Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Sábado 6 de julio de 2002
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Contra
Resurgen días de la guerra fría en Cuba

Entre rumores de apertura fronteriza, EU conmemora en la isla su independencia

GERARDO ARREOLA CORRESPONSAL

La Habana, 5 de julio. Una jornada tensa, con símbolos y mensajes cifrados, rumores callejeros y ánimos a flor de piel, como un pasaje crispado de la guerra fría, marcó aquí el día de la independencia de Estados Unidos, celebrada oficialmente por primera vez en la Cuba socialista.

Los escenarios fueron desde las aguas de la costa norcentral cubana hasta barrios de La Habana; de los plácidos jardines de una residencia diplomática al acalorado lunetario del teatro Karl Marx.

Más que un guión para John Le Carré, estos días han sido una plástica expresión de que el conflicto de cuatro décadas entre Cuba y Estados Unidos ha tomado presión y temperatura de nuevo, y se entrelaza con el impulso de algunos cubanos de salir hacia el espejismo del norte.

Martes 2. Quince personas, incluso dos niñas de tres y cinco años, son sorprendidas en Punta Higuera, zona costera al norte del municipio de Encrucijada, provincia central de Villa Clara, esperando una lancha que las sacaría clandestinamente del país el 4 de julio.

Miércoles 3. Un comunicado oficial difundido por la radio y la televisión precisa que no hay cambio alguno en el orden legal vigente. Contra lo que dice el rumor, no se abrirán las fronteras, no se permitirán salidas ilegales.

Miércoles 3. Tarde. Malecón de La Habana. Dos lanchas guardafronteras navegan a escasos metros de tierra firme, lejos de su zona de patrullaje habitual, mar adentro. Es un fuerte mensaje disuasivo para quienes creen la versión que recorre la ciudad: que el 4 de julio "una flotilla" rondará por aguas cubanas para llevarse a quien esté dispuesto.

Miércoles 3, 22 horas. En el área de Villa Clara, donde aguardaban los potenciales emigrantes, tropas guardafronteras descubren e interceptan una lancha rápida de 24 pies de eslora, con dos motores fuera de borda. Los dos tripulantes se lanzan al agua.

Jueves 4, 3:20 horas. En tierra firme, por la misma zona, es detenido uno de los tripulantes, César Rufino Díaz Aparicio. Dice que su colega prófugo se llama José Ga-briel Cruz Rodríguez. La nave tiene alimentos y salvavidas para varias personas. "Indica una operación de tráfico de personas", dirá horas después un informe oficial. Díaz Aparicio, original de Villa Clara, salió ilegalmente del país hace dos años. Reside en New Jersey, donde lava carros. Cruz Rodríguez, del mismo origen, viajó a Rusia el 20 de septiembre de 2001. Bajó del avión en la escala en Madrid y ya no siguió el vuelo. Desde hace dos meses vive en Estados Unidos.

Jueves 4. El Malecón de La Habana amanece tomado. El muro que serpentea, marcando el litoral norte de la capital, es vigilado por civiles, que piden firmemente a los transeúntes que no caminen por la acera. "No se puede". Los hombres no despistan. Caminan cinco, seis metros y regresan sobre sus pasos. Hay grupos de tres o cuatro que conversan, con los brazos cruzados, bajo un sol de justicia. En las calles que desembocan a la vía de alta velocidad, la policía uniformada tiende un primer cordón. Pide identificación a manos llenas.

Hoy no hay muchachos bañándose en el mar ni jugando por la banqueta circundante. En Cojímar, un pueblo pesquero del extremo oeste de la ciudad, para las embarcaciones particulares "hoy no se puede" salir a faenar. En algunos barrios de la ciudad el rumor persiste. Como en 1994, el balserismo ha salido del clandestinaje. Se vuelven a contar abiertamente las historias del que pudo o del que quiere echarse a la mar en una embarcación rústica.

Jueves 4. El diario oficial Granma publica una reseña histórica sobre la independencia de Estados Unidos. Hace un amplio elogio de Abraham Lincoln y su programa libertario y antiesclavista. Al final pinta su raya: "Hoy, como un verdadero estigma pa-ra la historia de Estados Unidos, el presidente George W. Bush y sus seguidores, a fuerza de retórica y mentiras, de amenazas y agresiones de todo tipo, incluyendo la guerra, hacen causa común con la ideología del nazifascismo".

Jueves 4. Mediodía. A pesar de la interferencia, un sonido como de burbujas en el agua, con el oído pegado a la bocina se escuchan algunos tramos del diario noticiero de Radio Martí. Habla en la onda corta, desde Washington, James Carragher, el jefe de la Oficina de Asuntos Cubanos del De-partamento de Estado. Repite el mensaje: "Apoyamos los acuerdos (migratorios). Los acuerdos están funcionando lo mejor posible. Lo mejor que se puede hacer es seguir trabajando en esa línea".

