Cultura
Ver día anteriorJueves 27 de marzo de 2014Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Destaca con vivacidad en la cultura, dijo Rafael Tovar, quien le entregó la medalla Bellas Artes

El deseo más grande de Poniatowska: que los mexicanos tengan las mismas oportunidades

Adelanta que al recibir el premio Cervantes hablará de Sor Juana, Elena Garro y Rosario Castellanos

Foto
Elena Poniatowska (con huipil), flanqueada por Juan Ramón de la Fuente, Rafael Tovar y de Teresa, María Cristina García Cepeda y Juan Villoro durante la entrega de la presea a la colaboradora de La JornadaFoto Francisco Olvera
 
Periódico La Jornada
Jueves 27 de marzo de 2014, p. 5

Lo único que me falta es colgar los tenis, petatearme, sostuvo la noche del martes Elena Poniatowska cuando se le inquirió sobre sus pendientes, momentos antes de recibir la medalla Bellas Artes.

En conferencia de prensa, efectuada en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, donde tuvo lugar la entrega de la presea, la periodista y escritora afirmó: Los ricos mexicanos son los más pinches del mundo, pero aclaró que no le gusta responder preguntas relacionadas con política para no sonar demagoga.

Sin embargo, la colaboradora de La Jornada dijo que sigue creyendo en el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, al que definió como un hombre limpio, y consideró que  cuando en política un dirigente dice primero los pobres, está en el camino que todos debemos recorrer.

Contundente, señaló que su deseo más grande es que todos los mexicanos se vayan a dormir habiendo comido más o menos lo mismo; que tengan las mismas oportunidades.

Novela sobre Guadalupe Marín

Vestida con huipil blanco, con bordados en negro, Poniatowska adelantó que cuando reciba el Premio Cervantes de Literatura desea hablar de las mujeres de Miguel de Cervantes, las que aparecen en El Quijote, pero también de las escritoras mexicanas, como Sor Juana Inés de la Cruz, Elena Garro y Rosario Castellanos.

“Tengo que hablar, como dicen por allí, surtido rico, de distintas cosas y no un rollo largo”, aclaró, quien hizo notar que será la primera mujer que subirá al púlpito al recibir ese reconocimiento.

Y es que, detalló, ni Ana María Matute, María Zambrano ni Dulce María Loynaz han podido hacerlo, por diferentes circunstancias. Sólo espero no caerme como chango viejo, agregó en son de broma.

A pregunta expresa, indicó que trabaja en un par de novelas. Una de ellas es sobre Guadalupe Marín, la segunda esposa del pintor Diego Rivera y de quien tiene, dijo, 200 páginas producto de una serie de entrevistas.

La otra es acerca de los Poniatowski, su familia paterna,  integrantes de la realeza polaca y a los que conoce poco, explicó, porque ella tenía 10 años de edad cuando llegó a México.

Después, ya en la ceremonia de entrega de la medalla Bellas Artes, ante familiares, amigos y admiradores de su quehacer, la escritora recibió la presea de manos de Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), y la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), María Cristina García Cepeda.

Tovar y de Teresa reconoció la enorme contribución de la autora de La noche de Tlatelolco para la construcción cultural del México contemporáneo, no sólo con su obra, sino también como emblema de un tiempo, una época y una circunstancia.

Poniatowska se destaca con vivacidad y vitalidad en la cultura mexicana. No hay duda que su obra ha mantenido un permanente compromiso ético: el de dar presencia a otras voces; el de abrir, con su palabra, espacios para que aquello que otros tienen que decir sea escuchado, resaltó el funcionario.

Como parte de la ceremonia, se efectuó una mesa redonda con los escritores Juan Villoro y Eduardo Antonio Parra, el ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Juan Ramón de la Fuente, el embajador Héctor Vasconcelos y el científico Antonio Lazcano, quienes se refirieron a los aportes de Poniatowska en el periodismo y la literatura, la valoración de la mujer y la construcción y la defensa de la democracia.

Vasconcelos la definió como ícono de la cultura y mujer libre; encomió su sensibilidad para dar voz y comprometerse con causas ajenas al mundo de su infancia y primera juventud.