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Hemos seguido los trágicos sucesos sobre los normalistas, cuyas vidas se han perdido, dice

Apoyar lucha contra la violencia y el narco, ofrece Obama a Peña

El presidente mexicano explicó a su homólogo las reformas emprendidas luego del caso Ayotzinapa

Agradece las medidas migratorias de Washington y promete mediar en las relaciones con La Habana

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Los presidentes de México, Enrique Peña Nieto, y de Estados Unidos, Barack Obama, durante su encuentro en la Casa BlancaFoto Ap
Rosa Elvira Vargas
Enviada
Periódico La Jornada
Miércoles 7 de enero de 2015, p. 3

Washington, DC.

El gobierno de Estados Unidos ha seguido los trágicos sucesos sobre los estudiantes de Ayotzinapa cuyas vidas se han perdido, y ofreció ayudar a México para combatir el aumento de la violencia y a los grupos criminales que operan en su territorio, declaró Barack Obama luego de reunirse en privado con el presidente Enrique Peña Nieto.

Así, los hechos ocurridos hace más de tres meses en Iguala, Guerrero, y el obvio interés suscitado en ese tema también llegaron, como estaba previsto, a la agenda del diálogo de los mandatarios en su primer encuentro en esta capital. Obama dijo haber recibido de Peña una exposición sobre las reformas en materia de seguridad presentadas al país en noviembre, dos meses después de la tragedia.

En correspondencia, ofreció apoyar los esfuerzos del gobierno mexicano “para eliminar la violencia y los cárteles de la droga, que son los responsables de tanta tragedia dentro de México; queremos ser un buen socio en ese proceso, reconociendo que en última instancia corresponde a ese país y a su sistema legal tomar las decisiones que deba asumir”, indicó.

A propósito del ofrecimiento de la administración de Obama para coadyuvar en el tema de Ayotzinapa, fuentes del gobierno comentaron más tarde que esa colaboración se ha aceptado ya tanto de Estados Unidos como de Argentina, Austria, Chile y otras naciones, por el claro interés de llevar la investigación hasta sus últimas consecuencias.

Mayor control de fronteras

En su aparición ante la prensa, cuando frente a la Casa Blanca los gritos por Ayotzinapa se escuchaban fuerte, lanzados por un centenar de manifestantes con mantas, pancartas, cruces y flores de cartón, desafiando el intenso frío de la primera nevada del año, el mandatario mexicano no hizo referencias específicas a la suerte de los normalistas.

Obama y Peña Nieto no aceptaron preguntas. Seguridad, migración y Cuba fueron los asuntos que más tiempo llevaron en sus exposiciones. En el caso de La Habana, el gobierno mexicano se dijo dispuesto a colaborar en la normalización de las relaciones diplomáticas con Washington.

En el tema de seguridad, Peña agradeció también a Obama –antes lo había hecho en la cuestión migratoria– su disposición de seguir trabajando en ese ámbito, ante el claro reto que tiene México de combatir con mayor eficacia y contundencia el crimen organizado.

Los dos gobiernos han tenido colaboración e intercambio de información y de apoyo logístico, pero esta vez además hay un claro ofrecimiento para seguir respaldando acciones que nos permitan ser mucho más contundentes y eficaces en el combate a la inseguridad y, sobre todo, al crimen organizado, celebró.

En el salón Oval de la Casa Blanca, y tras una charla privada que se prolongó más allá del tiempo previsto, Obama deseó en español un feliz Año Nuevo. Entonces, y como se había anticipado, habló ampliamente sobre el tema migratorio, donde Estados Unidos, describió, tenía un sistema roto que debía ser reparado.

Ambos mandatarios convinieron en ofrecer mayor control y vigilancia fronteriza. Agradecemos el compromiso de México de trabajar con nosotros para que el mensaje respecto a las acciones ejecutivas que he tomado sea claro: vamos a proporcionar un mecanismo para que las familias que tienen mucho tiempo aquí no tengan que separarse, pero al mismo tiempo endureceremos el control de la frontera para asegurarnos de que la gente que venga lo haga por los cauces legales, indicó Obama.

Por su parte, Peña ofreció hacer lo necesario para que la decisión de la Casa Blanca no genere desinformación o abuso de organizaciones criminales de trata de personas y se aliente de ese modo una migración que no se podrá ver beneficiada con las medidas anunciadas. Asimismo, ofreció una política de mayor control en la frontera sur de México para tener una migración ordenada y controlada, que evite un flujo que, por desinformación, esté alentando a internarse a Estados Unidos y a nuestro país.

Integraron la comitiva mexicana el canciller José Antonio Meade; los titulares de Gobernación y de Hacienda, Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray, respectivamente; el procurador Jesús Murillo Karam y el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, entre otros.

Obama encomió el papel de México en el verano pasado, durante la crisis de los niños que viajan solos a Estados Unidos. Hemos llegado a niveles mucho más manejables, dijo.

En su amplio reconocimiento a la disposición migratoria de su homólogo, Peña Nieto la definió como inteligente y audaz, así como un acto de justicia, en el que buen número de sus beneficiarios son mexicanos.

Respecto a Cuba, Obama resaltó la nueva política de Estados Unidos hacia ese país tras medio siglo sin tener relaciones, aunque nosotros seguiremos poniendo el acento en los derechos humanos, la democracia y la libertad política en aquella nación.

En correspondencia, el presidente Peña ratificó la disposición de su gobierno para el logro de los propósitos de los presidentes Obama y Raúl Castro, de Cuba, para normalizar sus relaciones. México será incansable promotor de la buena vecindad y buena relación de esas naciones, indicó.

Enseguida, Barack Obama y Enrique Peña se integraron con sus comitivas a un almuerzo ofrecido por la Casa Blanca. La visita del jefe del Ejecutivo concluyó con una guardia de honor ante la Tumba del Soldado Desconocido, en Arlington. Ayer mismo regresó a la ciudad de México.