciones y conceptos extraordinarios, sin dar nunca cuenta del destino de los mismos, también tiene múltiples negocios paralelos, pues son contratistas encubiertos de la empresa en diversos servicios y unidades de la misma.

Esta dirigencia además es el brazo oculto del Sindicato de Trabajadores de la Construcción, Excavación, Similares y Conexos de la República Mexicana (Sitrace), a través del cual decenas de empresas que le venden servicios a Pemex, le pagan al STPRM cuotas para que afilien a sus trabajadores, y opera como un sindicato de protección. Incluso muchas de estas empresas son propiedad de Romero Deschamps y de otros dirigentes seccionales.

Aunado a ello, el sindicato recibe entre 5 y 10 por ciento de los contratos legales que la paraestatal firma con empresas privadas, para dejarlas trabajar, lo cual está en el contrato colectivo de trabajo.

En un escrito presentado a la Presidencia de la República, la Secretaría de Gobernación y la Procuraduría General de la República, este frente indica que es claro que la mayoría de los trabajadores petroleros, jubilados, de planta, transitorios, técnicos y profesionistas quieren un cambio en la dirigencia sindical.

Detalla que bajo el mando de Romero Deschamps, integrantes de su comité ejecutivo y dirigentes seccionales son empresarios, contratistas, subcontratistas, prestadores de servicios a Pemex, los cuales administran una extensa red de negocios. Le venden a la paraestatal, vía sindicato o bien empresas fantasmas que ellos mismos crean, servicios de transporte, alimentación, uniformes, viajes, servicios de mantenimiento, entre muchos otros.

El búnker

De todos estos estos ingresos extras que tiene el gremio no se entrega información a los trabajadores, lo cuales califican a la sede de su sindicato de un búnker al que nadie puede entrar, ya que permanentemente está cerrado con cortinas metálicas, y quienes trabajan en el mismo tienen prohibido dar el acceso a trabajadores, sólo dirigentes.

En el escrito que envió este frente al Ejecutivo federal y diversas secretarías de Estado, indica que Romero Deschamps, con recursos de la nación y de los trabajadores petroleros, ha construido un emporio de corrupción que ha rebasado nuestras fronteras, riqueza que le ha dado impunidad y le ha permitido comprar todo tipo de autoridades para no ser molestado, a pesar de las órdenes y autos de formal prisión liberados en su contra, convertidos en letra muerta pues de todo se le ha exonerado.

También plantea que este dirigente ha permitido que Pemex se inunde de empresas contratistas, que de manera legal le entregan entre 5 y el 10 por ciento del total de los contratos que firman. Sin embargo, detalla, muchas de esta empresas le pagan al sindicato mucho más de estos porcentajes para que se desplace a los trabajadores sindicalizados de diversas unidades y así puedan argumentar falta de mano de obra especializada.

Expone que en las 36 secciones del sindicato se repiten las historias: “los dirigentes tienen sus propias empresas contratistas, cuentan con empresas fantasmas, cobran cuotas sin rendir cuentas de su aplicación a los trabajadores, venden plazas, cobran a las compañías privadas para allanarles el camino en la firma de contratos con la paraestatal y tampoco en ninguna de estas secciones hay elecciones libres.

“Lo más grave es que nada de esto –el secreto a voces de corrupción, el evidente enriquecimiento ilícito y desmedido, los múltiples negocios y propiedades de los dirigentes de este sindicato– ven el gobierno ni las autoridades judiciales, por más pruebas que se presenten en los juicios”, señala la organización.

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