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Al borde del colapso vial
Insuficientes, planes de movilidad en el DF

Cada día, unos 7 millones de autos circulan por la ciudad; son vigilados por sólo 900 agentes

Se calcula que cada año se pierden $300 mil millones a consecuencia del caos en la circulación

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Una deficiente señalización y mala coordinación de semáforos, además de mala educación vial de peatones y conductores, ocasiona situaciones de peligro en muchos cruces de la ciudad de MéxicoFoto José Antonio López
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Algunas personas gastan hasta 400 pesos diariamente en trasladarse de su casa a los centros de trabajoFoto Carlos Ramos Mamahua
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Fuente: Secretaría de Obras y Servicios del Distrito Federal
Mirna Servín, Laura Gómez, Rocío González y Gabriela Romero
 
Periódico La Jornada
Lunes 14 de diciembre de 2015, p. 2

En el Distrito Federal alrededor de 5 millones de autos circulan diariamente. A esa cantidad se suman cerca de 2 millones que entran de la zona conurbada y las más de 200 mil unidades nuevas que son comprados cada año. Además, hay un aproximado de 300 mil vehículos que ahora podrán circular diario, tras las modificaciones al programa Hoy No Circula, lo que ha contribuido a estar cada vez más cerca del colapso vial en la ciudad.

Además, al gran número de unidades se suma la falta de un sistema eficaz de transporte público, las políticas de construcción vial que incentivan el uso del auto, la situación de la infraestructura urbana, la realización de un promedio de 20 marchas o bloqueos diarios, una semaforización deficiente y la falta de sanciones a los usuarios del espacio público.

Por si fuera poco, para regular todo este caos sólo se cuenta con 900 agentes de tránsito distribuidos en vialidades, grúas y en programas de candados inmovilizadores. Todo en su conjunto ha hecho que los horarios pico de tráfico en la ciudad se han extendido a la mayor parte del día.

El mayor flujo vehicular se concentra en las entradas de la ciudad, como Constituyentes, la carretera México-Toluca, Indios Verdes, la calzada Ignacio Zaragoza y calzada de Tlalpan, explica el subsecretario de Control de Tránsito de la policía capitalina, Alejandro Martínez Badillo.

Asimismo, el centro de la ciudad es una de las zonas más conflictivas por la concentración de oficinas públicas y gubernamentales a las que diariamente se dirigen miles de automovilistas.

El costo del tráfico

El impacto del problema se advierte sobre todo en la calidad de vida de la población: los habitantes de la zona metropolitana del Valle de México invierten diariamente cuatro horas en promedio para trasladarse.

En cambio, en 1994, una persona empleaba en promedio 27 minutos para trasladarse dentro de la ciudad y en 2007, el promedio era de 59 minutos por traslado. Actualmente ese tiempo se incrementó 300 por ciento.

Además, la velocidad de circulación se ha reducido a seis kilómetros por hora en los lapsos de máxima demanda, y todo eso se refleja en una pérdida económica anual de 300 mil millones de pesos de acuerdo con el Instituto de Políticas para el Transporte del Desarrollo.

El caos vial también se ve reflejado en el bolsillo de los ciudadanos. Daniel Zamudio, de la asociación civil El Poder del Consumidor, dijo que según una de sus encuestas, 65 por ciento de las personas gastan entre 100 y 400 pesos diarios en traslados.

La razón es que requieren muchas veces hasta cuatro modos de transporte, lo que los obliga a invertir gran parte de sus ingresos en este aspecto.

El problema de la movilidad no puede desligarse del crecimiento caótico que ha tenido la ciudad de México.

De los 2 millones 953 mil habitantes que había en 1950, el año pasado el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) registró 8 millones 851 mil 80 habitantes, casi tres veces más, concentrados sobre todo en las delegaciones del oriente, poniente y sur, así como en los límites con el estado de México.

El reporte la Organización de Naciones Unidas Habitat asegura que la falta de políticas integrales, la concentración de la población en zonas urbanas y la dispersión de los desarrollos habitacionales tienen impactos negativos en la movilidad de las ciudades.

Pone como ejemplo al Distrito Federal, de donde las cuatro delegaciones centrales concentran 19 por ciento de la población y generan 53 por ciento del total de empleos formales.

