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El mandatario recordó la frase primero el proyecto, después los nombres

El PRI ganará las elecciones de 2017 y 2018, asegura Peña Nieto

Con la victoria del tricolor, sostuvo el mandatario, los próximos años serán de construcción

En el Revolucionario Institucional no tienen cabida la corrupción ni la impunidad, subraya

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El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, encabezó el sexto Congreso Político Nacional del Partido Revolucionario Institucional. Durante las actividades recibió frecuentes muestras de apoyo de parte de funcionarios y de simpatizantes del tricolorFoto Jair Cabrera
Alonso Urrutia y Enrique Méndez
 
Periódico La Jornada
Lunes 28 de noviembre de 2016, p. 3

El presidente Enrique Peña Nieto convocó a la militancia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a cerrar filas e iniciar el camino para triunfar en las elecciones de 2017 y 2018, cuando lo que estará en juego, dijo, no es sólo la Presidencia de la República, sino todas las reformas construidas. “El PRI ganará para que los próximos años sean de construcción, no de destrucción; para no regresar a modelos obsoletos y caducos, el tricolor triunfará para mantener la certidumbre y estabilidad y no retornar al estancamiento”.

No obstante, ante el Consejo Político Nacional de su partido, acotó las condiciones rumbo al 2018 parafraseando al ex dirigente del PRI, Jesús Reyes Heroles. Aquí se hacen válidas las palabras de hace prácticamente 40 años de Reyes Heroles. Primero el plan, primero el programa, primero el proyecto y después los nombres. Dejemos para otros partidos las promociones anticipadas.

Durante su discurso, Peña Nieto no omitió los casos de corrupción de gobernantes surgidos del PRI y la lección que le dejaron al partido los comicios de este año. Nos recuerda que nuestros gobiernos deben ser concretos y positivos; mantener la unidad en cada contienda y ser íntegros en el ejercicio de gobierno. No debemos ser omisos frente a casos que indignan.

Peña Nieto señaló que en el PRI no deben tener cabida ni la corrupción ni el encubrimiento y mucho menos la impunidad. Por ello, aseguró, respaldo la comisión anticorrupción creada para sancionar a quienes hayan traicionado al partido y al país, pues los que hayan transgredido la ley habrán de enfrentar la consecuencia de sus actos pero, estimó, tampoco podemos dejar que por unos se juzgue al PRI en su conjunto.

Fue un largo discurso presidencial que se tornó en una arenga a sus correligionarios en la que los llamó a alejarse de visiones derrotistas y no creer en presuntos pactos políticos. No se dejen contagiar por los derrotistas ni por quienes viven con dudas. Esos mismos que en el pasado ya se han equivocado. Y menos por aquellas voces que intentan confundir y engañar por supuestos pactos sobre batallas electorales que habremos de librar. Nada más falso que eso.

Recordó a quienes son de memoria corta, que tras la derrota del PRI en las elecciones presidenciales de 2000 se vaticinaba la desaparición del partido, pero aquí estamos, sirviendo a México desde la máxima responsabilidad. Peña Nieto dijo sin ambages y sin empacho, que soy un Presidente orgullosamente priísta.

Para el mandatario, el PRI necesita ajustar y mejorar, pero sin abandonar su identidad partidista, de la cual, consideró, hay motivos para sentirse orgullosos. Se cuestionó: Imaginemos qué sería de nuestro país sin los sistemas de educación, salud y seguridad social, que hoy atienden a millones de mexicanos, y que fueron construidos por gobiernos priístas.

En esta lógica reivindicó como logro del partido la construcción de instituciones, las reformas aprobadas, la estabilidad económica, entre otros. Peña Nieto aseguró que su partido ha acreditado capacidad para gobernar, experiencia acumulada y logros transformadores. Hay que decirlo sin presunción, pero si abiertamente: el PRI es el partido que ha hecho y escrito historia.

Por todo ello, el Presidente respaldó la agenda de construcción de la nueva propuesta partidista rumbo a las elecciones presidenciales de 2018, con una estructura que pretende, dijo, acercarse a la sociedad, los expertos y especialistas para estructurar el proyecto priísta, sobre la base de lo que ya se ha avanzado.

Como preámbulo a su arenga priísta, Peña Nieto aludió al entorno internacional, donde prevalece una realidad social, política, económica y cultural cambiante, lo que representa tiempos inéditos para las democracias. Hay transformaciones demográficas, tecnológicas, comunicacionales y tensiones de un mundo dinámico con cambios disruptivos, que generan nuevos paradigmas y crecientes demandas.

En gran parte del mundo, subrayó Peña Nieto, las sociedades manifiestan insatisfacción y las personas exigen ser incluidas y protegidas, rechazan especialmente la desigualdad. Ese descontento rápidamente se convierte en desconfianza en las autoridades, en las empresas, auténticamente en todas las instituciones. Todos estos factores están influyendo en las decisiones de los ciudadanos a la hora de votar.

Citó los casos de países como Colombia, España, Reino Unido y Estados Unidos, donde las votaciones no reflejaron lo que anticipaban las encuestas y otros instrumentos de medición. Son fenómenos globales frente a los cuales el país debe responder en el entorno nacional.