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Entregan los premios del quinto Concurso de Vitrinas, en un espacio de la Cineteca Nacional

De 2 mil 456 municipios, 90 por ciento carece de librerías, sostiene la Caniem

La única manera de desarrollar cultura y difundirla es en esos puntos de venta, opina su titular

Ángel Vargas
 
Periódico La Jornada
Viernes 24 de junio de 2016, p. 4

Alrededor de 90 por ciento de los municipios del país (son 2 mil 456, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía) carece de librerías, según la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem).

De allí que la creación de la mayor cantidad posible de esos espacios en la República es uno de los tres ejes de la gestión de Carlos Anaya Rosique al frente de ese organismo empresarial, como parte de una encomienda mayor: pugnar por el reconocimiento de la lectura y el libro como elementos estratégicos para el desarrollo del país,

Así lo hizo saber el editor y vicepresidente de Grupo Noriega –quien el pasado marzo asumió la riendas de la Caniem para el periodo 2016-2018–, al término de la ceremonia de premiación del quinto Concurso de Vitrinas, efectuada la noche del miércoles en la librería María Félix, de Educal, en la Cineteca Nacional.

En entrevista con La Jornada, Carlos Anaya afirmó que, según registros de la Caniem, en México existen a la fecha mil 250 puntos de venta de libros, aunque de éstos sólo 450 son librerías y los restantes van desde pequeñas tiendas de conveniencia a grandes comercios departamentales.

He insistido en estos tres meses en la necesidad de tener librerías, de que se construyan. Tenemos que revertir el proceso de su desaparición, subrayó el editor, con casi medio siglo de experiencia en el sector.

No hay otra manera de que podamos desarrollar cultura escrita, difundirla, si no es a través las librerías. Lo demás, si es por Internet, de manera digital, qué bueno, ayuda; pero hay que construir librerías. Son el canal natural de venta del libro.

Consideró que se trata de un desafío muy grande, el cual compete no sólo al Estado, sino a todos los implicados. Lo he dicho varias veces, y creo que me ven con cara de loco: que el objetivo sería llegar a tener por lo menos una librería por municipio.

Indicó que apostar al desarrollo de la industria y de los libros implica hacerlo por la bibliodiversidad, pero ésta no será posible si no hay suficientes puntos de venta.

Es decir, no pueden hacerse librerías especializadas cuando no tenemos librerías completas. Y eso hace que necesitemos trabajar e insistir en la creación de ferias que sustituyen hoy el espacio de las librerías.

Otro de los objetivos de Anaya Rosique en la Caniem, dijo, es trabajar con los afiliados, para que éstos reconozcan a ese organismo como la instancia que puede liderar los proyectos y responder a sus necesidades.

Lectura y libro, derecho humano

Carlos Anaya comentó que el organismo que representa está invitado a las discusiones para la elaboración de la ley general de cultura, y afirmó que hará todo lo relacionado con la cultura escrita.

Algo que buscamos dejar muy bien asentado, un elemento fundamental, es que la lectura y el libro son un derecho humano. Eso debe quedar en la ley, señaló.

“Otro aspecto es una revisión absoluta a la Ley del Libro, de manera que ésta ampare todo lo que pudiera estar cubriendo la cultura escrita, no sólo el tema del precio único.

La Ley del Libro es mucho más que eso. Entonces, hay que hacerlo más explícito, generar una relación y los apoyos entre el Estado y la iniciativa privada, o los editores, instituciones y academias, para que podamos construir y fortalecer la cultura escrita.

Respecto del Concurso de Vitrinas, que este año ganó la librería María Félix, precisó que la idea es incentivar a los trabajadores de esos espacios a fomentar el interés y el gusto por los libros entre todo público.

Uno de los puntos débiles es no sólo las librerías, sino los trabajadores de las mismas. Para nosotros, éstos, con mucho respeto, no son los de una zapatería; son personas que tienen formación cultural, prescriptores que van a sugerir a un lector el camino para encontrar el libro que le puede gustar, explicó.

Es un gran trabajo, significa profesionalizarlos. Y lo que intenta este premio es incentivar esa creatividad y este trabajo colectivo para imaginar cómo acercar los libros a más personas, porque hoy tenemos claro que entre una librería y una tienda de videojuegos los jóvenes se van a la segunda.