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Obra poética 1970-2017 es el trabajo más reciente del escritor argentino

Escribir poesía, lo sé, pero definirla es una tarea bárbara: Eduardo Kovalivker

Ese género literario sigue cayendo en el mundo, pues nadie le da lugar, dice a La Jornada

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Mi fuente de inspiración son la vida y las ideas; siempre fui izquierdista, tuve ideales para combatir la desigualdad humana y los fui volcando en mi obra, explica Eduardo KovalivkerFoto Jesús Villaseca
 
Periódico La Jornada
Miércoles 25 de octubre de 2017, p. 6

Definir la poesía es una tarea bárbara. En tan complicado describirla pero, afirma Eduardo Kovalivker, lo que sí sabe es cómo escribirla. La fórmula es emitir un mensaje cuyo contenido tenga armonía, musicalidad y rima. No existe música sin armonía, la poesía y el canto nacieron juntos, lo que se canta se entiende.

En entrevista con La Jornada, con motivo de su libro más reciente, Obra poética 1970-2017, el escritor argentino explica que la poesía lo ha acompañado toda su vida, aunque ésta sigue cayendo en el mundo, pues nadie le da lugar, nadie la lee.

“Recuerdo que cuando era chico, mi madre me leía poesías épicas para poder dormir. Entre ellas, recuerdo La canción del pirata, obra del escritor español José de Espronceda y Los caballeros de los conquistadores, del narrador peruano José Santos Chocano; desde entonces me fascinó la poesía y comencé a escribir versitos. Después los escribía a las nenas de la primaria, incluyendo a una maestra por la que me sentía fascinado.

La poesía me ha acompañado toda la vida; en algún momento la dejé porque me di cuenta de que ésta sigue cayendo en el mundo, pues nadie le da lugar, nadie la lee y entonces decidí escribir un par de novelas.

–¿Qué tan difícil es la labor de un poeta?

–Hoy cualquiera dice que es poeta. Sólo escribe tres líneas para abajo y ya. Me maravilla esa forma fácil de apreciarla. Eso no es escribir poesía. Poesía es un arte, la escritura debe transmitir sentimientos e ideas, debe ser emocionante. Definirla es una tarea bárbara.

–¿Tiene sentido analizar los poemas?

–Para mí tiene sentido disfrutarlos, no analizarlos. La poesía buena se expresa sola. No hay que interpretar absolutamente nada. Todos mis poemas se digieren fácil. Tienen sentido. No hay nada que entender. Debemos gozarla y de pronto sacar conclusiones con lo que dice el poeta. Es tan simple.

Mi fuente de inspiración son la vida y las ideas. Siempre fui izquierdista, tuve ideales para combatir la desigualdad humana y los fui volcando en mi obra. Los primeros poemas de la presente antología son dedicados a los poetas de la revolución española, como Federico García Lorca. Debo decir que soy ateo, no estoy en contra de los que creen en Dios, es problema de ellos, pero sí de la hipocresía con la que algunos dirigentes religiosos actúan. También incluyo poemas de amor y algunos filosóficos. Es un cúmulo de vivencias. Mezclo ficción con realidad. Aunque en algún momento dejé de escribir poemas para hacer novelas.

Rubén Darío, el más grande

–¿Cómo se dio la combinación de poesía y narrativa?

–Alguna vez cayó a mis manos el libro Las cincuenta sombras de Grey (una porquería) y vi que estaba de moda la novela erótica, entonces reflexioné que si esto le gusta a las personas... Pues vamos a probar. Empecé por escribir Clavelina (2015).

La verdad me divertí mucho escribiéndola. No es novela erótica, lo mío son novelas con argumento, combinado con otros elementos, como asesinatos, histeria, belleza, que evidentemente combinado entre hombres y mujeres se vuelve un poquito erótica y muy original. En un año tres meses hice tres novelas.

–¿Quién es su poeta favorito?

–El más grande de todos los poetas iberoamericanos es Rubén Darío. Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, y más la piedra dura porque ésa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente. Esas líneas son sublimes.

–¿Considera que en México hay lectores de poesía?

–México es mi patria literaria. Acá la gente es tan amena. Me ha hecho ver que le fascinan mis obras. La gente es muy inteligente y creo que el mexicano es un tipo culto. Incluso hasta un taxista conversa conmigo, pregunta qué hago, a qué me dedico, soy escritor, respondo, me pide mis datos y pregunta por mis libros. Acá a la gente le gusta la poesía.

–¿Qué sugerencia haría a los jóvenes poetas mexicanos?

–Cuando escriban algo, léanlo a la persona o grupo al que va dirigido para ver si realmente entienden lo que vos quisiste decir. Si entiende lo que quisiste decir, ahora hay que escribirlo con belleza, armonía y rima.

Eduardo Kovalivker (Ciudad de La Plata, 1944) estudió ingeniería química, vivió en Israel algunos años y luego en Francia. En 1973 regresó a su país natal. Editó numerosos libros de poesía, cuentos y las novelas Clavelina, Bianca, Jannah y El informe.

Fue colaborador de la revista Proa, fundada en 1922 por Jorge Luis Borges y ha viajado por varios países presentando sus obras, brindando recitales de poesía y conferencias. En 2009 fue nombrado embajador de las letras de la Sociedad Argentina de Escritores.

En 2014 fue distinguido con el premio Padre Daniel de la Sierra protector de los Derechos Humanos por sus aportes a la educación y la cultura de los jóvenes de las villas 21-24 de Buenos Aires.