En cierta medida, esto explica la elevada cantidad de viajes con destino al Distrito Federal, que generan problemas ambientales y de movilidad, ocasionando una constante congestión vial y el incremento de los tiempos de traslado, detalla el informe.

Al mismo tiempo que creció la población se incrementó la cantidad de vehículos en las calles de la capital.

De acuerdo con el Programa Integral de Movilidad 2013-2018, el Distrito Federal tiene una tasa de motorización de 200 mil vehículos nuevos registrados cada año.

Héctor Serrano, secretario de Movilidad del DF, señaló que al término de la presente administración habrá alrededor de 600 mil vehículos más en circulación que en 2012.

El programa advierte que tan sólo de 1994 a 2013 se registró un incremento de 46 por ciento, pasando de 2.2 a 4.8 millones de unidades registradas.

Puntualiza que en las dos décadas pasadas ha habido una tendencia alarmante al aumento del uso del automóvil, y enlista sus consecuencias.

Acrecienta el congestionamiento vial y genera enfermedades, accidentes y contaminación, señala el documento.

Incluso compara el crecimiento anual del uso del automóvil, de 5.3 por ciento, con el de la población, que sólo aumentó 1.29 por ciento por año.

Es decir, en la ciudad se incorporan más autos que niños anualmente, resume.

Sólo en el Distrito Federal hay 5 millones de autos registrados: si consideramos que en promedio un auto mide 2.5 metros, formados se convertirían en una cola de 12 mil 500 kilómetros, es decir, que le podríamos dar casi una vuelta completa a la Tierra, que tiene un diámetro de 12 mil 756 kilómetros.

Una de las razones por las que se han adquirido tantos autos, afirmó Angélica Simón, representante de Greenpeace, es que se ha convertido en un ícono de bienestar social, de estatus, llevándonos a permanecer varias horas de nuestra vida en los congestionamientos viales.

A mediados de 2014, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (que integra al gobierno federal, al del Distrito Federal y los de los estados de Hidalgo, México, Puebla y Tlaxcala) modificó el programa Hoy No Circula, con medidas más estrictas contra los vehículos de más de 15 años de antigüedad.

Con ellas se estimó que dejarían de circular cada sábado 560 mil vehículos del Distrito Federal y el estado de México.

Esos cambios fueron visibles los primeros sábados del mes de julio de ese año, con una notable disminución del tráfico; sin embargo, conductores afectados interpusieron amparos que comenzaron a ganar.

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Debido a la gran cantidad de vehículos que circulan a diario por las calles de la ciudad, prácticamente todo el día es considerado hora pico. La imagen, en carriles centrales del PeriféricoFoto Carlos Ramos Mamahua

Un año después, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dio marcha atrás a los criterios establecidos y determinó que la entrega de los hologramas para circular se determinaría con base en la emisión de contaminantes, no por el modelo del vehículo.

Consultada sobre el incremento del número de autos en circulación a raíz del fallo de la SCJN, la Secretaría de Medio Ambiente, que supuestamente es quien debe tener el control de esos asuntos, dijo que los desconocía.

Señaló que la Comisión Ambiental de la Megalópolis estimó un aumento de cerca de 300 mil vehículos en circulación.

Antes los días sábados se podía circular fluidamente. Tras el fallo de la corte, el tráfico es casi como el de entre semana. Ahora tenemos una saturación en los horarios de máxima demanda de lunes a sábado. El domingo se reduce, pero ya no como antes afirmó el subsecretario de Control de Tránsito del DF.

Las calles no crecen

A diferencia de la población y del parque vehicular, la infraestructura urbana no ha aumentado en un alto porcentaje.

De acuerdo con representantes de organizaciones ambientalistas y de la sociedad civil como Greenpeace, Bicitekas y el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo, hay 9 mil kilómetros de vialidades, de los cuales 900 kilómetros son vías primarias.

Aunque el número puede parecer alto, resultan insuficientes para soportar la incorporación anual promedio de 200 mil vehículos.

El Viaducto y el Periférico fueron construidos como vías rápidas en la década de los 50 y 60, y los ejes viales en los 70.

