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La más reciente recuperación del Dios pagano
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Periódico La Jornada
Sábado 1º de marzo de 2014, p. a16

Durante años, los mejores críticos de rock han lamentado la calidad de inédito en disco del genio de Eric Clapton. Señalan, en consenso, el disco Just one night como la mayor aproximación a capturar los momentos sublimes que han ocurrido durante sus conciertos pero a la hora del estudio de grabación todo se convierte en formatos insatisfactorios para ellos.

La buena noticia es que ya apareció ese Clapton divino en disco grabado: Give me strengh, The ’74/’75 Recordings, el más reciente proyecto discográfico del músico británico, que recupera el periodo entre abril de 1974 y junio del año siguiente, cuando grabó ese álbum, además de There’s one in every crowd y el disco doble E.C. Was here.

Existen las consabidas distintas ediciones del mismo paquete: una reducida, asequible en tiendas y en iTunes y otra monumental, que el Disquero adquirió a través de Amazon: un libro de gran formato con fotos inéditas (algunas de ellas mostramos en esta página) y seis fabulosos discos, todos ellos remasterizados, con muchas obras inéditas y dos de ellos resultan alucinógenos: el sexto contiene sonido blue-ray 5.1 y el sonido original cuadrafónico; el quinto es donde tenemos a Eric Clapton como los mejores conocedores lo querían:

The Freddie King Criteria Studios Sessions recupera las colaboraciones de Clapton con uno de sus mentores: el genial guitarrista King quien, en la sesión de grabación, incluso presenta a Clapton en segundo plano, después del también gran guitarrista George Terry pero en cuanto llega su turno entabla diálogo con King y triálogo con George en uno de los momentos más sublimes de toda su carrera y que quedó registrada en disco. Uno llora de tan hermosa, inspirada música. El sonido es de tan elevada calidad que por momentos sentimos que nuestra sala es el estudio de grabación y nuestras bocinas los monitores de los músicos.

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Romance y equipo de trabajo con Yvone Elliman, irlandesa-hawaiana, antes célebre por su papel como María Magdalena en la ópera-rock Jesucristo Superestrella

Y es que este periodo de Eric Clapton es más que significativo, nodal: fue su regreso luego de tres años perdidos en la droga, para caer ahora en el alcohol pero antes en un ejercicio de humildad, que es lo que ha salvado a este músico de terminar como algunos de sus colegas, en una de esas recuperaciones asombrosas de las muchas veces que estuvo en peligro su vida pero él siempre escapó (http://goo.gl/6pULok) y este sentido de humildad consistió en una claridad: estoy cansado de ser el dios de la guitarra, se dijo a sí mismo y armó una banda en la que él se dedicó a hacer algunos de los mejores momentos de su carrera, sin renunciar a sus riffs pero instalado en su anhelo: quiero tocar la guitarra rítmica.

Y así fue como acompañando a su maestro Freddy King y a su colega George Terry, Eric Clapton logró hacer llorar de felicidad a muchos melómanos que hemos escuchado este disco (el que Freddy King grabó algunos tracks con Eric y su banda se titula Burglar, pero también se consigue en iTunes como Staying home with the blues, ahí se puede escuchar este pasaje sublime).

Este álbum de seis discos de Eric Clapton se parece a las cajas que recientemente editó Pink Floyd: lo más avanzado de la tecnología al servicio de la calidad de sonido, con muchos inéditos también, lo cual es una nueva evidencia de que la muerte del disco en favor de la música virtual está todavía muy lejos.

Por lo pronto, disfrutemos de esta recuperación que hace Erick Patrick Clapton de una etapa productiva de su carrera de plena intensidad, como parte de la recuperación de él mismo hacia su persona, salvando el pellejo día con día, como cualquier mortal a quien de pronto le apodan Dios y se muere, pero de la risa.

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