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Lanzan la Ametli en la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica

Agrupación de traductores literarios pugnará por contratos equitativos

Preservar derechos de esos autores fortalece a toda la industria cultural, afirma asociada

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Roberto Rueda, Claudia Cabrera y Arturo Vázquez Barrón impulsan la defensa de los traductores literarios, mediante la institución AmetliFoto José Antonio López
 
Periódico La Jornada
Sábado 12 de noviembre de 2016, p. 4

Una gran literatura siempre está acompañada por un gran proceso de traducción, señaló el editor y crítico José María Espinasa con motivo del lanzamiento de la Asociación Mexicana de Traductores Literarios (Ametli), efectuado el pasado jueves en la librería Rosario Castellanos.

Luego de la exhibición de un video en ese recinto cultural del Fondo de Cultura Económica (FCE), Arturo Vázquez Barrón, presidente de Ametli, explicó que ésta nace con la finalidad de representar y defender los intereses de los traductores literarios mediante el mejoramiento de la comunicación entre editores y traductores como agentes preponderantes en la cadena de producción del libro.

Según Vázquez Barrón, se buscará que esas relaciones profesionales cuenten siempre con contratos equitativos para traductores y editores, además de conseguir mejores tarifas y homologarlas; además, la Ametli aspira a poner de relieve la figura del autor de traducciones literarias, entre otras metas.

La Ametli fue formada por 15 socios fundadores a los que se sumaron desde septiembre otros asociados y recibió de integrantes honorarios a Luis Alberto Ayala Blanco, Rosa Beltrán, Jennifer Clement, Elsa Cross, José María Espinasa, Margo Glantz, David Huerta, Pura López Colomé, Tedi López Mills, Fabio Morábito, Phillippe Ollé-Laprune, Enrique Serna y Juan Villoro. En los próximos meses espera reunir unos 100 afiliados y 50 aspirantes en el país.

Por su parte, Claudia Cabrera, vicepresidenta de la naciente organización, detalló que les interesa mucho la inclusión de traductores de novela gráfica y cómics, uno de los campos más nuevos y, quizá por eso, desprotegidos en ese ámbito.

Agregó que hay dos formas de inclusión: asociados y aspirantes. Los primeros deben cumplir con el requisito de tener al menos un libro traducido en alguna lengua extranjera al español, algún idioma indígena nacional al español o una lengua extranjera a alguna lengua indígena, sin importar si es mexicano o su lugar de residencia.

Los socios aspirantes que soliciten el ingreso tienen dos años para cumplir con los requisitos y convertirse en asociados. La información detallada se puede solicitar al correo electrónico [email protected].

Durante su intervención, Lucrecia Orensanz, asociada e integrante del Círculo de Traductores, manifestó que “la defensa de los traductores literarios es para el fortalecimiento de toda la industria cultural. Se suele pensar que esta defensa implica una pelea con los editores, pero no va para nada por ese lado, porque todos buscamos el fin común de hacer buenos libros y, además, hay editores traductores entre nosotros.

El medio editorial genera una parte importante y, sobre todo, muy duradera del patrimonio cultural de la nación. Y una parte muy grande de esa producción, quizá la mitad en países como México, son traducciones. Entenderlo permite que ese personaje salga de la oscuridad, sea responsable de su obra y reciba el reconocimiento que merece.

Para concluir, José María Espinasa dijo que hace falta una historia de la traducción literaria en México, porque ésta es la cúspide de todo el sistema traslaticio de las lenguas.

Y sobre la Ametli dijo que hay una necesidad de organizarnos y tener posturas colectivas ante una política en 99.9 por ciento desastrosa del Estado en relación con la cultura y, por tanto, respecto de la traducción en la medida en que ésta es una parte fundamental de la cultura.

Concluyó que no hay una gran literatura que no tenga paralelamente un gran proceso de la traducción. Lo tuvimos con los Contemporáneos en los años 20 del siglo pasado; no sólo ellos, hubo muchos más, pero digamos que ellos son los más visibles. Y eso lo estamos perdiendo. Nuestros traductores sólo son valorados si los publica Galaxia Gutenberg, Anagrama o una editorial española.

Y destacó: Es importante dónde se está haciendo este lanzamiento. El punto clave es el FCE: tiene que establecer una política de apoyo a la traducción. Es una editorial que se fundó para publicar traducciones. Estuvo a punto de perder ese carácter y ahora lo está recuperando.