Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Viernes 19 de julio de 2002
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Erica Palma Dzib, maya, de 38 años, vive en pobreza extrema y padece leucemia

No hicieron nada más que trabajar, no mataron, dice mujer de pescador

Su marido, y ocho más, detenidos en Campeche por violar veda de pulpo

LUIS BOFFIL CORRESPONSAL

Merida, Yuc., 18 de julio. Erica Palma Dzib es una de las nueve mujeres de Celestún cuyos maridos están presos desde mayo pasado en el penal de Kobén, Campeche, por violar la veda de pulpo en Isla Arena, poblado de la vecina entidad. Erica, de 38 años de edad, vive prácticamente en la pobreza extrema y desde hace dos años padece leucemia.

Palma Dzib fue una de las mujeres que encabezó una reunión con el secretario general de Gobierno, Pedro Rivas Gutiérrez, y el alcalde de Celestún, José Luis Peña Chac, que derivó en la firma del acuerdo por el cual este martes se liberó a tres marinos destacamentados en la Zona Naval con sede en Lerma, Campeche, a quienes la población celestunense retuvo para exigir la excarcelación de los pescadores yucatecos.

Erica es también una de las que se plantaron ante el edil y le advirtieron que si sus maridos no estaban libres en un plazo de 15 días, "la pasaría muy mal".

A Palma Dzib no parece im-portarle su enfermedad. Desde hace 30 días no consume medicinas y sólo acude a un hospital de Mérida a recibir quimioterapia.

Su marido, Angel Pérez Baas, preso en Campeche, le dejó una vivienda con luz y agua potable, y 50 pesos.

No tienen hijos lo que, dijo en entrevista, "es una bendición. ¿Cómo podría darles de comer?"

Afirmó igualmente: "Lo único que quiero es que mi marido y los de mis otras amigas queden en libertad. No hicieron nada más que pescar, no mataron a nadie".

Habla maya y sólo estudió hasta el tercer grado de primaria. Erica sobrevive vendiendo pastelillos y dulces que elabora en su domicilio.

Además, recibe del alcalde José Luis Peña Chac una ayuda semanal de 200 pesos. "Hace tres meses estaba yo más delgada, creo que bajé 10 kilos, pero cuando detuvieron a Angel supe que no me iba a morir sin luchar y hasta verlo nuevamente conmigo. No sé de dónde, pero hasta fuerzas me han salido", señaló.

Al igual que Erica, otras ocho mujeres que tienen a sus maridos encarcelados "no pueden dormir y recriminarán al gobierno si no cumple su palabra", aseguró.

"De una cosa estoy segura: no me voy a morir sin que los muchachos estén de regreso en Celestún", sostuvo.

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