Cultura
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Usar bicicleta ofrece esa opción

Rodadas para conocer el patrimonio cultural de la Ciudad de México

Podemos hallar un bagaje cultural impresionante, a un paso de nosotros, comparte una ciclista

Foto
Julio Cortázar (1914-1984), autor de la novela Rayuela y el cuento La autopista del sur, en una ilustración de la serie Escritores en bicicleta, de la venezolana Virginia Herrera
 
Periódico La Jornada
Jueves 11 de febrero de 2016, p. 7

Usar la bicicleta en la Ciudad de México, además de ser una opción de traslado y deporte, es la puerta de entrada al conocimiento del patrimonio cultural de la urbe y el de su zona periférica.

Durante 2015, como muestra, grupos de ciclismo urbano efectuaron rodadas (recorridos en bicicleta) hacia algunos de los sitios representativos de la Ciudad de México, como el Museo Nacional de Antropología, el Zócalo, la Plaza de las Tres Culturas y los tradicionales centros de las delegaciones Coyoacán, Xochimilco y Tlalpan, el kiosco morisco de la colonia Santa María la Ribera, los parques Hundido, México, Masayoshi Ohira y Bicentenario, este último en Azcapotzalco.

Pedaleo y entornos

La vista plena de los rincones de la Ciudad de los Palacios es uno de los atributos de esta opción para recorrer sus vías y barrios más tradicionales; otras veces exploran sus edificaciones más modernas o se tienen panorámicas la urbe desde el cerro de la Estrella y el mirador ubicado en Fuentes Brotantes.

Aunque la mayor parte de los museos y recintos culturales están cerrados durante los paseos ciclistas, los asiduos a éstos han podido acceder a vistas que por lo general les son imposibles, con el resultado de un conocimiento presencial de los tesoros arquitectónicos e históricos de la capital y sus alrededores.

Pedalear es una actividad tan variada, como los puntos cardinales de la metrópoli, que un ciclista en un año puede mirar gran parte de la ciudad a detalle y dar cuenta de entornos como La Merced, Polanco, San Ángel, Xochimilco y Ciudad Universitaria. Estos recorridos, gratuitos, se anuncian en las redes sociales de los colectivos.

Visita al palacio de Lecumberri

Destaca la visita al pueblo Mixquic en vísperas del Día de Muertos el pasado noviembre de muchos grupos ciclistas nocturnos; arribaron desde casi todos los puntos de la ciudad en trayectos que superaron 40 kilómetros al sitio conocido por el colorido de su celebración de esa festividad.

Sobresale, también, la visita guiada al Palacio Negro de Lecumberri, que fue penitenciaría y ahora aloja el Archivo General de la Nación. El grupo Xochimilco en Bici convocó a un recorrido al que asistieron otras agrupaciones y se reunieron cientos de ciclistas.

Respecto del Centro Histórico, Cletos Nocturnos visitó el pasado septiembre puntos de interés, como la casa más antigua de la ciudad de México, ubicada en La Merced (Manzanares 25); la sinagoga, en Justo Sierra; los museos de la Luz y José Luis Cuevas, la Academia de San Carlos, la Casa de la Primera Imprenta.

Abilene Escamilla, integrante de Cletos Nocturnos, comenta su experiencia:

“Conocer el pasado, adentrarse en él es maravilloso. Poder hacerlo en bicicleta, junto con los amigos, toma otro sentido a estos recorridos.

Definitivamente ha cambiado mi perspectiva. Y no todo son grandes edificios: inmerso en esta ciudad podemos encontrar un bagaje cultural impresionante, a un paso de nosotros y que quizá por desconocimiento o falta de tiempo uno no va.

Los trayectos de los ciclistas, entre los que hay adolescentes y personas de más de 50 años, superan las posibilidades de un listado completo; dan cuenta de una opción de enriquecimiento cultural.