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TLCAN, dos décadas

Reportan que la apertura de Pemex es fruto del tratado

También en EU el empleo sigue siendo tema pendiente
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Walmart se consolidó en México después de la firma de TLCANFoto Ap
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 31 de diciembre de 2013, p. 5

Washington, 30 de diciembre.

La promesa fue de mayor prosperidad y empleo como resultado del tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canada, pero 20 años más tarde Estados Unidos tiene el nivel más alto de desigualdad económica en casi un siglo, una de sus capitales industriales acaba de declarar la bancarrota, se han perdido millones de empleos de ingreso medio, hay más hambre y menos movilidad socioeconómica y el propio presidente estadunidense reconoce que la esencia de lo que se llamaba el sueño americano se está anulando.

Aunque las condiciones económicas actuales en este país no se pueden atribuir exclusivamente al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), es innegable que estas tendencias se aceleraron en los 20 años en que ha estado en vigor el acuerdo, y por ello continúa el gran debate que estalló con la promoción del tratado en este país.

Aquí, los promotores del libre comercio y gran parte de la cúpula política y empresarial señalan como prueba del éxito de su gran experimento la multiplicación del volumen comercial entre México y Estados Unidos a más de 500 mil millones de dólares, como el incremento en inversión estadunidense en México, y repiten que eso ha generado millones de empleos.

Carla Hills, quien fue representante de Comercio de Estados Unidos y principal negociadora del TLCAN, celebra en el número más reciente de la prestigiosa publicación Foreign Affairs que el acuerdo creó un mercado regional con un valor de 19 billones de dólares, con 470 millones de consumidores y subraya que la Cámara de Comercio calcula que unos 6 millones de empleos estadunidenses dependen del comercio con México. El TLCAN fue el primer acuerdo integral de libre comercio en vincular naciones desarrolladas y en desarrollo, y logró un apertura de mercado más amplio y más profunda que cualquier acuerdo comercial anterior.

A la vez, los promotores consideran que fue a partir del TLCAN que México no sólo abrió sus mercados, sino ocasionó un giro en su política que llevó a mayor democracia y cooperación en asuntos de seguridad nacional. De hecho, dentro de la Casa Blanca, la promoción del acuerdo no se contemplaba sólo como un tratado comercial, sino fue explícitamente considerado una prioridad de seguridad nacional.

Más aún: aquí se reporta que la actual apertura de Pemex y el sector energético mexicano es fruto de tendencias políticas que se fueron promoviendo a partir del TLCAN. El Wall Street Journal, en un editorial, señaló que la ley de energéticos aprobada en México continúa una tendencia que se inició con una serie de presidentes promercado y que continuó con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1993.

Los opositores sostienen que el acuerdo fue nada menos que un experimento peligroso de cúpulas empresariales que estableció no sólo la liberalización comercial, sino también un código de derechos y privilegios supranacionales para la inversión internacional; de hecho, consideran que es más bien un acuerdo de inversión para facilitar el flujo del capital. Afirman que sirvió de marco para políticas económicas internacionales de privatización y desregulación que tienen relación directa con desastres para sectores sociales en el sector manufacturero, pequeños productores agrarios y la crisis ambiental en los tres países.

Según un nuevo informe que resume los resultados del acuerdo a sus 20 años elaborado por Public Citizen, el tratado es causante de la pérdida de un millón de empleos estadunidenses, un déficit comercial estadunidense de 181 mil millones de dólares con sus socios del pacto, la duplicación de la migración desde México, más de 360 millones de dólares en fondos públicos de cada uno de los tres países pagados a empresas por demandas contra regulaciones nacionales o locales, y un mayor nivel de desigualdad económica, entre otras cosas (el informe completo, que incluye efectos en los tres países).

Este mismo debate continúa hoy día con la negociación de más acuerdos comerciales, como la Asociación Transpacífico, que Lori Wallach, de Public Citizen, caracteriza como el TLCAN en esteroides, entre otros. Los críticos advierten que el tratado sigue siendo el marco para la Asociación Transpacífico, como antes para otros acuerdos, incluso para la Organización Mundial de Comercio, todo a pesar de que los daños del TLCAN para las poblaciones están a la vista.

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