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Su primer álbum I Have No Everything Here fue nominado a mejor disco de World Music

Zomba Prison Project, banda integrada por convictos, tras la sorpresa en los Grammys

El cantante es un asesino, el bajista un ladrón y el letrista el guardia de una cárcel de Malaui

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Arriba, parte de los integrantes del grupo en una sesión de fotos en la prisión de alta seguridad de ZombaFoto Ap
 
Periódico La Jornada
Miércoles 13 de enero de 2016, p. 8

Zomba, Malaui.

El cantante es un asesino, el bajista un antiguo ladrón y junto con otros presidiarios forman Zomba Prison Project, banda muy particular de una cárcel de Malaui que logró por sorpresa una nominación para los Grammys 2016.

Todavía no nos lo creemos. No pensábamos que un grupo de prisioneros pudiera ser nominado a estos premios musicales estadunidenses, explica el bajista Stefano Nyerenda, de 34 años, quien cumple una pena de 10 años por robo.

El cantante, Elias Chimenya, fue condenado por asesinato y las letras las escribe Thomas Binamo, guardia de la prisión.

Su primer álbum, I Have No Everything Here (Aquí no lo tengo todo), salió en enero de 2015 y ha sido nominado a mejor disco del año en la categoría World Music.

“Cuando oí la noticia pensé ‘¿Pero qué es un Grammy?’”, recuerda el responsable de prisiones en Malaui, Little Dinizulu Mtengano. Luego corrió hacia la prisión de alta seguridad de Zomba, en el sur del país, para anunciar la noticia.

El impulsor del proyecto es el productor estadunidense Ian Brennan. En 2013 pasó dos semanas en esta prisión, trabajó con 60 detenidos y guardianes y seleccionó a 16 músicos para el álbum.

El resultado es un disco con 20 temas, la mayoría en chichewa, una lengua local, que fueron grabados dentro de la prisión en un estudio improvisado situado al lado de una ruidosa carpintería.

Algunos de los temas se inspiran en la propia vida de los prisioneros, con títulos como I Kill No More (Ya no mato) o Prison of Sinners (Prisión de pecadores).

La música me ayuda a relajarme y a aceptar la situación, asegura Elias Chimenya, de 46 años, autor e interprete de la balada Jealous Neighbour (Vecino celoso).

Espero no morir en prisión, dice este reo, condenado a cadena perpetua por un asesinato que cometió en los años 80. Me gustaría salir y empezar una carrera musical, asegura desde esta prisión en mal estado, don-de malviven 4 mil detenidos, a pesar de que en teoría sólo tiene capacidad para 300.

Botes y tubos

La prisión ya tenía un grupo de músicos compuesto sólo por hombres. Pero el álbum nominado para los Grammys incluye también a mujeres, que ante la falta de instrumentos usan lo que tienen a la mano, como botes o tubos.

Cuando los prisioneros llegan aquí no saben nada de música, explica Binamo, y agrega: Les enseñamos a cantar, a tocar el teclado, la percusión y la guitarra hasta que se convierten en músicos; la música puede aliviarles.

Brennan, quien ha trabajado en muchas prisiones de Estados Unidos, dice estar sorprendi- do porque en Zomba no hay fronteras estrictas entre detenidos y guardianes.

También rechaza las críticas por dar voz a los criminales. Algunos detenidos fueron declarados inocentes y luego liberados. Pero algunos que trabajan en el álbum están aquí para el resto de su vida, explica.

Los prisioneros músicos han recibido una pequeña indemnización para grabar el álbum y se reparten los beneficios de las ventas.

La nominación para los Grammy nos motiva y nos ha dado celebridad en Malaui y en el extranjero, afirma Binamo.