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El curador de origen africano propone superar en la muestra el concepto de nacionalidad

Con Enwezor, la Bienal de Venecia se adapta a la globalidad del arte

El símbolo de su programa será la acuarela de Paul Klee Angelus Novus, una crítica al historicismo concebido como desenvolvimiento lineal que camina hacia un futuro seguro

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Okwui Enwezor, curador, crítico de arte, periodista, escritor y académico nigeriano naturalizado estadunidense, y Paolo Baratta, presidente de la Bienal de VeneciaFoto cortesía de la Bienal de Venecia
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Lunes 17 de noviembre de 2014, p. 8

Venecia, 16 de noviembre.

Okwui Enwezor (Nigeria, 1963) será el primer curador africano en dirigir la 56 edición de Artes Visuales de la Bienal de Venecia, que se llevará a cabo del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2015, extendiendo su apertura a más de seis meses. El título es All the World’s Futures (Todos los futuros del mundo), y hablará, entre otros, de Carlos Marx y Walter Benjamin.

Enwezor es curador, crítico de arte, periodista, escritor y académico nigeriano naturalizado estadunidense, especializado en arte africano de los siglos XX y XXI. Se dio a conocer en el mundo como director artístico de Documenta 11 (Kassel, Alemania, 2002), donde alentó un nuevo marco estructural que por primera vez incluía la consistente participación de artistas provenientes de la periferia global, entre ellos el mexicano Gabriel Orozco, con la instalación Cazuelas.

Venecia, reacia hasta ahora a esta apertura, cambia de paradigma y pide nuevamente a Enwezor –quien ahora goza de plena fama y presencia internacional– participar para dar este paso y adecuarse al nuevo asentamiento del arte, cuyos centros de poder se han atomizado, dejando atrás la polarización Estados Unidos-Europa.

Enwezor es desde 2011 director de la Haus der Kunst, de Múnich. Sólo en el tema de bienales, empezó como director artístico de la Johannesburg Bienal, en Sudáfrica (1996); siguiendo por la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Sevilla (2005); la séptima Bienal de Gwangju, en Corea del Sur (2008), y la Trienal d’Art Contemporaine de París, en el Palais de Tokyo (2012).

Paolo Baratta, presidente de la Bienal de Venecia, al anunciar su nombramiento con antelación inédita, en diciembre pasado, afirmó: Enwezor es una persona de amplia experiencia y preparación que se pone críticamente frente al complejo fenómeno de la globalización y de la expresión local. La experiencia personal de Enwezor es un punto de referencia decisivo, porque amplía el área de distribución geográfica en los recientes acontecimientos del mundo del arte, respecto de la variada riqueza del presente.

Angelus Novus

El proyecto de Enwezor, presentado la semana pasada ante los medios y los 53 países participantes, supera el concepto de nacionalidad, para abocarse a preocupaciones que atañen a la globalidad: guerras, violencia, emigración masiva, epidemias, así como crisis financiera, política y social, que acumulan un sentimiento plural de pérdida, angustia e incertidumbre de nuestro tiempo.

En este contexto, el curador propone como símbolo de su programa la acuarela de Paul Klee Angelus Novus (1920), en la interpretación que aporta Walter Benjamin (a quien pertenecía el cuadro) en la tesis IX del célebre ensayo Tesis sobre la filosofía de la historia (1940): el ángel frontal, hierático, de Klee, tiene ojos que no miran hacia adelante, sino hacia atrás. Este simple gesto es utilizado por el filósofo como alegoría para criticar el historicismo concebido como desenvolvimiento lineal que camina hacia un futuro seguro. El huracán del progreso no permite al ángel de la historia detenerse, le empuja irrefrenablemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras los escombros se elevan ante él hasta el cielo. Para Benjamin, es el pasado que debe revisarse para recomponer lo despedazado, para evitar la repetición de catástrofes.

Enwezor retoma este concepto para plantear su propia exposición. El fin último de la muestra consistirá en captar la inquietud de nuestro tiempo, hacerla comprensible, examinarla y articularla, y para ello será necesario reconocer la manera en que artistas, escritores, músicos, filósofos, etcétera, han reaccionado a las desgracias del propio momento histórico en los pasados dos siglos.

Esta exposición romperá con los modelos expositivos convencionales y contendrá varias formas de arte: El mismo curador junto con los artistas, público y participantes serán los protagonistas centrales en la abierta orquestación de este plan, concebido como un palco donde se explorarán proyectos históricos y antihistóricos, privilegiando propuestas elaboradas específicamente.

Filtros

Los nombres de los artistas se revelarán más adelante, pero la estructura se basará en tres filtros superpuestos que intentarán delimitar los futuros del mundo mediante enfoques distintos.

La vitalidad: sobre la duración épica es una manifestación, ya sea temporal que espacial siempre incompleta, un programa de actos a medio camino entre vitalidad y exhibición. Una dramatización del espacio expositivo.

El jardín del desorden: Los pabellones de los jardines de la bienal asumen el sentido de metáfora para explorar los cambios en el ambiente global frente a un mundo desordenado, de conflictos nacionales y deformaciones territoriales y geopolíticas. Los artistas elaborarán las propuestas utilizando el concepto de jardín.

El Capital: una lectura en vivo. “La preocupación rampante por el capital es otro de los aspectos de la actualidad. Das Kapital, la obra cumbre de Marx, ha suscitado desde su publicación en 1867 el interés de filósofos y artistas, inspirando a teóricos de la política, economistas y estructuras ideológicas de todo el mundo. Una parte central de este programa será la lectura en vivo de este texto y de un imponente proyecto bibliográfico definido por el curador, que se llevará a cabo en el pabellón central.

El programa de Enwezor parece complejo y a la vez valiente; deberá esperar a su apertura para probarlo.