Opinión
Ver día anteriorMartes 31 de diciembre de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Ciudad Perdida

Algunas llamadas intimidatorias

El caso del comandante Torres

El GDF redoblará seguridad

S

e trata del comandante Pedro Torres, ahora identificado como miembro de La Familia Michoacana, pero antes, como lo sabe mucha gente, las autoridades principalmente, se le consideraba uno de los mandos importantes del grupo de Los Zetas, quien, según denuncias llegadas a este medio, ha empezado a actuar, primero en Polanco y ahora en la colonia Condesa.

Esas denuncias hablan de intentos de extorsión, frustrados todos ellos, afortunadamente, pero sobre todo nos indican que en esta ciudad se empieza a crear ese clima de terror que se ha usado en otras partes del país, pero que ahora en el Distrito Federal encuentra nuevas formas que nos hablan de un nuevo sistema y nada más, o bien de un aparato mucho más sofisticado que va más allá de las llamadas intimidatorias que se hacían o se hacen desde las diferentes cárceles de la ciudad.

No somos, de ninguna manera, afectos a dejarnos llevar por hechos aislados que no sustentan una acción sistemática, pero durante la semana que pasó recibimos llamadas de cuando menos cuatro hombres y mujeres de las letras, del servicio exterior o de los negocios, que han recibido llamadas en las que se les ha tratado de quitar dinero mediante ciertas amenazas.

Hubo quien, al contestar el teléfono de casa, se halló con una voz que se identificó como el licenciado Pedro Torres, empleado, o algo así, de Seguros México. El hombre pretendía hablar con uno de los habitantes de la casa, a quien llamaba correctamente por su nombre y apellidos, y advertía que el día anterior había estado por la dirección que indicaba el número telefónico, pero que nadie había respondido a sus llamados.

A los continuos cuestionamientos de sus interlocutores, el llamado Pedro Torres terminaba diciendo que pertenece a La Familia Michoacana y que se trata de un llamado para que quienes habitan en la casa que corresponde al número telefónico al que está llamando cooperen con él con algunos dineros, para no ser molestados en sus casas o en sus lugares de trabajo, que él, Pedro Torres, tiene perfectamente bien identificados.

Hasta donde logramos investigar, el tal comandante Pedro Torres existe, pero está recluido en el penal de Barrientos, en el estado de México, purgando una pena de 35 años por homicidio, y se le atribuyen algunos otros cargos por extorsiones telefónicas. Su ámbito de actividad, por lo que se sabe, fue, en años anteriores, Querétaro.

El modus operandi que conocen las autoridades es el mismo en Querétaro que en el Distrito Federal. De la misma forma se localizan, seguramente por el directorio telefónico, el nombre y la dirección de las víctimas, y se costruye una historia de terror en su contra para hacer que la extorsión prospere. En el caso de la ciudad de México, como ya hemos dicho, esos intentos no han prosperado. Por eso, lo preocupante es el movimiento delincuencial que perece existir detrás de esos intentos.

Durante este año que expira, el gobierno de Miguel Ángel Mancera nos ha dicho una y otra vez que en el DF no existe o no opera la delincuencia organizada, y que los brotes de hechos ilegales que se cometen en la ciudad y que podrían, por sus formas de actuación, ser confundidas con los manejos del crimen organizado, son apenas hechos aislados que no describen la continuidad organizada del hecho delictivo, por lo que no se puede decir que esa plaga –la del crimen organizado– trabaje en el DF.

Seguramente el jefe de Gobierno tiene todos los datos para asegurar que el DF está libre de ese tipo de deliencuencia, pero cada vez hay más indicios de que los grupos más duros del crimen en el país tratan de hacerse de la ciudad de México. Para el año que se inicia, Miguel Ángel Mancera, junto con el jefe de la policía, Jesús Rodríguez Almeida, tendrán que redoblar esfuerzos para evitar que el DF caiga en ese tobogán de desgracias que significa la guerra del crimen organizado. ¡Suerte!

De pasadita

El pasado 23 de diciembre, un poco después de mediodía, el jefe delegacional de Iztapalapa, Jesús Valencia, salía de las oficinas del secretario de Gobierno, Héctor Serrano. Hay quien asegura que la reunión estaba programada desde una semana antes pero daba la casualidad de que un día antes, en la prensa apareció un desplegado donde diputados locales, federales y delegados expresaban su apoyo a Miguel Ángel Mancera. En el documento, la firma del de Iztapalapa no existía, por lo que la reunión, concluyó el rumor, tuvo que ver con ese asunto –el del desplegado– y nada más.

Días después se supo que sí, que en vísperas de Navidad, en esa reunión se hizo un acuerdo mediante el cual Jesús Valencia firmaría, él solo, un desplegado en apoyo a Mancera, casi con la misma redacción con que apareció el documento donde no estaba la firma de Valencia. El desplegado debería haberse publicado la semana pasada, pero no hubo tal. ¿Qué estará pasando?