De acuerdo con información del Fideicomiso para el Mejoramiento de las Vías y Comunicación del Distrito Federal (Fimevic), se han convertido en vías lentas, pues la velocidad promedio en las horas de demanda máxima va de seis los 13 kilómetros por hora.

Una situación semejante se presenta en el segundo piso de San Antonio o el Distribuidor Vial Heberto Castillo, así como en el Viaducto, donde, para incrementar su capacidad, se trazó un tercer carril en ambos sentidos.

Las únicas vialidades que se salvan son las autopistas urbanas norte, sur y poniente. Todas son concesionadas, y los automovilistas pagan un promedio de 2.57 a 3.84 pesos por kilómetro recorrido en las primeras dos, o 45 pesos en la Supervía.

La falta de un transporte público eficiente ahonda los problemas de movilidad.

Agustín Martínez, de Bicitekas, señaló que la población está harta de congestiones y está dispuesta, en un 75 por ciento, a moverse de una forma menos contaminante, más activa y saludable, pues la mayoría recorre distancias de ocho kilómetros o menos, que les toman más de una hora.

El servicio concesionado de transporte atiende casi 55 por ciento de los 15 millones de viajes-tramo-persona-día, con alrededor de 28 mil microbuses, que también tienen un impacto negativo en la movilidad.

Se trata de unidades que ya dieron más de tres veces su vida útil, afirmó Jesús Padilla Zenteno, presidente de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad.

De esos viajes, cerca de la mitad tiene como destino las delegaciones centrales como Benito Juárez, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza, donde los usuarios utilizan, en 30 por ciento de los casos, el automóvil.

El colectivo suele ser un primer modo de transporte, seguido del Metro y Metrobús, pero la desarticulación de los servicios y el caos que se vive todos los días provoca que los traslados signifiquen hasta la mitad del tiempo de jornada laboral de la gente, alertó.

Para Bernardo Navarro Benítez, del Observatorio de Transporte y Movilidad Metropolitana, en los pasados tres años hubo un estancamiento de la política de expansión del transporte público.

En el pasado gobierno hubo, por ejemplo, un incremento importante de 300 kilómetros en este rubro, pero ahora sólo tenemos una nueva línea en operación del Metrobús y otra más que aún está por inaugurarse, y vamos a la mitad de la administración, apuntó.

En la actualidad, precisó, los flujos más importantes de vehículos sólo se dan en tres por ciento de las vialidades de la ciudad, que se concentran principalmente en las grandes vías de acceso, Circuito Interior, Periférico y vías primarias, lo que provoca los grandes asentamientos.

De ahí que, expresó, si bien la promoción del uso de la bicicleta no está mal, porque resuelve los viajes cortos, en las grandes metrópolis como la ciudad de México, el gran reto son los viajes de larga distancia.

La política correcta, entonces, es el fomento del transporte público de amplio alcance y calidad, Recordemos que el Metrobús había logrado que 15 por ciento de sus usuarios fueran personas que decidieron dejar su automóvil; eso es buenísimo, destacó.

Los estudios indican que para mejorar la movilidad debe eficientarse también el control diario de los flujos de vehículos y peatones, cuya convivencia no siempre es la más cordial.

Aunado a ello, se estima que 81 por ciento del pavimento de las vialidades se encuentra dentro de su vida útil y 19 por ciento restante la ha rebasado. El mantenimiento sólo comprende la superficie de rodamiento.

El subsecretario de Tránsito de la ciudad insiste que con el nuevo Reglamento de Tránsito en el DF, que entrará en vigor el 15 de diciembre, se espera incrementar el cumplimiento de las normas y el aumento de una cultura vial para que mejore la circulación cotidiana.

Detalló que actualmente se diseñan cruceros inteligentes en los que laboran al menos 10 elementos distribuidos en distintas intersecciones cercanas, para agilizar la circulación y evitar que colapsen algunos puntos.

Sin embargo, aseguró que no hay ni vialidades ni uniformados suficientes para desahogar toda la problemática del Distrito Federal. Es necesario que los ciudadanos sigan las normas y circulen con respeto hacia las otras personas para poder convivir y funcionar en este lugar, finalizó.