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Elecciones 2018
Con marcados contrastes, culmina la campaña tricolor
 
Periódico La Jornada
Miércoles 27 de junio de 2018, p. 4

La campaña presidencial termina hoy con marcados contrastes entre la dirigencia nacional del PRI y el equipo de José Antonio Meade.

Entre los priístas, incluidos dirigentes, prevalece lo que ellos definen como desánimo general. Y del lado de los colaboradores del ex secretario de Hacienda se insiste en que las encuestas no son votos y la diferencia con Andrés Manuel López Obrador es remontable.

A pesar de ese discurso, algunos colaboradores de Meade empezaron a hablar de conseguirse un nuevo empleo y si bien los gobernadores mantienen su respaldo al ex canciller, su propósito será ganar las elecciones locales. Donde hay relevo de legislaturas estatales el equilibrio favorable al PRI es prioritario, indicaron fuentes del partido.

Abundan los comentarios acerca de que a partir del lunes, así como en el 2000, el PRI tendrá que emprender un proceso de renovación, recuperar la presidencia del partido y convocar, como ese año, a otra asamblea refundacional.

La principal preocupación es que el priísmo no terminó de asumir la petición que hizo Meade en noviembre: Háganme suyo. Esto porque, explicaron priístas de viejo cuño, desde el equipo de campaña no se correspondió. La coalición se fracturó: el PVEM se ausentó y sólo el Panal se mantuvo hasta el final.

Ese entorno obligó al relanzamiento de la campaña, el 6 de mayo, luego de que en Los Pinos el presidente Enrique Peña Nieto contuvo el descontento entre los que no lograron una candidatura: La mejor alternativa ya saben quién es.

A pesar de los ajustes en la estrategia, se mantuvo el mecanismo de concentraciones en sitios cerrados. Privó la cancelación, incluso ayer, de reuniones programadas.

De los 457 actos planeados en la campaña, 205 no se realizaron. Según la agenda presentada al Instituto Nacional Electoral, sólo los dos primeros días de campaña Meade acudió a sus reuniones.

A partir del 5 de abril empezó a cancelar citas con medios nacionales e internacionales, ganaderos, simpatizantes –hasta una ofrenda floral en Pátzcuaro, Michoacán– y giras por Hidalgo, Jalisco, San Luis Potosí, estado de México, Ciudad de México, Guanajuato, Colima, Quintana Roo, Morelos, Nayarit, Michoacán, Aguascalientes, Veracruz, Baja California Sur, Chiapas y Nuevo León.

El mayor número de actos suspendidos fue en Ciudad de México, organizados por el Comité Directivo Estatal para respaldar la campaña de Mikel Arriola: 74 de carácter privado, masivos y conferencias de prensa.

Desde mayo, Meade dejó de ofrecer conferencias de prensa. Los reporteros asignados a cubrir sus actividades recuerdan un incidente, del 28 de mayo, cuando periodistas de Querétaro se acercaron a entrevistar al candidato, pero su equipo de prensa les impidió el paso.

Durante la campaña, Meade se centró, además de sus propuestas, en criticar a López Obrador, a quien calificó de populista, soberbio, caudillo y mentiroso, un personaje de ocurrencias setenteras.

El 28 de marzo dijo, en alusión a la afición del tabasqueño por el beisbol: Me temo que uno está en tres bolas y dos strikes y, el otro será ponchado en su tercer y último turno al bat. Yo mero estoy listo para concretar un homerun.

La campaña comenzó un Viernes Santo y ello obligó a retrasarla hasta el domingo siguiente, en Mérida. Una de las primeras concentraciones se programó en Kanasín, comunidad que visitó apenas ayer.

A los rumores de que se negociaba un pacto para retirarlo de la campaña, Meade expresó en uno de sus tuits matutinos: Voy derecho y no me quito hasta la victoria. Están avisados, y el domingo, en Toluca, dijo que nadie debe sorprenderse si gana la elección.