Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Viernes 19 de julio de 2002
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Sociedad y Justicia
El fármaco Zavene Me es igual de eficaz que el Neoral, sostiene el Seguro Social

Sustituye el IMSS medicamento clave para el éxito de trasplantes; nula explicación a expertos

A escala internacional la nueva droga no se usa de manera rutinaria, señalan especialistas

ANGELES CRUZ

La oferta de un precio más bajo determinó que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) cambiara un medicamento inmunosupresor, básico para pacientes trasplantados, por otro con la misma fórmula química, pero que no ha demostrado científicamente ser igual de eficaz que el original. Tampoco es genérico intercambiable.

Federico Juárez, jefe de Trasplantes del Centro Médico Nacional de Torreón del IMSS, donde se practica el mayor número de cirugías de este tipo en el Seguro Social -cuatro o cinco semanales-, y Armando Soberanes, presidente de la Fundación Mexicana de Donación de Organos con fines de Trasplante, afirmaron que los trasplantes son procedimientos clínicos de muy alto riesgo. Requieren un manejo escrupuloso, del que depende la vida de los pacientes.

Entrevistados por separado, explicaron que cuando se pretende introducir un nuevo medicamento inmunosupresor, es decir, que evita el rechazo del paciente hacia el órgano trasplantado, se debe hacer una serie de estudios clínicos para garantizar la eficacia terapéutica del fármaco, aunque la sustancia activa ya haya sido sometida a esos análisis.

Javier Castellanos Coutiño, ex director del Centro Nacional de Trasplantes, explicó que los precios de los inmunosupresores, en particular la ciclosporina de marca Neoral es "extremadamente cara" y las instituciones tienen la obligación de buscar los mejores precios, pero nunca a costa de la calidad y eficacia de las sustancias químicas.

El trasplantólogo, actual director de la clínica Londres, mencionó que aun cuando la ciclosporina ha mejorado su eficacia terapéutica, cualquier nueva presentación tiene que ser probada y validada antes de suministrarse a los pacientes. Hacerlo de otra manera es muy riesgoso, advirtió.

Durante años el IMSS ha usado la ciclosporina de marca Neoral, producida por Novartis. Los médicos la tienen perfectamente evaluada mediante estudios de control sobre los niveles del fármaco en sangre, explicó Soberanes.

Se sabe, continuó, que el medicamento se absorbe rápido en el organismo y se mantiene estable en sangre por un largo periodo. Lo anterior garantiza que el órgano trasplantado no será rechazado, y por lo tanto que el paciente tendrá una buena calidad de vida.

Zavene Me, el inmunosupresor que ganó la reciente licitación del IMSS en las regiones occidente y norte, es de origén hindú. Se distribuye en México por conducto de la empresa Kendrichs. Tiene el registro de la Secretaría de Salud, pero a escala internacional no se utiliza de manera rutinaria ni existen estudios científicos que hablen de su efectividad, comentaron los especialistas consultados por La Jornada.

Castellanos Coutiño mencionó que es posible para el IMSS tener un ahorro económico con la compra de otros fármacos que existen en el país, los cuales ya han comprobado su calidad y eficacia.

Al respecto, el IMSS informó que el medicamento Zavene Me actúa igual que Neoral y, efectivamente, presentó el mejor precio (el más bajo) para el instituto. Señaló que no hay ningún trabajo científico serio que demuestre alguna desventaja terapéutica de este fármaco con respecto a Neoral. A juicio de la institución, los pacientes que requieren ciclosporina microemulsionada, "pueden estar seguros de la eficacia de Zavene Me".

El medicamento empezará a distribuirse en las regiones occidente y norte del Seguro Social a partir de la próxima semana, sin que las peticiones de explicación por parte de los médicos trasplantólogos hayan tenido respuesta de las autoridades administrativas.

Tanto Federico Juárez, Armando Soberanos como Javier Castellanos recordaron un incidente ocurrido también en el Seguro Social en 1994, cuando en un procedimiento similar al actual, se introdujo una ciclosporina que no había comprobado su eficacia terapéutica. Algunos pacientes la empezaron a utilizar y al poco tiempo se registraron las complicaciones: el rechazo del órgano trasplantado.

En ese entonces, comentaron, los médicos dejaron de prescribir el fármaco, los almacenes estaban llenos y el IMSS lo tuvo que cambiar. Seguramente en esta ocasión ocurrirá lo mismo, expresaron.

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