Opinión
Ver día anteriorLunes 10 de febrero de 2014Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Toros
Temple de Juan Pablo
D

ecía don Joaquín Vidal el cronista taurino de El País de finales de siglo pasado: “¡El Toreo! A cualquier cosa llaman toreo, a cualquier sarta interminable de derechazos faena importante y a cualquier pegapases figura. El toreo es traerse al toro toreado, ceñir el lance con templanza cargando la suerte y ligarlo sin pérdida de terreno. ¡Ese es el toreo!

La tarde de ayer en la plaza México Juan Pablo Sánchez después de una faena de interminables derechazos, le llegó la inspiración y ha pegado una tanda de ayudados en redondo en que traía toreado al toro y ceñía el lance con templanza. No cualquier templanza, el temple que atesora el diestro de Aguascalientes que lo llevará a no dudar a las alturas del toreo de seguir en ese ritmo. Tan es así que la plaza se enloqueció con su toreo y al terminarlo le gritaba ¡torero! No faltó el negrito en el arroz: ejecutó la suerte suprema fuera de cacho y pinchó en dos ocasiones. No se vale echar a perder lo realizado por dudar a la hora de la verdad.

Los toros de Bernaldo de Quiroz siguieron el ritmo de la temporada: más allá o más acá, débiles, rodando por el redondel y algunos como el de Juan Pablo con una docilidad que se confunde con nobleza. Si se agrega a esto la fijeza del burel y que planeaba resultaba el toro soñado. La casta no apareció en toda la corrida. Sangre brava parece ya no quedar. O quizás si queda y no la dejan ver.

Juan Pablo, representante de la juventud torera mexicana hizo verse desdibujado al querido de la afición, Eulalio López El Zotoluco, que salió ventajista y como que no era el mismo. Hasta que un tropezón por el ruedo, lo hizo levantarse encorajinado y bravucón emocionando a la clientela. Uno de sus banderilleros fue feamente prendido contra el callejón y de seguro se quedó añañarado. Alejandro Talavante estuvo bien a secas con su envidiable sitio que le permite ventajistamente hacer un medio toreo, medios pases, y adornos. Amexicanado regaló un toro y repitió lo mismo.

El miércoles en la corrida de aniversario Pablo Hermoso de Mendoza volvió a dictar su magistral lección de rejoneo y la gente del toro sigue hablando de su quehacer torero. ¡El toreo! El toreo no es cualquier cosa, el pase natural no solo tiene que ser natural, requiere de la gracia torera. Esa no se compra ni se aprende.