Jueves 4, 18:30 horas. La televisión transmite una "Mesa Redonda Instructiva". El tema: "Significación histórica del Día de la Independencia de Estados Unidos". Tres historiadores y un periodista desarrollan la tesis de Granma.

Recepción con disidentes

Jueves 4, 19 horas. Vicky Huddleston, jefa de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, con un vestido de coctel beige, recibe en la puerta de la antigua residencia de los embajadores estadunidenses en La Habana, en las profundidades del exclusivo barrio de Siboney. Por primera vez son invitados a una recepción en esta fecha especial los principales activistas de la oposición tolerada. Llegan, entre otros, Elizardo Sánchez Santacruz, Vladimiro Roca y Oswaldo Payá. Los marines, en traje de gala, escoltan la bandera estadunidense. Se canta el himno de Estados Unidos y la diplomática, que termina su misión en la isla caribeña para irse de embajadora a Mali, hace un breve discurso. Cita a Lincoln y al héroe nacional cubano José Martí. Son frases alusivas a la libertad. Dice que espera que a esta "isla mágica... Dios la bendiga hasta llegar a un futuro de amor, pesetas y libertad". Que con sus "invitados especiales" de esta noche "se está iluminando el futuro de Cuba".

Ningún funcionario cubano de ningún ni-vel asiste a la recepción diplomática. Tampoco personajes de la cultura, que suelen acudir año con año. En respuestas a reporteros, Huddleston elogia la celebración oficial cubana que se realiza simultáneamente, en otro extremo de la capital, pero dice que también deberían celebrarse los principios a los que remite la fecha, incluso el derecho a escoger gobierno.

Jueves 4, 21 horas. Los invitados a la casona de la calle 150 empiezan a retirarse. Al salir reciben un recuerdo. En una bolsa de plástico está un radio de onda corta, ba-terías recargables, un cargador de baterías, artículos sobre el sistema político estadunidense y un folleto con citas de Martí. Exactamente el mismo paquete denunciado se-manas atrás por Cuba como prueba de injerencismo de los diplomáticos estadunidenses, que habían hecho llegar el paquete a la oposición. Se trata de facilitar a los disidentes la recepción de Radio Martí.

Quizás el paquete y su reparto previo son el origen de una parte del discurso del presidente Fidel Castro, ante la Asamblea Na-cional, el pasado miércoles 26, en el que denuncia violaciones a normas diplomáticas y posible contrabando en la valija, y anuncia que podrían cancelarse los acuerdos migratorios y hasta llegar al cierre de la Sección de Intereses estadunidense.

Jueves 4, 21 horas. Teatro Karl Marx. Castro, con el uniforme militar de gala que reserva para muy contadas ocasiones, encabeza la velada cultural "en homenaje al pueblo norteamericano, a su auténtica cultura, a sus raíces, a sus tradiciones y valores humanistas". Elián González, el balserito cuya suerte puso a prueba hace tres años la cuerda de la que pende el conflicto bilateral, asiste al espectáculo.

Es la primera vez, desde la revolución de 1959, que Cuba realiza un festejo oficial para la efeméride. Música de Jerome Kern y Chuck Berry. Rock y jazz. Poesía de Ezra Pound, Walt Whitman y Allen Ginsberg. Una versión dancística de Tennessee Wi-lliams. Las efigies de Lincoln y Martí como telón de fondo. Los pesos pesados de la cultura cubana, de Alicia Alonso en adelante, presencian o participan con lecturas. Finalmente se anuncia que esta celebración será permanente, anual.

Jueves 4, 22:30. Termina la velada. Habla Omar González, presidente del Instituto Cubano de Artes y Ciencias Cinematográficas: "No hay en nuestro país un solo atisbo de odio hacia el pueblo estadunidense... Cuba es el único país del mundo en que no se ha quemado una bandera norteamericana, en que no se ha lanzado ni la más mínima piedra contra la embajada de ese país... nuestra celebración del 4 de julio de 1776 la asociamos a la lucha anticolonial, a la libertad y a las ideas de soberanía".

Jueves 4. Medianoche. El Malecón en su extremo cercano al casco antiguo de la ca-pital, está rebosante de gente. Parece haber vuelto la normalidad.

Viernes 5, 7 horas. Radio Reloj reproduce el comunicado oficial sobre la lancha interceptada: "Una vez más las emisoras contrarrevolucionarias de Miami y la ley de ajuste cubano incitaron a la violación de las leyes de nuestro país, poniendo en peligro la vida de seres humanos, incluidos niños".

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