Opinión
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Semillas mejoradas
Alejandro Espinosa Calderón*
E

n la Gaceta Parlamentaria de la Cámara de Diputados del 6 de diciembre se publicó el dictamen que reforma los artículos 4 y 18 de la Ley Federal de Producción, Certificación y Comercio de Semillas, para que la Secretaría de Agricultura (Sagarpa) privilegie la integración y desarrollo de organizaciones, asociaciones y empresas nacionales productoras de semillas, para revertir la dependencia de las importaciones en ese mercado. También obliga a la dependencia a formar redes de conocimiento para crear empresas nacionales del sector, con apoyo de instituciones de educación superior y tecnológica, así como centros de investigación.

Según la Gaceta Parlamentaria, las empresas privadas acaparan 94 por ciento de las semillas mejoradas producidas en México, mientras las instituciones públicas sólo producen 6 por ciento. Mientras la semilla de categoría original es producida por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), el Colegio de Posgraduados, la Universidad Autónoma Chapingo, la Universidad Agraria Antonio Narro y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), los sectores privado, público y social se encargan de multiplicarla, distribuirla y venderla.

El dictamen aprobado incorpora en la fracción 11 del artículo 4, así: Promover y apoyar la conformación y consolidación de organizaciones, asociaciones y empresas nacionales productoras y distribuidoras de semillas, así como el artículo 18, así: para el desarrollo de la investigación, capacitación, extensión y vinculación en materia de semillas, se incluirá, entre otros aspectos, la formación de recursos humanos y redes de conocimiento para la generación de empresas semilleras nacionales con apoyo de instituciones de enseñanza superior y tecnológica y centros de investigación, la creación y fortalecimiento de la capacidad nacional en materia de semillas, la ge­neración de nuevas y mejores variedades vegetales acordes a las demandas del mercado y los requerimientos agronómicos.

El dominio y control monopólico de las corporaciones semilleras, avanzó en 2000 con el cierre de la Productora Nacional de Semillas (Pronase) y el intento de cancelar al Inifap en 2003. Esto, afortunadamente fue impedido por los investigadores, quienes resistieron generando variedades a pesar de las propias autoridades y de no contar con recursos económicos para investigación en todos esos años. En lugar de apoyar la investigación nacional en 2010, la Sagarpa cedió la tutoría de la investigación y grandes recursos económicos de manera indebida al Cimmyt, mediante el programa Modernización Sostenible de la Agricultura Tradicional (MasAgro). Con ello debilitó y desperdició la capacidad de las instituciones pertinentes nacionales públicas. Se busca que el Cimmyt tenga en nuestro país una función similar a la que tiene en África, donde se ha destruido gran parte de la diversidad local, y en donde no hay la fortaleza institucional probada en materia agrícola que tiene México.

Al Cimmyt y al MasAgro se han entregado recursos económicos cuantiosos de México, para generar tecnología, variedades y semillas mejoradas, actividades que no les corresponde. Es una suerte de dumping contra instituciones nacionales, de probada calidad y eficacia. Con ello, busca alianzas con empresas existentes a las cuales regala semillas y entrega apoyos con recursos nacionales, para simular que forma empresas y que la semilla corresponde al MasAgro. En cambio, al Inifap se le limitó la producción de semillas y las pocas que aún produce han de venderse, por lo que queda en desventaja con las empresas que promueve el Cimmyt, que regala sus semillas. Además, no se controlan en éstas su calidad o pureza, ni la posible contaminación de ADN transgénico.

Las reformas a la Ley de Semillas, promovidas por la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, son necesarias. Permitirán apoyar la participación de más de 120 microempresas de semillas promovidas por investigadores del Inifap. Buen número de ellas, ya está integrada a la Asociación de Semilleros Unidos AC (Semuac), organización de empresas de semillas nacionales. El Cimmyt, que colabora estrechamente con las corporaciones multinacionales, no debería ser uno de los beneficiarios de los recursos financieros nacionales.

Desde el Programa de Agricultura y Alimentación de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, se han emitido opiniones diversas para fundamentar el fracaso e inconveniencia del MasAgro. Este programa debería ser cancelado, pues prioriza un sistema agroalimentario industrializado para la agricultura tradicional, que ha implicado costos ambientales y en la salud humana inaceptables. El MasAgro implica la destrucción de la riqueza biocultural de las pequeñas comunidades de México, incluyendo la diversidad de cultivos nativos y ancestros silvestres en uno de los centros de origen y diversidad más importantes del mundo.

* Coordinador del Programa Agricultura y Alimentación de la UCCS