Opinión
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Presupuesto 2018 y lo que vendrá
Javier Flores
L

a madrugada del viernes los diputados aprobaron el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2018. En el caso de la ciencia hubo antes de ese día dos momentos que generaron grandes expectativas e interrogantes. El primero sobre el trato que daría el Poder Ejecutivo al capítulo correspondiente a la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI), es decir, cómo cerraría presupuestariamente el sexenio. El segundo sobre qué harían los legisladores con esa propuesta.

El proyecto presentado por la Secretaría de Hacienda incluía un nulo crecimiento del gasto en este sector para el próximo año, con un aumento de apenas 0.3 por ciento en términos reales y mantenía el debilitamiento presupuestario del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), con un nuevo recorte, esta vez de 4.1 por ciento también en términos reales. Lo anterior provocó una reacción que se ve poco en el medio científico, que incluyó pronunciamientos públicos de organizaciones y órganos asesores como la Academia Mexicana de Ciencias, el Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT), personalidades y sociedades de ciencia como la Unión Mexicana de Geofísica, y varias universidades. Los sismos y los daños provocados por los huracanes hicieron también visibles grandes carencias y las necesidades del país que pueden enfrentarse con el concurso del conocimiento científico.

Los diputados realizaron ajustes en la Ley de Ingresos y aumentaron 47 mil millones a la propuesta de Hacienda, de los cuales decidieron asignar a CTI mil 126 millones 370 mil pesos más. De acuerdo con un análisis preliminar del FCCyT, esto representa un aumento en términos reales de 1.6 por ciento respecto a 2016.

El presupuesto para CTI se distribuye entre diversas secretarías de Estado y organismos gubernamentales y los diputados decidieron dónde aplicar los nuevos recursos: Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural y Pesca tendrá 396.2 millones más; Educación Pública tuvo un incremento de 146 millones de pesos respecto a la propuesta original; Energía, un aumento de 60 millones de pesos, y en el capítulo de Provisiones Salariales y Económicas, los diputados aplicaron 224.2 millones adicionales.

Al Conacyt se le asignaron 300 millones de pesos más respecto a lo previsto originalmente por la Secretaría de Hacienda. No obstante, este organismo mantiene desde 2016 una tendencia a la baja en sus asignaciones presupuestarias, y los 31 mil 91 millones 273 mil pesos aprobados por los diputados el viernes a este consejo, aun con el aumento señalado, significan una reducción de 3.7 por ciento en términos reales, respecto a lo asignado en 2017.

La aprobación expedita del presupuesto para 2018, se debe a que un grupo de fuerzas parlamentarias asociadas forman una mayoría, la cual logra eludir la discusión de aspectos parti- culares. Aún así la decisión final de agregar poco más de mil millones al presupuesto de CTI muestra que esa mayoría fue susceptible, en esa magnitud, a los reclamos sociales que se expresaron ante la propuesta original. La decisión de asignar más de la tercera parte del incremento a la Dirección General de Productividad y Desarrollo Tecnológico de la Subsecretaría de Agricultura revela que las actividades que realiza (que confieso desconozco), estuvieron en las prioridades de esa mayoría legislativa. El aumento en educación que beneficia a la Universidad Nacional Autónoma de México con 100 millones adicionales, muestra que se reconoce en esa magnitud el papel relevante de esa institución durante los sismos. Lo que realmente sigue siendo incomprensible es porqué mantener al Conacyt en una posición tan precaria. Pero, en fin, así fue el cierre presupuestario del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto.

Lo que sigue a mediano plazo es la transformación del mundo por la actual revolución científica y tecnológica, en la que la inteligencia artificial, la robotización en la industria y los servicios, las energías limpias, la genética y las neurociencias definirán el futuro de las sociedades y de nuestra especie… ¿Habrá un candidato a la presidencia de México a la altura de estos desafíos?