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Localizados en San Miguel de Allende, Guanajuato, son ideales para escapar del reventón y adentrarse en la conservación ambiental

El Charco del Ingenio y Posada Corazón remansos naturales en una ciudad colonial

Además de su belleza y misticismo, los visitantes descubrirán su valor histórico

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Periódico La Jornada
Martes 15 de abril de 2014, p. a20

Más que una reserva natural de 70 hectáreas de humedales, cañadas y zonas semiáridas, y uno de los más importantes jardines botánicos de México, El Charco del Ingenio, localizado a unos minutos de San Miguel de Allende, Guanajuato, es un lugar casi mágico que el visitante a este histórico pueblo no debe dejar de visitar.

Rescatado hace más de dos décadas por un grupo de entusiastas sanmiguelenses reunidos en la organización Cante AC –creada por Federico Gama y César Arias–, en este maravilloso sitio uno puede perderse en la profundidad de sus paisajes y mimetizarse con la clorofila de su gran colección de plantas mexicanas, conformada por unas 500 especies de cactáceas, 300 de crasuláceas y 90 de agaváceas, provenientes de todo el país.

El Charco del Ingenio fue declarado patrimonio cultural de la humanidad en 2008 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Más que sus elementos ecológicos, geográficos e históricos (su existencia contribuyó al florecimiento de San Miguel), el rescate de este sitio fue para desarrollo de una cultura ambiental y de respeto, de conservación del patrimonio natural y genético, que se ha sumado el interés cultural, pues en ese lugar, cada año se realizan varias actividades, como recorridos, ceremonias y hasta conciertos. Además, hay una biblioteca y cafetería para los visitantes.

Su nombre proviene de una poza legendaria en la que aún se pueden encontrar vestigios de los siglos XVI al XX.

“El sitio –dice a La Jornada el presidente del Consejo Directivo del lugar, César Arias– con su sistema hidráulico contribuyó a la industria del lugar. Su aislamiento topográfico permitió que existieran muchas especies, sin contar con su extraordinario paisaje. Su valor histórico es porque esta región fue el granero de la Nueva España. La palabra Ingenio era cualquier aprovechamiento de agua para lo industrial, y por ello el nombre de El Charco del Ingenio. Hay ruinas que datan de los siglos XVI al XX. Ese es otro valor que el público podrá disfrutar.”

Arias platica que desde niño el sitio era un atractivo local, porque en él se desarrollaban varias leyendas, como la de los chanes, seres mitológicos como los cheneques, alushes o duendes.

Biodiversidad, observación del paisaje y aspectos históricos son los aspectos destacables parael turista alternativo, para el visitante que no se conforma con ir a una ciudad colonial para el reventón o el hedonismo.

El lugar es un contrapunto del turismo habitual. Recientemente el gobierno ha comenzado a apoyar a este proyecto y apenas se ha dado cuenta de su valor. Su rescate fue una parte afectiva muy local, afirma Arias, para quien San Miguel “no es sólo para bodas de fin de semana, locaciones de películas... o el turismo de reventón.

La historia del rescate se dio porque el sitio se hallaba afectado por la actividad humana, es decir, por la sobreexplotación, como la tala, la extracción de suelos, la cacería, el sobrepastoreo, los incendios, la acumulación de basura, todo esto perturbó la biodiversidad.

Espacio para la inspiración

Para encontrar sincronía con la visita a El Charco del Ingenio, el viajero puede encontrar en San Miguel de Allende otras opciones.

Una de ellas es el llamado espacio natural para la inspiración.

Ubicado en pleno centro, atrás de la parroquia, en una amplia casa de los años 60 y rodeada de jardines, fuentes y árboles, Posada Corazón es un remanso natural para el visitante.

Se trata de un proyecto turístico encabezado por Rocío Arias, que invita a su espacio porque quien llega sentirá que es como ir a la casa de la abuela.

Corazón de manzana se nombraba en San Miguel a esos pequeños pulmones verdes en pleno centro.

La posada es uno de los últimos corazones de manzana de la parte histórica de San Miguel de Allende, la cual se esfuerza por preservar el jardín y el huerto originales: éste último provee diario de alimentos orgánicos para el desayuno, así como hierbas y flores.

Es un proyecto autogestivo orgánico –del cual viven 12 familias– que cuenta con sólo seis habitaciones y en el cual se desarrollan varias actividades, como la meditación, el yoga o simplemente la abstracción total.

Que fluya la energía

El respeto por los árboles del patio ha sido factor para que no sólo la buena energía fluya para quien pisa su suelo, sino para varias especies de aves que en ellos han hecho su hábitat. Orioles, carpinteros cabeza roja, palomas ala blanca, colibríes, cenzontles y hasta uno que otro búho blanco crean con su canto una sinfonía a diversas horas del día.

En el comedor no se necesita música ambiental, dice Rocío Arias, quien también presta binoculares para que el visitante pueda observar las aves.

Aunque el lugar esté completamente ocupado, sientes que estás solo. No queremos construir más habitaciones con el fin de mantener esa mística. Nos importan más los árboles que las habitaciones. Se vuelve otro tipo de energía. La ganancia que obtienes es diferente a la económica, comenta Arias, quien agrega que han buscado la autosuficiencia, porque incluso con sus árboles de naranja agria hacen mermelada para el desayuno.

Tenemos refrigerador de casa. Las galletas y el pan se cocinan un día antes en nuestro horno. Todo es fresco. No hay refrescos. Se organizan talleres de meditación que da un monje zen y también hay yoga. Se siente como si estivieras en la casa de tu abuelita, con un olor rico. En el comedor no hay música; la única que queremos que se escuche es la de las aves que habitan en los árboles de la posada.

Posada Corazón, que también cuenta con una biblioteca, es para relajarse e inspirarse. Todos los que trabajan son de San Miguel. Es un servicio amigable. El hortelano que se jubiló regresó a trabajar con nosotros a la huerta, que existe desde hace 50 años. El agua con la que se riega es de un contenedor que recupera la de lluvia. Cuando te comes un huevo, que es orgánico, sientes cómo te llega la energía.

En la casa que ocupa la posada destacanel equilibrio de la belleza y la sencillez, pero lo más importante es su ambiente familiar.

Posada Corazón.

Aldama 9, Centro San Miguel de Allende, Guanajuato. Tel/fax en México +52 (415) 152 0182, 152 2165. http://www.posadacorazon.com.mx/ [email protected]